Funcionario EUA: La tregua puede explicar el aumento actual en la violencia

Un subcomité de la Cámara Baja cuestionó ayer a tres funcionarios de la administración Obama sobre los planes para ayudar a mejorar las condiciones de seguridad en el Triángulo Norte de Centroamérica.
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Incremento de homicidios.  Funcionarios de Estados Unidos se han preguntado por qué El Salvador ahora es el país más violento de la región con un 70 % más de homicidios que en 2014, según datos recogidos por ese Gobierno.

Incremento de homicidios. Funcionarios de Estados Unidos se han preguntado por qué El Salvador ahora es el país más violento de la región con un 70 % más de homicidios que en 2014, según datos recogidos por ese Gobierno.

Funcionario EUA: La tregua puede explicar el aumento actual en la violencia

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William Brownfield, jefe de la Oficina contra Narcóticos y de Aplicación de la Ley del Departamento de Estado (INL, en inglés), atribuyó ayer al pacto pandillero de marzo de 2012 la baja temporal en la cifra de homicidios, pero sobre todo la posibilidad de que esté relacionada con el aumento actual en los números.

“Una explicación que se ha dado (al aumento de homicidios en El Salvador) está relacionada con la tregua establecida por la administración anterior con las pandillas urbanas más fuertes... que trajo una reducción temporal y produjo resultados temporales... Esa tregua hoy ya no existe y una tesis es que las pandillas la ocuparon para rearmarse y reorganizarse”, dijo Brownfield durante una audiencia especial del subcomité de operaciones en el extranjero de la Cámara de Representantes realizada ayer en Washington.

En 2012, el gobierno del presidente Mauricio Funes propició una tregua con las dos pandillas más importantes del país. Hace poco, al ser interrogado por la Fiscalía salvadoreña al respecto, Funes insistió en que su gobierno no había pactado con los pandilleros, pero se atribuyó como logro la baja de homicidios. El ministro de Defensa de Funes y uno de los gestores de la tregua, el general David Munguía Payés, ha dicho que su jefe estaba al tanto de todo lo relacionado con este pacto.

Nita Lowey, congresista por el estado de Nueva York, había preguntado a los testigos en la audiencia de ayer qué explica el aumento de homicidios en El Salvador durante 2015, que los miembros del subcomité cifran en 70 % respecto a las cifras de asesinatos de 2014. “Hoy El Salvador es el país más violento, ¿por qué?, ¿qué explica eso?”, preguntó la legisladora.

Al abrir la sesión, la congresista Kay Granger, de Texas, presidenta del subcomité, enmarcó su interés y el de sus colegas en las condiciones de inseguridad, violencia y pobreza que existen en Guatemala, El Salvador y Honduras –los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica–, identificadas como las condiciones que han propiciado la migración de decenas de centroamericanos hacia Estados Unidos.

“Es en parte el histórico aumento en la llegada de estos niños a nuestra frontera (desde 2014) de lo que estamos hablando”, comentó Granger.

La congresista dijo también que es de interés del subcomité conocer la forma en que la administración Obama planea asegurarse de que los gobiernos de esos países ocupen en forma correcta los $750 millones que recién aprobó el Congreso para la región.

Lowey, por su parte, insistió en que la ejecución de la ayuda aprobada, así como la consideración que el Congreso haga de la nueva petición de fondos que el presidente Obama ha hecho para Centroamérica, depende en buena medida de que los gobiernos del Triángulo Norte demuestren que están comprometidos con el combate a la corrupción y a la inseguridad.

“Hemos puesto condiciones duras a estos fondos a que (los gobiernos) combatan la corrupción, al crimen organizado, las pandillas y que mejoren su seguridad fronteriza”, reiteró Lowey en referencia a las 16 condiciones que la ley de presupuesto, aprobada a finales del año pasado por las dos cámaras del Congreso, exige para el desembolso de los fondos, que incluyen formación de mecanismos específicos para combatir la corrupción, reformas de cuerpos policiales y militares vistos como corruptos y el aumento en las iniciativas gubernamentales para combatir a las bandas de traficantes de personas.

“Este congreso y el pueblo estadounidense esperan resultados”, dijo Lowey.

Además de Brownfield testificaron ante el subcomité Francisco Palmieri, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, y Elizabeth Hogan, administradora en funciones de USAID para América Latina y el Caribe.

“Las instituciones están penetradas por el crimen”

Los tres testigos en la audiencia de ayer coincidieron en que la corrupción es uno de los principales problemas en la región y uno de los mayores obstáculos para que las iniciativas públicas para prevenir la violencia y la inseguridad sean efectivas. Los funcionarios, no obstante, dijeron que ven signos positivos en los países del Triángulo Norte, sobre todo en acciones de la sociedad civil y en la creación de mecanismos internacionales de combate a la corrupción en Guatemala y Honduras (ver nota aparte).

“El crimen organizado y las pandillas están penetrando y corrompiendo a los tres gobiernos del Triángulo Norte”, aseguró Brownfield.

Elizabeth Hogan, de USAID, utilizó el ejemplo de las movilizaciones de la sociedad civil que ocurrieron en Guatemala el año pasado, mientras el expresidente Otto Pérez Molina era juzgado por corrupción para hablar de las señales positivas que la administración percibe en Centroamérica.

“Las sociedades civiles y estas movilizaciones están dando muestras de que quieren ver cambios y que quieren obligar a sus gobiernos a rendir cuentas”, opinó Hogan.

La congresista Lowey insistió en que el Congreso quiere “ver resultados”.

“¿Cuándo empezaremos a escuchar historias de éxito de estos países? ¿Cuándo veremos un alto a la corrupción y los abusos? ¿Cuándo veremos resultados en la seguridad pública?”, se preguntó.

Al principio, Lowey había descrito, en pocas palabras, las condiciones y los cambios a los que se refiere: “En los tres países la mitad de la población vive bajo la línea de pobreza, en El Salvador los homicidios aumentaron un 70 %, en Honduras se le sigue dando prioridad a una policía militar conocida por su impunidad y corrupción... En Guatemala, después de los escándalos de corrupción, hoy gobierna un excomediante con poca experiencia y con nexos cuestionables con los militares”, aseguró Lowey. Y concluyó: “¿Y nos preguntamos por qué vienen los niños?”

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