Hallan armas en casas de “coyotes” ligados a los Zetas

La FGR allanó 19 viviendas vinculadas con los dos condenados por trasladar a quienes fueron masacrados en México en 2010. Busca identificar bienes para iniciar un proceso de extinción de dominio.
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Armas cortas y largas “con abundante munición” encontró el jueves pasado la Fiscalía General de la República (FGR) en viviendas de dos traficantes de personas (coyotes) vinculados con los Zetas, condenados recientemente por transportar personas de manera ilegal hacia Estados Unidos.

Cecilia Rivera, jefa fiscal de la Unidad Especializada de Delitos contra el Narcotráfico, dijo, sin referirse a los dos “coyotes” condenados, que el jueves por la noche la Fiscalía General de la República (FGR) realizó un allanamiento a 19 propiedades “en contra de miembros dedicados al tráfico de drogas y de personas ilegales”.

Rivera agregó que tras la revisión de las propiedades, ubicadas en Bosques de Santa Elena (Antiguo Cuscatlán), Nejapa, Tonacatepeque, Mejicanos, Usulután, Ilobasco y Chalatenango, encontraron “siete vehículos, armas cortas y largas con abundante munición y $27,202 en efectivo”. De acuerdo con la fiscalía, los procedimientos los realizó con la finalidad de identificar bienes para después iniciar el proceso de extinción de dominio.

Además de lo incautado, la fiscalía notificó la captura de Julio Ernesto Peña y Celsa Cruz Salinas, y que informaría por nuevos delitos a Érick Francis Escobar Ramírez y Carlos Ernesto Teos Parada, condenados en noviembre de 2016 a 13 años de prisión por abandonar a salvadoreños que fueron masacrados en agosto de 2010 a manos de los Zetas en la hacienda San Fernando, en Tamaulipas, al noreste de México.

El Tribunal Especializado B de San Salvador realizó un nuevo juicio después de que la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) revocó, en 2015, el fallo que había emitido el Tribunal Especializado de Sentencia A en 2011, cuando absolvió a ambos acusados. La sala admitió una apelación y ordenó una nueva vista pública que terminó con la condena de 13 años y cuatro meses de cárcel para cada uno.

En ese nuevo juicio, un testigo criteriado contó sobre unas reuniones en Santiago de María, Usulután, en las que Teos Parada aseguraba tener contactos en otros países que le facilitaban el tránsito ilegal de personas, con destino hacia suelo estadounidense.

Además, el criteriado, quien recibió favores judiciales a cambio de su confesión, contó que el 11 de agosto de 2010 partió un grupo de salvadoreños hacia Estados Unidos desde el hotel Pasadena, en San Salvador. Los guías de esos 14 compatriotas fueron Escobar Ramírez y Teos Parada.

La travesía terminó cuando ambos abandonaron al grupo cerca de la hacienda San Fernando, en Tamaulipas. Ahí, miembros del cartel de los Zetas los secuestraron, llamaron a las familias y exigieron cantidades que rondaban los $3,000 por cada uno para dejarlos avanzar hacia EUA.

La mayoría de los indocumentados no pudo pagar la exigencia, por lo que los Zetas los masacraron y quemaron los cadáveres en el patio de una casa.

Sin embargo, la FGR no quiso revelar si el allanamiento del jueves es parte también de una investigación que busca dar con más involucrados con la red que manejaban Teos Parada y Escobar Ramírez. Ni tampoco cómo se relaciona con el narcotráfico.

La masacre de Tamaulipas

Aquel agosto de 2010, las autoridades encontraron 74 cadáveres amontonados en la parte trasera de una bodega en desuso ubicada en la parte más alejada de la zona rural de San Fernando (estado de Tamaulipas, al noreste de México). Allí, los investigadores encontraron a las víctimas vendadas y con múltiples lesiones de arma de fuego. Algunos cadáveres, de acuerdo con los posteriores informes oficiales, también tenían señales de haber sido incinerados y rematados con el tiro de gracia.

Tras las indagaciones, determinaron que eran 24 hondureños, 13 guatemaltecos, cinco ecuatorianos, tres brasileños, 14 salvadoreños y un indú. Otras 12 víctimas no fueron identificadas. En total, 58 hombres y 14 mujeres.

Testigos le contaron a las autoridades que todas las víctimas habían partido de Veracruz, lugar donde se cree que los salvadoreños aún eran acompañados por Teos Parada y Escobar Ramírez, quienes eran los “coyotes” que les habían cobrado por trasladarlos a Estados Unidos.

Sin embargo, en un punto entre Veracruz y San Fernando fueron abandonados y luego interceptados por un grupo de hombres fuertemente armados que los condujo hasta la bodega. Los secuestradores eran miembros activos de los Zetas, quienes están vinculados con el narcotráfico, secuestro y sicariato.

Las autoridades salvadoreñas señalaron que los “coyotes” tenían contacto con los Zetas y que pactaron con ellos para llevarles hasta la zona a los inmigrantes. Ese vínculo fue determinante para que el tribunal los condenara recientemente. Ahora la fiscalía busca iniciar un proceso de extinción de sus bienes.

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