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GANANCIA DE $2.5 MILLONES EN TIENDAS DE PENALES EN 2016

Director de Penales asegura que ganancias son utilizadas para reforzar el presupuesto anual de la institución y asegura que todo el flujo es auditado por la misma entidad.
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GANANCIA DE $2.5 MILLONES EN TIENDAS DE PENALES EN 2016

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Las 21 tiendas que tiene la Dirección General de Centros Penales (DGCP), y en la que solamente compran reos, le han generado $2.5 millones en ganancias entre enero y julio de este año. Esa cantidad ya superó a las ganancias de todo 2015, cuando cerró con $2.2 millones, según un informe, no detallado, de gananDirector de penales dcias en las tiendas institucionales que la Oficina de Información y Respuesta de Centros Penales entregó a este periódico.

Estas ganancias, según el director general de Centros Penales, Rodil Hernández, sirven para invertir en proyectos y reforzar el presupuesto que tiene la institución. Además, según Hernández, el flujo del dinero de las tiendas está “debidamente auditado”, por lo que aseguró que no hay espacio para malversar fondos.

“Ahora hay un control estricto del dinero y no es como antes, gracias al sistema informático que tenemos y que incluso estamos proporcionando a los países de la región, porque es un éxito. Yo como director no tengo nada que ver con el manejo de esos fondos. Tenemos auditorías internas y hasta de la Corte de Cuentas, es decir que no hay espacio para irregularidades”, aseguró el funcionario.

Según el director, todas las ganancias están en cuentas bancarias que también son sujetas a auditorías internas y de la Corte de Cuentas de la República.

De acuerdo con el informe, en cada uno de los centros penales hay un promedio de ganancias, entre enero y julio de este año, de $300,000. Aunque hay algunos penales donde hay menos, como el centro penal de Ilobasco en que hubo un margen de utilidad de $39,391 durante este periodo (ver detalle en infografía).

El informe de las ganancias, sin embargo, no especifica los montos por cada mes, ya que ese detalle es considerado “información reservada”, bajo el argumento de que podrían correr peligro las vidas de los empleados de las tiendas si se sabe públicamente los montos de dinero que administran al mes, aunque no en efectivo sino a través del sistema informático contable.

Centros Penales aún no revela las ganancias por cada penal durante los años anteriores a 2015, es decir, se reserva la información de las ganancias en la época de la tregua de pandillas. Según dice, lo hacen por dos razones: la primera, porque desde 2015 implementó el sistema informático para llevar el registro de todo el dinero que los familiares de los reos les depositan para que puedan comprar en las tiendas y gastar en telefonía controlada. Antes de eso, el registro era manual a través de libros contables y no estaba ordenado, además los reos tenían el dinero en efectivo y ahora lo tienen a través de una tarjeta en la que reciben los depósitos.

La segunda razón, según expuso Centros Penales, es porque la Fiscalía General de la República (FGR) está investigando el paradero de $2 millones que la DGCP adeudó a los proveedores de las tiendas durante el periodo de la tregua entre pandillas. Esa deuda tuvo que ser pagada con fondos del Estado y nunca se dedujeron responsabilidades sobre cómo se retrasó en el pago a proveedores; eso a pesar de que los datos que sí han sido revelados muestran que las ganancias son millonarias.

De acuerdo con el director Hernández, cada año las tiendas dejan más ganancias porque la población reclusa crece. Hasta el 31 de julio de este año estaban dentro del sistema penitenciario 34,900 personas distribuidas (y hacinadas) en los 21 centros y granjas penales del país, mientras que 2015 cerró con 30,000 y en 2014 con un poco más de 27,000.

Las tiendas no licitan

Según el director Hernández, las tiendas funcionan como cualquier otro negocio de comestibles. Hay un administrador por cada tienda, que rinde cuentas a Flor Hernández, quien es la coordinadora general de todas las tiendas institucionales. Este administrador tiene a su cargo entre dos y cinco empleados más que se encargan de atender las tiendas y comprar por mayor a proveedores, según sea la necesidad de productos para vender.

No licitan las compras de esos productos, sino que hacen compras directas.

“No, no hay licitaciones. Se les compra a los proveedores como en cualquier otro negocio, pero todo se hace según la LACAP (ley de adquisiciones y contrataciones). Y los proveedores son los mismos que abastecen a las tiendas y mercados de afuera. Los precios también son los mismos de afuera de los penales e incluso más bajos porque se compra por mayoreo”, aseguró el director.

Hernández también explicó que las tiendas en los penales se institucionalizaron en 2009 para arrebatar el monopolio que habían creado algunos internos que tenían como negocio personal las tiendas y que les generaban jugosas ganancias.

“Antes de 2009 las tiendas eran administradas por los reos. El famoso ‘Sirra’ tenía una tienda, ‘el Brother’ tenía su tienda en Mariona y ‘el Viejo Lin’ también. Eso no era ilegal, los reclusos vendían churritos en sus celdas y todo tipo de cosas. Pero eso fue institucionalizado”, aseguró Hernández.

Depósitos

Por otro lado, según el informe de transacciones por cada penal que también fue entregado a LA PRENSA GRÁFICA, sin el detalle desglosado por cada mes, los familiares de los reos depositaron entre enero y julio de este año $9.4 millones para que los reos gastaran en las tiendas institucionales y telefonía controlada. Esa cantidad también ya superó todo lo que depositaron los familiares durante todo 2015, cuando cerró con el depósito de $8.1 millones.

Estos depósitos los hicieron a través del sistema de Información Penitenciaria, en el que la DGCP creó un número personal para cada reo, que funciona como una tarjeta de débito para que la familia pueda depositar el dinero. Si el reo necesita comprar algo o hacer una llamada a través del teléfono controlado solo debe proporcionar el número y el encargado de cada tienda le extiende un recibo.

La cantidad máxima que los familiares de los reos pueden ingresar al sistema para gastar en tiendas es de $100 y de telefonía controlada es de $50. Ese dinero no puede acumularse en las cuentas, sino que debe ser gastado por los reos para que los familiares puedan depositar más.

“Si un reo no se ha gastado el dinero depositado, no puede acumularlo para el otro mes. Tiene que gastar todo para que el sistema le permita al familiar continuar depositando”, explicó Hernández.

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