El Salvador  / judicial LO MÁS LEÍDO

"No la voy a encontrar viva": Habla la madre de la policía desaparecida en la fiesta del GRP

La madre de la agente Carla Ayala, desaparecida por un agente del GRP, dice que ha perdido la esperanza de encontrarla con vida. Los investigadores le han dado poca información de la investigación sobre el paradero de su hija.
Enlace copiado

"No la voy a encontrar viva": Habla la madre de la policía desaparecida en la fiesta del GRP

Enlace copiado

La madre de la policía Carla Mayary Ayala Palacios está casi segura de que no la encontrará. Cree que cuando alguien desaparece en El Salvador es para siempre. "Es que aquí los desaparecidos no se vuelven a encontrar. A una vecina se le desapareció un sobrino hace como un año y hasta ahora no ha aparecido. Estoy destrozada porque creo que eso mismo me va a pasar y no dejo de pensar en eso, en que no la voy a encontrar", dice con tozudez, como alguien a quien por más esperanzas que le ofrezcan, no cambiará de opinión. 

Fiesta en sede PNC termina con tiroteo y policía desaparecida

De lo que está totalmente segura,  según dice, es de que si acaso aparece la encontrarán muerta. "No es posible que la encontremos viva, eso si es que la encontramos. De eso sí estoy segura: ella ya no está viva, ya pasaron muchos días, no es posible. Ya no contestó su celular, ya no se sabe nada de ella", expresa, mientras se lleva su mano izquierda a los ojos, para limpiarse las lágrimas.

Parada, frente a su vivienda en la colonia Santa Teresa de Apopa, en la que también vivía su hija desde hace unos 16 años, recuerda que el 28 de diciembre Carla se vistió con una licra azul  y se puso unos zapatos  café de tacón. La vio ponerse crema en su piel morena, y arreglarse su cabello negro y esponjoso. Esa fue la última vez que la vio.

"No recuerdo la camisa o blusa que llevaba, solo sé que se llevó los zapatos de tacón, porque son los únicos que hacen falta en el mueble donde ponía sus zapatos. Como era una mujer muy reservada, nunca me decía a dónde iba. Esa vez tampoco", cuenta la madre la policía. 

Unos días después se enteró de que dos amigos de Carla, que son abogados, habían quedado de verse con ella para cenar, pero que en el último momento les canceló argumentando que tenía otro compromiso al que tenía que ir.

"Esos amigos de Carla vinieron a la casa, me dijeron que les pareció extraño que ella les cancelara, porque ella siempre salía con ellos. Eso me hace sospechar que se la conquistaron en el GRP o de alguna forma se la convencieron para dejar de ir con sus amigos y asistir a esa fiesta. Eso también me hace sospechar que la querían matar o desaparecer desde hace ratos, porque eso no se hace en un solo momento. Lo tuvieron que planear. No sé, son tantas cosas las que pasan por la cabeza de uno. Creo que si se hubiera ido con sus amigos, nada le hubiera pasado", lamenta la madre.

Después de que Carla desapareció,  varios investigadores policiales han llegado a su vivienda. Primero para informarle que Carla estaba desaparecida y herida con un arma de fuego. Querían saber si la agente había regresado a casa. Luego para informarle que el principal sospechoso de su desaparición era un agente del Grupo de Reacción Policial (GRP) de la Policía Nacional Civil (PNC) llamado Juan Josué Castillo Arévalo.

La noche del 28 de diciembre en que desapareció, según la versión oficial que relató el director de la PNC, Howard Cotto, Carla había llegado a la fiesta de fin de año que organizó el GRP en su sede, ubicada en la colonia San Fernando de San Salvador, cerca del estadio Cuscatlán. Ella no era una agente GRP, sino que estaba destacada en la Unidad disciplinaria de la PNC de San Salvador. 

A las 11:35 de la noche, un jefe del GRP ordenó a tres subalternos llevar a Carla en un vehículo policial hacia su vivienda en Apopa. Entre los tres estaba Juan Josué Castillo, quien supuestamente lesionó a Carla, tras una discusión, con su arma de fuego, en el tramo que conecta el final del bulevar Constitución y el redondel Integración. En ese retorno, en vez de dirigirse hacia Apopa o buscar un hospital, los agentes dieron la vuelta para regresar a la sede policial. En el GRP, a las 12:05 de la madrugada, los dos agentes que iban con Castillo y Carla se bajaron para informar lo ocurrido a las jefaturas. 

En ese momento, Castillo tomó el vehículo y se dirigió hacia San Francisco Javier, Usulután, con Carla a bordo. Esa fue la última vez que la vieron.

"Algunos investigadores me han dicho que ese Castillo, lo más probable, es que se la llevó herida hasta Usulután y la desapareció allá. Me dicen eso porque la última conexión de su teléfono fue en ese lugar. Luego apagaron el celular o lo arruinaron, o a saber", dice la madre de Carla.

Después de que Castillo se llevó a Carla, regresó solo desde Usulután esa misma madrugada, a las 4:45, para estacionar el vehículo policial en las cercanías de la sede del GRP. Luego corrió hacia un vehículo de su hermano y cuñado para huir. Algunos de sus compañeros del GRP lo persiguieron y dispararon hasta que el automotor se detuvo. Cuando sus compañeros llegaron, capturaron a su cuñado y hermano por ayudarle a huir, pero a él no lo encontraron. O al menos eso es lo que sostiene la versión oficial. 

Luego del tiroteo y la persecución, los agentes de Inspecciones Oculares de la PNC encontraron en el vehículo policial un zapato de tacón, como el que describió la madre de Carla.

"Yo estoy destrozada. Ya no puedo contar más, es que ya no hay más para decir. Lo único que queda por contar es que me paso las noches llorando queriendo saber dónde está y qué le hicieron. Pero también estoy resignada a que quizá no voy a saber nada, nunca", masculla la madre de Carla, tropezándose entre las palabras que quiere decir, mientras intenta no seguir llorando al contar lo que sabe del caso.

Tags:

  • GRP
  • Carla Mayary Ayala
  • policía desaparecida
  • agente
  • policías

Lee también

Comentarios

Newsletter