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Gobierno cedió la imagen de Ciudad Mujer a Vanda Pignato

Un acuerdo presidencial de 2016 establece que Pignato puede hacer uso de la imagen y el nombre comercial, incluso cederlo a terceros. Especialistas ven un conflicto de intereses y creen que la cesión deja muchas dudas por resolver.

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Coincidencia.  La cesión de los derechos a Pignato sucedió justo en los años cuando la Fundación Plenus colocaba herramientas del proyecto de ciudad mujer en el extranjero.

Coincidencia. La cesión de los derechos a Pignato sucedió justo en los años cuando la Fundación Plenus colocaba herramientas del proyecto de ciudad mujer en el extranjero.

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Vanda Pignato, ex primera dama de la república y ahora bajo arresto domiciliario acusada de lavado de dinero, tiene autorización para utilizar la imagen y el nombre comercial de Ciudad Mujer desde 2016, incluso lo puede ceder a terceros tanto dentro como fuera del país por permiso del actual presidente, Salvador Sánchez Cerén.

Así lo establece el acuerdo ejecutivo número 329 del 20 de junio de 2016, en el que Sánchez Cerén cedió la explotación de la imagen (imagotipo) y del nombre comercial del proyecto gubernamental a Pignato, lo cual especialistas consideran que se podría interpretar como "un error ético" y que el gesto puede prestarse a un "conflicto de intereses".

El documento público permite además que Pignato "autorice a personas naturales o jurídicas, públicas o privadas, nacionales o internacionales" el uso de la imagen de Ciudad Mujer.

El acuerdo contradice el registro de la marca de Ciudad Mujer que data de 2012, promovido por el expresidente Mauricio Funes (exesposo de Pignato), el cual establece que tanto la imagen como el nombre comercial del proyecto gubernamental "sean propiedad exclusiva de la presidencia de la república".

“Lo que no queda claro es qué beneficios tiene esa cesión, si hay un interés económico y para quién, o quién regula”. 
RAÚL GARCÍA MIRÓN, Centro de Estudios Jurídicos

Lo anterior cobra más relevancia debido a que actualmente la Fiscalía General de la República (FGR) realiza una serie de allanamientos para verificar los posibles delitos que Pignato y otros funcionarios de la Secretaría de Inclusión Social (SIS) habrían cometido al valerse de información y bienes públicos de Ciudad Mujer para crear manuales que luego vendieron en el extranjero a través de una organización privada llamada Fundación Plenus, de la cual ella y varios funcionarios de la SIS son fundadores y directivos.

La Fiscalía ha dicho que con los registros en la SIS y en la Fundación Plenus busca información que sume a la investigación que mantiene abierta por un posible caso de lavado de dinero y activos.

Los fiscales han permanecido en las instalaciones de la Secretaría de Inclusión Social desde el vienes pasado en búsqueda de "documentos y equipo informático" que se relacione con las pesquisas.

Pignato, a través de Plenus y con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cobró por consultorías en países que querían implementar el proyecto. Además, vendió los manuales y herramientas basados en Ciudad Mujer El Salvador.

Al respecto, la ex primera dama de la república se defendió y aseguró que su fundación no vendió el proyecto Ciudad Mujer, pero sí algo parecido. "(Plenus) no relacionó las consultorías y sus productos al programa Cuidad Mujer, sino a un sistema de prestación de servicios. El nombre que finalmente cada país decidiera darle al sistema de servicios propuesto no estaba en manos de la fundación. La Fundación Plenus no ha trabajado el proyecto Ciudad Mujer, sino la promoción de conocimientos y políticas públicas orientadas a desarrollar sistemas de atención a mujeres, entre otros aspectos", expuso.

Las herramientas, 12 en total, creadas por Plenus y el BID conforman un extenso manual que contiene cómo funciona Ciudad Mujer y cómo debe aplicarse el proyecto desde la A hasta la Z.

UN ERROR

Pignato dijo además en su defensa que ocupar información pública para hacer manuales que la Fundación Plenus vendió después al BID y a otros países no es ilegal, puesto que "la información sobre Ciudad Mujer es pública y se encuentra disponible en la página web del programa, así como en la página web del Gobierno Abierto y la misma puede ser utilizada por cualquier persona natural o jurídica para cualquier fin, ya sea académico, laboral, periodístico o investigativo".

René Valiente, jefe de la Unidad de Evaluación del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), cree que si bien es cierto no hay una norma que regule lo que Pignato hizo, sí es cuestionablemente ético.

"Quizá no sea ilegal, dependiendo del contexto, pero el tema pasa más por lo ético, porque ocupa información pública para lucrarse personalmente. En el caso de un funcionario público, debe cuestionarse la validez de lo que está haciendo cuando se enfrenta a ese tipo de situaciones", declaró Valiente.

Raúl García Mirón, del Centro de Estudios Jurídicos (CEJ), considera que el acuerdo deja varios vacíos. "Los bienes públicos, materiales o inmateriales, en este caso una marca de Ciudad Mujer, no pueden ser destinados al beneficio de un sujeto privado y mucho menos que este lo pueda ceder a otros. El titular en este caso debe ser la institución pública, no la persona", manifestó.

“El tema pasa más por lo ético, porque ocupa información pública para lucrarse personalmente”. 
René Valiente, jefe de  la Unidad de Evaluación del Instituto de Acceso a la Información Pública

"Lo que no queda claro es qué beneficios tiene esa cesión, si hay un interés económico y para quién. Porque si es ella la que puede ceder la marca a otros, habría que ver bajo qué términos, quién controlaría eso. Ciudad Mujer es un programa de política pública, aun si ella lo hubiese creado eso no la convierte en la dueña y no podría explotarlo para un beneficio privado", agregó.

El acuerdo 329 también incluía el hecho de que Pignato y la SIS crearan el "Manual de aplicación imagotipo Ciudad Mujer 2016-2019", el cual debía regular el uso que se debe hacer de la imagen comercial del proyecto. Pero este no existe hasta hoy, según consultas de LA PRENSA GRÁFICA a la SIS.

Pese a que está en arresto domiciliario, Vanda Pignato sigue siendo nominalmente la secretaria de Inclusión Social y aún tiene incidencia en las decisiones que se toman dentro de la institución.

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  • Ciudad Mujer

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