GOES: alza de homicidios busca presionar a políticos

Las autoridades ofrecieron ayer una nueva explicación para los más de 250 vidas segadas por la violencia desde la semana pasada.

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Foto de LA PRENSA/Josué Guevara Trabajador  San Martín, San Salvador   Douglas Mauricio Alvarado Candray, de 21 años, fue asesinado cuando regresaba de trabajar de una fábrica de textiles. Familiares dijeron que era su primer empleo.

Foto de LA PRENSA/Josué Guevara Trabajador San Martín, San Salvador Douglas Mauricio Alvarado Candray, de 21 años, fue asesinado cuando regresaba de trabajar de una fábrica de textiles. Familiares dijeron que era su primer empleo.

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Las autoridades reportaron solo durante la mañana de ayer unos 17 homicidios en distintos lugares del país. El repunte de asesinatos diarios, que inició a finales de la semana pasada, se mantiene: al cierre de esta nota sumaban 21 víctimas. El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, agregó una nueva explicación de ese repunte.

Landaverde apuntó que algunas estructuras de pandilleros han aumentado los homicidios porque buscan presionar a los diputados de la próxima legislatura para que no alarguen las medidas extraordinarias en seguridad.

“(Las pandillas) procuran impactar en las decisiones de los líderes políticos del país... Ese es el verdadero propósito de los grupos al someter al país a esto. Hay suficiente información para concluir eso. Hay casos de investigación finalizados con capturas que lo indican”, dijo el funcionario.

El vicepresidente de la república, Óscar Ortiz, envió un mensaje a los políticos, que en años anteriores han negociado durante su campaña electoral con pandilleros, para que se abstengan de realizar dichas reuniones; ya que como consecuencia de estas se generan escenarios de auge de violencia.

El ministro de Seguridad volvió a insistir en que el repunte de homicidios también se debe a la fractura de la pandilla MS-13, que según él inició a principios del año pasado por el descontento de algunos pandilleros con sus líderes. El titular no se refirió a que producto de esta división haya surgido una nueva estructura de la pandilla, como lo hizo recientemente el director de la Policía Nacional Civil (PNC), sino más bien a que la mayoría de muertes violentas actuales se debe a ese conflicto.

“En la escena del delito, es nada más un porcentaje de personas que podemos señalar claramente como miembros de un grupo delincuencial y atribuirle esto a esa forma de violencia; pero es durante la investigación que generalmente se encuentra algún otro tipo de relación con las víctimas”, dijo.

Landaverde agregó que esa purga interna de la MS-13 ha ocasionado cuatro repuntes de homicidios en lo que va del año: uno en marzo, otro en junio y el penúltimo en agosto.

El ministro dijo que el problema de la pandilla se descubrió a inicios de 2016, cuando fueron asesinados un cabecilla de la MS-13, Wálter Alexánder Carrillo Alfaro, alias “Chory”, y dos de sus hombres más cercanos en la cárcel de Izalco.

En junio pasado, según el titular, se dieron tres asesinatos en contra de familiares de los jefes de la estructura disidente de la MS-13: uno en San Miguel, otro en Cojutepeque (Cuscatlán) y otro más en San Juan Opico (La Libertad).

Sin embargo, el titular de Seguridad dijo que el caso más grave que se ha reportado por la fractura de la pandilla fue la explosión de una granada en el interior del penal de Ciudad Barrios, en San Miguel, en marzo pasado.

Pese al repunte de homicidios que ha llevado a tener más del doble de homicidios diarios que a principios de mes, las autoridades siguen defendiendo la disminución con relación al año pasado. En 2016, datos oficiales mostraron una reducción del 20 % de homicidios respecto a 2015. La tasa pasó de 103 a 81 por cada 100,000 habitantes.

Las autoridades afirmaron que no cambiarán su estrategia de seguridad de cara a las presiones de las pandillas.

Una de esas estrategias es la revisión de zonas con probada presencia de pandilleros. Ayer por la mañana, la PNC realizó un operativo en el barrio Modelo, San Salvador, que terminó con la captura de al menos siete personas, cuatro de ellas por usurpar casas.

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