Grieta central sube riesgo de gran sismo a 15 años del terremoto de 2001

Tras la sacudida del 13 de enero de 2001, los geólogos descubrieron una grieta que marca todo el país. Es la gran responsable de la mayoría de terremotos en el territorio, sigue activa y pone en actividad el resto de fallas.
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La Leona. la imagen muestra deslave en sector de la carretera Panamericana, conocido como curva de La Leona, en 2001.

La Leona. la imagen muestra deslave en sector de la carretera Panamericana, conocido como curva de La Leona, en 2001.

Impacto. estado actual de la curva de La Leona después de los terremotos de 2001.

Impacto. estado actual de la curva de La Leona después de los terremotos de 2001.

Comasagua fue una de las zonas más afectadas con el sismo del 13 de enero. 15,723 viviendas se perdieron en La Libertad.

Comasagua fue una de las zonas más afectadas con el sismo del 13 de enero. 15,723 viviendas se perdieron en La Libertad.

Grieta central sube riesgo de gran sismo a 15 años del terremoto de 2001

Grieta central sube riesgo de gran sismo a 15 años del terremoto de 2001

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Cuando usted se para a la orilla de la carretera Panamericana a contemplar el valle Jiboa con el volcán Chichontepec al fondo (San Vicente), ese que sale en algunas portadas del libro “Jícaras tristes” de Alfredo Espino, tiene bajo sus pies el borde de una gran grieta de unos 100 kilómetros de longitud, que se extiende desde las orillas del lago de Ilopango hasta La Unión.

Se trata de lo que los expertos llaman la Zona de Falla de El Salvador (ZFES) y que fue descubierta hace 15 años, tras los terremotos de 2001. Esa grieta geológica, de acuerdo con los estudios, aumenta el riesgo de que ocurra un sismo de gran magnitud en el territorio nacional.

Douglas Hernández, coordinador de Geología del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), lo explica así: “La Zona de Falla de El Salvador divide al país en dos partes que están en constante movimiento: el segmento norte se mueve a razón de unos 5 milímetros por año y el segmento sur (cadena volcánica) se mueve a unos 20 milímetros por año. Esa falla hace que se acumule energía y rompa”.

Hernández reafirma la conclusión a la que llegó un grupo de geólogos españoles y salvadoreños al terminar un estudio sobre el comportamiento del suelo tras los sismos de 2001.

“La distribución de réplicas del terremoto del 13 de febrero de 2001 muestra claramente que este evento fue producido por la ruptura de un segmento de la ZFES comprendido entre el río Lempa y el lago de Ilopango. En resumen, la geología soporta que los diferentes segmentos de la Zona de Falla de El Salvador son la fuente de sismos destructores a lo largo del eje volcánico”, así se lee en el documento final que realizaron a pedido de la Agencia de Cooperación Española.

Hernández dice que el hallazgo de esa enorme grieta arrojó luces sobre el comportamiento de los sismos que ocurren adentro del país, movimientos que el experto considera “normal” para una nación que está asentada sobre el entramado de placas tectónicas que forman la corteza terrestre en esta parte del planeta.

El experto señala que El Salvador tiene un terreno complejo en cuanto a sismos porque frente a su costa ocurre un fenómeno particular: una parte del fondo marino (placa de Cocos) –ubicado desde el cinturón montañoso de Centroamérica hacia el océano Pacífico– se está introduciendo la parte norte del istmo (placa del Caribe). Y más al norte de Centroamérica, en el territorio guatemalteco, la placa de Norteamérica interactúa con la placa del Caribe y también el extremo sur de Guatemala interactúa con la placa de Cocos: “Entonces es una dinámica permanente en donde se está produciendo estas rupturas de fallas geológicas que están generando los terremotos”, explica el experto.

Terremoto del 13 de enero


Ese movimiento de placas es precisamente lo que ocurrió hace 15 años a las 11:34 de la mañana, el sábado 13 de enero de 2001: un sismo de magnitud 7.6 que duró 32 segundos, cuyo epicentro fue localizado a 55 kilómetros al sur de la playa Los Blancos, en el departamento de La Paz.

Pero el mayor impacto lo tuvo el departamento de La Libertad y principalmente en Las Colinas, en Santa Tecla, donde 150,000 metros cúbicos de tierra cedieron de la cordillera del Bálsamo y soterraron a unas 200 viviendas de la colonia.

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Cifras oficiales calcularon que por ese terremoto murieron 944 personas y otras 5,565 resultaron lesionadas. Además, 1,364,160 personas quedaron damnificadas y las autoridades estimaron pérdidas en $2,000 millones.

De acuerdo con los expertos, esa parte del trozo marino que se deslizó bajo la tierra firme provocó que las rocas se desintegraran y la energía se liberara en la cima de montañas. Una de ellas, la cordillera del Bálsamo en Santa Tecla.

Pero no todos los sismos tienen su origen en el movimiento provocado por la introducción de una placa con otra (sismo de subducción), pues a lo largo y ancho del territorio existen fallas o rupturas de territorio que dan origen a grietas, que también liberan energía y generan terremotos.

 

#LPGBites Un día como hoy hace 15 años ocurrió el primero de los terremotos que sacudieron a El Salvador en 2001, aquí les compartimos algunos datos.

Posted by LPG La Prensa Gráfica on miércoles, 13 de enero de 2016

Esas fallas tienen ciclos de movimiento distintos a lo que ocurre en el fondo marino, sin embargo, ambos eventos pueden estar relacionados al ocurrir un fuerte sismo. Eso, según Hernández, fue lo que ocurrió un mes después del terremoto del 13 de enero 2001.

“Cuando hay un evento de gran magnitud en la zona de subducción, el movimiento es tan fuerte que activa las fallas internas. Por eso, el del 13 de enero activó la ZFES y terminó con sismo de magnitud de 6.4, muy somero, y con el epicentro en San Pedro Nonualco, en el departamento de La Paz.

“El análisis posterremoto determinó que las zonas de mayor influencia que tuvo el terremoto del 13 de enero de 2001 se orientaron a la zona paracentral del país, ahí donde ocurrió el temblor un mes después. Creemos que ya estaba con mucha energía acumulada, pero le dio un empujoncito”, dice Hernández.

¿Cuándo habrá otro terremoto en el país?


Hernández dice que los sismos de subducción, en el fondo marino, tienen un ciclo entre 50 y 60 años. El más reciente fue el del 13 de enero de 2001. Hace 15 años. De acuerdo con el experto, ese tiempo se estima con patrones estadísticos por los movimientos anteriores, sin embargo, no se casa con una fecha.

En el caso del interior del territorio, el geólogo dice que los movimientos por fallas ocurren entre 15 y 20 años. El más reciente fue el del 13 de enero de 2001. Hace 15 años.

El experto manifiesta que no se trata de adivinar cuándo será el próximo terremoto, sino que se debe estar preparado.

“Eso es lo que la población debe aprender para cuando el ciclo vuelva a cumplirse. En estos fenómenos el ser humano no puede hacer nada, se debe prevenir, construir mejor”, acota.

 

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