Hambre afecta a 2.4 mill de personas más en A. L. y el Caribe

Así lo revela el informe anual “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017”, publicado ayer por la FAO.

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Lanzamiento. Imagen del libro que contiene el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, lanzado por la sede de FAO en Emiratos Árabes.

Lanzamiento. Imagen del libro que contiene el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, lanzado por la sede de FAO en Emiratos Árabes.

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Tras un decenso prolongado en todo el mundo, el hambre parece estar aumentando de nuevo. Así lo revela el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cuya realización ha sido apoyada en los últimos años por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), y que para este año colaboraron el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De forma concreta, la subalimentación aumentó en 2.4 millones de personas entre 2015 y 2016 en América Latina y el Caribe, alcanzando los 42.5 millones.El informe advierte que, si bien los niveles de hambre en América Latina y el Caribe siguen siendo bajos en comparación con el resto del mundo, hay señales claras de que la situación se está deteriorando: en 2013, el hambre afectaba a 39.1 millones de personas de esta región; en 2015, había subido a 40.1 millones, y en 2016, alcanzó los 42.5 millones. “América Latina y el Caribe solía ser un líder mundial en la reducción del hambre.

Ahora estamos siguiendo la preocupante tendencia mundial. El hambre está aumentando en América Latina y el Caribe por primera vez en la última generación. Esto es inaceptable y todos los latinoamericanos y caribeños deberíamos sentirnos personalmente ofendidos por este retroceso”, declaró el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, en un comunicado de prensa.

A su juicio, la desaceleración económica de la región, resultado de la caída de los precios de sus productos de exportación y de la contracción económica mundial, es lo que ha impactado la seguridad alimentaria de la región.A escala mundial, este aumento se ha traducido en un total de 815 millones de personas con subalimentación, cuando en 2015 eran 777 millones.A pesar de que las cifras no han retrocedido hasta alcanzar los 900 millones de personas con subalimentación que había hace dos décadas en todo el mundo, los datos alarman con respecto a que es posible no lograr cumplir las metas de la visión transformadora de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyos objetivos contemplan la erradicación del hambre y de cualquier forma de malnutrición para ese año.De acuerdo con el director adjunto de la División de Economía del Desarrollo Agrícola de la FAO, Marco Sánchez Cantillo, el conflicto y la violencia son las principales causas de este aumento, según una entrevista que concedió a Murielle Sarr, de Radio ONU, sobre este informe.

“Es evidente la tendencia que en los últimos 10 años estamos observando: no solamente ha crecido el número de conflictos, sino que se han tornado complejos y difíciles de resolver; entonces, estamos observando que, además de que se da esa tendencia, la mayoría de personas que sufren de hambre y desnutrición viven precisamente en países que están experimentando conflictos”, anotó Sánchez Cantillo. De forma irónica, junto con el alza del hambre, la región latinoamericana y caribeña está padeciendo una gravísima epidemia de sobrepeso y obesidad: “La tendencia regional es simplemente una vergüenza, especialmente en lo que se refiere a niñas y niños menores de cinco años, cuyo futuro está siendo erosionado por una mala alimentación”, agregó Berdegué.

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