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Hacia la búsqueda de un nuevo pacto

Fueron necesarias 10 reuniones, desde 1984 a 1991, entre delegados de la guerrilla y el Gobierno, para que el 16 de enero de 1992, en Chapultepec, México, lograran ponerle fin al conflicto armado que por más de una década causó miles de víctimas mortales, en su mayoría civiles. 25 años han pasado y El Salvador conmemora hoy, en el CIFCO, los Acuerdos enfrentando nuevos retos que han generado que se promueva un nuevo acuerdo de país en medio de una escalada de violencia que esta vez no es política, sino social. Para ello, la ONU ha enviado a un facilitador cuya identidad se conocerá hoy.
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“El conflicto ha quedado atrás, queremos y debemos todos ver hacia el futuro que es en el único sitio donde podemos construir ese El Salvador grande, próspero, libre y justo que todos profundamente anhelamos, las lecciones aprendidas tienen que asimilarse y fructificar para una vida mejor, pero no vamos a llorar sobre las cenizas. El país no nos da tiempo más que para el trabajo, para la reconciliación y para la paz”, fue parte del discurso que el expresidente Alfredo Cristiani dio el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, México.

Ahí, el Gobierno y la comandancia de la guerrilla firmaban los Acuerdo de Paz alcanzados tras ocho años de haber iniciado los primeros acercamientos para un entendimiento entre ambas partes durante la administración del expresidente José Napoleón Duarte.

La primera reunión se realizó el 15 de octubre de 1984 en La Palma, Chalatenango. El 30 de noviembre de ese mismo año se realizó otra en Ayagualo, La Libertad. Pasaron tres años para que retomaran las mesas de diálogo que culminaron el 31 de diciembre de 1991.

Fue más de una década que dejó saldo de entre de 70 a 80 mil víctimas mortales, según el informe de la Comisión de la Verdad . El 75 % de estas, aproximadamente, fueron civiles, se lee en otros documentos.

Hoy, El Salvador conmemora un cuarto de siglo de haber firmado ese acuerdo. El Gobierno con ayuda de la Organización de Naciones Unidas y de la empresa privada hará un evento en el que participarán presidentes de otros países, firmantes de los Acuerdos y diplomáticos y diferentes sectores de la sociedad salvadoreña.

Son veinticinco años en los que se han planteado nuevos retos, nuevos obstáculos, que han llevado a la necesidad de alcanzar nuevos acuerdos para superarlos.

Así lo consideran los firmantes de los Acuerdos de Paz de 1992, representantes del cuerpo diplomático acreditados en el país y la misma Organización de Naciones Unidas a y través del representante residente del PNUD, Christian Salazar.

A 25 años de haber logrado poner fin al conflicto armado producto de una serie de diferencias sociales, represión de ideas y décadas de dictadura militar, el país vive una ola de violencia, sonados casos de corrupción, problemas fiscales y una creciente polarización política

Con ese contexto, diferentes representantes de la sociedad invitan a que se aproveche el momento y se siga el ejemplo de quienes se sentaron en reiteradas ocasiones hace más de 25 años para llegar a un nuevo acuerdo. Incluso, la ONU ha mandado un facilitador cuya identidad se ha mantenido en secreto y se dará a conocer este día por el presidente de la república.

“Los Acuerdos que hemos firmado contienen el diseño del nuevo país que deseamos los salvadoreños, de la vida que queremos vivir los salvadoreños. Ahora se inicia la etapa de ejecución de estos acuerdos, vale decir la conversión en vida diaria de este diseño que expresa el nuevo consenso de la nación. El FMLN está consciente de los riesgos y dificultades, de los obstáculos a vencer para que esta obra sea realizada, cumpliendo en letra y espíritu los documentos firmados. De ello dependerá la estabilidad, la solidez de la paz y el futuro de la Patria”, dijo Schafik Hándal, comandante del FMLN y uno de los miembros de la comisión negociadora por parte de la guerrilla salvadoreña.

Después del jueves 16 de enero de 1992 comenzó ese proceso; sin embargo, algunos de los firmantes consideran que muchas de las tareas pendientes de hacer en ese tiempo no se han ejecutado en el momento indicado. Eso ha llevado a que se pase de una guerra política a una guerra social que también ya se ha cobrado miles de víctimas.

Problemas que ni en los 20 años de gobiernos del partido ARENA ni en los siete y medio del FMLN se han resuelto. Hay que recordar que el FMLN tomó vida política el 1.º de septiembre de 1992, participó en sus primeras elecciones en 1994 y llegó a la presidencia en 2009.

David Escobar Galindo, uno de los integrantes de la mesa de negociación por parte del Gobierno, considera que los ataques constantes entre las fuerzas políticas que deben buscar soluciones a los problemas actuales están dificultando y no permiten llegar a esos consensos. Escobar Galindo cree que se debe tomar ejemplo de la forma en la que se llevó la negociación de los finales de los ochenta y principios de los noventa.

“Ahora habría que llegar a esa conclusión lógica, que es la que se impone, que no es posible salir de los problemas que tenemos sin usar el mismo método. En gran medida es cuestión de métodos. De nada sirve estarse descalificando constantemente. Eso no lleva a ninguna parte, al contrario. Eso más bien hace que las cosas no caminen”, expresó Escobar Galindo.

En gran medida, esa frase refleja el escenario que a diario se vive en la Asamblea Legislativa, en donde las dos principales fuerzas políticas del país entran en una serie de debates sin llegar a acuerdos, o en los cruces de palabras entre las máximas autoridades de los tres Órganos de Estados.

Para el canciller de la república, Hugo Martínez, “los Acuerdos de Paz no podrían prever los desafíos que tendríamos 25 años después”.

En ese sentido, El Salvador ha entrado en una nueva fase en la que por segunda ocasión, como ocurrió a finales de la década de los ochenta, será necesaria la intervención de organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU), para buscar un nuevo acuerdo de nación. Para Salazar, del PNUD, el llegar a nuevos acuerdos dependerá de los diferentes sectores. Dice que se necesita de políticas y visión de largo plazo.

Eso también coincide con lo expresado por la embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, quien aseguró que todo es decisión de los salvadoreños y que el Gobierno estadounidense está por apoyar las decisiones de los salvadoreños que conlleven a superar dichos obstáculos.

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