Foro apuesta por aprovechar el Bono demográfico

El País que Viene prepara su tercera edición y otro grupo de jóvenes expresarán sus valoraciones sobre la situación que vive el país. Cinco autores de las tres ediciones comentan los problemas y oportunidades que en la actualidad vive la juventud salvadoreña.
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Crear las oportunidades para la juventud es otro de los aspectos señalados, una deuda que todavía sigue vigente según los panelistas.

Crear las oportunidades para la juventud es otro de los aspectos señalados, una deuda que todavía sigue vigente según los panelistas.

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Aprovechar al máximo el bono demográfico como alternativa para el desarrollo del país, es una de las apuestas planteadas en el debate que LA PRENSA GRÁFICA organizó con protagonistas del proyecto El País que Viene, que prepara su tercera edición.

 

 

Durante el foro se desarrollaron diferentes temáticas que atañen a la juventud salvadoreña, como la situación actual, la migración y fuga de talentos, el diálogo como alternativa de concertación y la generación de nuevos líderes.

 

Las coincidencias entre los ponentes apuntan a la violencia, inseguridad y educación como los principales obstáculos para el desarrollo del país y la misma juventud. En eso tienen coincidencia los ponentes Diego Echegoyén, editor de El País que Viene; Claudia Ortiz, investigadora de FUNDE y coautora de la primera edición de EPV; Cristina Cornejo, diputada del FMLN y también escritora del primer libro; Herman Duarte, abogado internacional especialista en arbitraje y coautor de la segunda edición; y Carlos Rodríguez, de la Juventud de GANA y quien será escritor en el tercer libro.

 

Echegoyén si bien dice que el país pasa por serios problemas, y uno de ellos es el referente a las pandillas, aseguró que no hay que perder de vista que “Los jóvenes salvadoreños debemos entender que todo el empuje y las ganas de transformar el país dependen de nosotros”.

 

Recalca que el 60 % de la población salvadoreña tiene menos de 35 años, por lo que es un país joven con una media de edad de 29 años. Datos que son recalcados por Cornejo, al asegurar que hay 1.8 millones de jóvenes entre el rango de 15 a 29 años, que son los que la Ley General de Juventud del país coloca en este rango y que son el 28.4 de la población que vive en el país.

 

Cornejo se extiende en otros problemas que sufre la población joven salvadoreña, sobre todo las mujeres, quienes enfrentan embarazos y maternidad adolescente, lo que impide en muchos casos su desarrollo como personas y como profesionales.

 

Igualmente, enfatizó que otro buen número son retiradas de las escuelas y hasta trabajos, para que regresen a sus casas a cuidar, padres, abuelos o personas con discapacidad, lo que igualmente no les permite tener un rol más dinámico en el país.

 

Las juventudes

 

Pero la juventud no pasa solamente por una edad determinada, Ortiz habla de juventudes: por escala en años, por inclusión o exclusión y por nivel de compromiso social.

 

Para ella, la actualidad está marcada por lo que considera la juventud motor, que son los comprendidos entre 25–35 años, quienes ya están desarrollando su proyecto de vida, insertos en el contexto laboral, algunos ya con proyectos de familia. “Es la juventud que mueve la economía del país, empresarios, emprendedores, empleados”, explicó.

 

Inmediatamente colocó a la juventud potencial, en el rango de los 18 a los 24 años, muchos son universitarios y son pocos los que ya tienen obligaciones definidas, “la prioridad son ellos mismos, están tomando decisiones para el futuro a su vida”.

 

Y finalmente habló de la juventud esperanza, el rango entre los 12 y 17 años, quienes no toman decisiones aún, están en un momento más tierno de su vida, “pero de lo que ellos hagan este momento, especialmente en cuanto a la educación, depende mucho el futuro del país y de la relación que habrá, tanto social como económica, entre este extremo de la juventud y el que ya es activo.

 

Más allá de las ventajas que se pueda tener por el bono demográfico y los problemas que enfrente este sector de la población, Rodríguez aseguró que no hay que perder de vista un aspecto que se sigue marcando repetidamente en la sociedad salvadoreña y es el de la marginación que sufre la juventud del interior del país.

 

Para el próximo autor de El País que Viene, los jóvenes que están fuera de las áreas urbanas están más invisibilizados y en muchas ocasiones son bastante productivos y no se tengan en cuenta.

 

“Todavía existen muchas deudas del pasado y del presente, y esto hace que la juventud no sea el mejor motor, hay deudas recurrentes de gobiernos pasados y los presentes”, comentó.

 

Rodríguez puso como ejemplo de inoperancia la Ley del Primer Empleo. La que para él no es funcional, “es una ley que está muerta, que si bien se le han hecho cambios y reformas no está dando los frutos que se esperan”.

 

Duarte, en cambio, fue enfático en señalar que en El Salvador no se necesitan “leyes para todo, esto y lo otro”, todo pasa por hacer valer un verdadero marco jurídico y una eficiente ley de arbitraje. Sin estas premisas bien establecidas, la Constitución está llena de promesas falsas.

 

Pero si también tiene en cuenta que el talento joven del país es bueno y se complementa con el que tuvo que emigrar y radicarse en el extranjero, hay variables que impiden el desarrollo de la juventud. Para el abogado, hay un prejuicio enorme de que ser pobre es sinónimo de delincuencia, a ello suma un fuerte clasismo y la polarización del joven clase media y baja, todos obstáculos para el desarrollo salvadoreño.

 

Duarte dijo que, como parte de la diáspora, ha consultado a otros jóvenes salvadoreños cual es el principal problema para no regresar al país y todos apuntan a la inseguridad y violencia.

 

Económicamente hablando, aseguró que tampoco hay un buen marco para fortalecer la inversión en el país, de allí que las oportunidades igualmente se vean limitadas.

 

Los ponentes coinciden de que con el bono demográfico se tiene una gran oportunidad para el desarrollo del país, pero que con este se deben de crear las oportunidades que fortalezcan las opciones de la juventud.

 

La educación es un pilar importante; el emprendimiento, otro más; la recuperación de espacios públicos que den seguridad y la opción del empleo digno marcan algunas alternativas que los ponentes enfocan para las opciones de la juventud.

 

 

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