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Garantizan con un huerto la seguridad alimentaria

Proyecto del INJEAO da a la comunidad hortalizas y granos básicos
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Integral.  El proyecto tiene varios beneficios; además de brindar alimentación permite a los jóvenes les permite obtener nuevos conocimientos.

Integral. El proyecto tiene varios beneficios; además de brindar alimentación permite a los jóvenes les permite obtener nuevos conocimientos.

Se amplió.  Actualmente han sembrado frijol, pepino, rábano, chipilines y cilantro, de los cuales esperan sacar la cosecha antes de finalizar el año. Ya han cosechado algunas legumbres y elotes, con el que hicieron una atolada para la comunidad.

Se amplió. Actualmente han sembrado frijol, pepino, rábano, chipilines y cilantro, de los cuales esperan sacar la cosecha antes de finalizar el año. Ya han cosechado algunas legumbres y elotes, con el que hicieron una atolada para la comunidad.

Cuido. Verónica Patricia Mena, alumna de segundo año de bachillerato, limpia de hierba el cultivo de pepinos.

Cuido. Verónica Patricia Mena, alumna de segundo año de bachillerato, limpia de hierba el cultivo de pepinos.

Garantizan con un huerto la seguridad alimentaria

Garantizan con un huerto la seguridad alimentaria

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Hugo Alberto Murga tiene claro que trabajando la tierra se puede garantizar y mejorar la alimentación familiar, además le permite usar su tiempo libre en algo productivo y alejarse de malos pasos. Es por eso que este joven estudiante de segundo año de bachillerato técnico del Instituto Nacional Jorge Alberto Azucena Ortega (INJEAO), en Chalchuapa (Santa Ana), decidió hacer su servicio social estudiantil dentro del proyecto de huertos caseros que se implementa en su instituto.

Con este huerto se provee de granos básicos y hortalizas a la comunidad estudiantil. “Muchas personas tenemos tierras y no las utilizamos en siembras, aquí puedo saber mucho más para poder sembrar pepinos, maíz o frijol. Este proyecto es bueno para nosotros. Los jóvenes que peligramos podemos trabajar en esto, trabajar la tierra y utilizar nuestro tiempo en cosechar”, considera el alumno.

Junto a otras compañeras Murga realizaba ayer trabajos de limpieza en la pepinera que hace poco sembraron y que espera dé su cosecha antes de finalizar el año; después tocaba verificar el frijolar y por último ir a atender las gallinas.

El proyecto viene ejecutándose desde hace un par de años como parte del servicio social que deben cumplir los futuros bachilleres, pero con el tiempo se ha ido ampliando en cuanto a los productos que cultivan, desde maíz y frijol hasta legumbres y verduras, y este año se ha incorporado la crianza de gallina criolla y ponedora, teniendo a la fecha cerca de 40 gallinas y varios gallos.

El ambientalista Carlos Carías es el encargado del proyecto y señala que son 140 los estudiantes, de segundo y tercer año de bachillerato, que este año se han involucrado, aprendiendo desde cómo preparar la tierra para la siembra, la siembra misma y el cuido del cultivo que se hace usando abonos orgánicos.

“Estamos trabajando con los estudiantes para que se conviertan en ambientalistas empíricos, para que defendamos un poquito el cambio climático y el calentamiento global, sembrando cultivos hidropónicos; que los niños y jóvenes se conviertan y sepan que con estas producciones nos traen no solo la fuente de alimentación, sino fuentes de trabajo para el día de mañana”, dijo el especialista.

El director de la institución, Wilber Francisco Martínez, señala que pese a ser un requisito el proyecto ha motivado a los jóvenes y es por eso que buscan ampliarlo y diversificar los cultivos.

“Surgimos con la siembra de la milpa, luego se cultivan hortalizas y últimamente nos tiramos al otro proyecto que es la crianza de gallina india, y es lo que ahora le estamos dando auge para ver qué impacto tenemos”, sostuvo.

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