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"Hay que fomentar entre las niñas el gusto por trabajos diferentes": Karla Laínez, una ingeniera eléctrica salvadoreña en Alemania

Graduada de la UCA en El Salvador, desde que emprendió sus estudios superiores y luego en el campo laboral, ella ha debido abrirse paso en una carrera tradicionalmente dominada por hombres.

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Karla Laínez reside en Karlsruhe, la segunda ciudad más grande del estado de Baden-Wurtemberg en el suroeste de Alemania. FOTO DE LA PRENSA/Cortesía

Karla Laínez reside en Karlsruhe, la segunda ciudad más grande del estado de Baden-Wurtemberg en el suroeste de Alemania. FOTO DE LA PRENSA/Cortesía

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Karla Laínez es una salvadoreña que reside en Karlsruhe, la segunda ciudad más grande del estado de Baden-Wurtemberg en el suroeste de Alemania. Es ingeniera eléctrica y trabaja como analista cuantitativa de Mercados Europeos de Energía en ICIS, el proveedor de información sobre el mercado petroquímico más grande del mundo.

Tiene 26 años y ya ha cumplido cuatro de sus sueños. "Los éxitos son sueños culminados de algún modo. Cuando tenía 22, mi éxito fue culminar mis estudios de ingeniería, a los 24 fue trabajar con el Operador de Mercado en El Salvador; a los 25, decidir iniciar mis estudios de Máster y, actualmente, son mi trabajo y vivir en un país diferente", relata.

Karla se graduó en 2015, siendo la segunda mejor estudiante de su promoción en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA) en una carrera donde solamente cuatro, de un grupo de 25 estudiantes, eran mujeres.

Karla, junto a sus padres, en el día de su graduación. Foto: Cortesía

"La experiencia como estudiante de ingeniería fue buena. El trato entre mujeres y hombres en la mayoría de situaciones era el mismo, y digo en la mayoría porque al solo tener profesores hombres, cuando un hombre daba su opinión acerca de algo en la clase se notaba más afinidad entre ellos que cuando hablaba una mujer", cuenta.

"Por otro lado, eres parte de un círculo de comentarios sexistas que están arraigados a las personas; usualmente en círculos de este tipo las formas de bromear, relacionarse o actuar son diferentes y nosotras las mujeres caemos en el error de cambiar para sentirnos parte de él cuando en realidad no debería ser así", agrega.

La mayoría de sus compañeros en la Ingeniería eran hombres. Karla eligió la profesión porque desde pequeña mostró afinidad por las matemáticas y física. Foto: Cortesía

Karla comenzó en el mundo laboral en el último ciclo de su carrera. Su primer empleo en El Salvador fue como supervisora de proyectos, cuenta. Su trabajo consistía en monitorear el buen funcionamiento de las instalaciones eléctricas de nuevos proyectos de una importante cadena de supermercados, hospitales y residencias. Menciona que los técnicos electricistas que debía organizar y supervisar eran todos hombres y la subestimaban. "Se negaban al principio a seguir mi asignación de tareas. Ahora te pregunto: ¿crees que la actitud de estos hombres hubiese sido la misma si las órdenes se las da un hombre? Seguramente no", señala.

Una minoría

Las mujeres son en el área "una minoría" y "por el momento tenemos que lidiar con ellos", dice Karla. Para ella, la desproporción en el número de mujeres y hombres que se desempeñan en campos como la ingeniería eléctrica se debe "a los estereotipos que tenemos inculcados".

"Asociamos muchas de las profesiones actuales a un sexo determinado. Quiero creer que después de la adolescencia, cuando ya tenemos que tomar la decisión de estudiar nuestra carrera universitaria, todos escogemos lo que en realidad queremos estudiar. Por lo que la etapa vital para fomentar la incorporación de mujeres en el ámbito es en la niñez", considera.

Karla posa junto a sus compañeros del Máster en Ingeniería Eléctrica durante una visita a un parque eólico. Foto: Cortesía

Aunque se está haciendo una lucha porque niños y niñas crezcan en igualdad de oportunidades, es común todavía que los regalos para ellas se centren en muñecas y juguetes de cocina, por ejemplo, asociado al rol de madre y amas de casa; y que los carros y sets de herramientas sean para ellos. En los almacenes, incluso, están separados en los sectores para cada uno.

En el caso de Karla, "desde chica había tenido una facilidad especial para las matemáticas y físicas, por lo que definir que mi campo estaba dentro de las ingenierías no fue tan difícil", explica. Detalla que en principio inició estudiando ingeniería industrial, pero luego evaluó sus opciones y decidió cambiar a la ingeniería eléctrica.

Estando en El Salvador, Karla cumplió su segundo sueño a los 24 años al obtener un puesto en el Ente Operador Regional. Se trata de una entidad centroamericana conformada por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, con sede en San Salvador, que se encarga de operar y planificar el sistema eléctrico regional y administrar el mercado. Ella fungió como analista de Programación de Energía.

Posteriormente, Karla migró al extranjero hace dos años y medio "en búsqueda de conocimiento" y con esto cumplió su tercer sueño. "Quería estudiar mi Máster en Ingeniería Eléctrica, el cual realicé en la Universidad Politécnica de Madrid (España)", cuenta. Recuerda que "en el caso del estudio de máster, la proporción (entre el número de mujeres y hombres) empeoraba con aproximadamente un 2 de 25".

Estudios. Karla estudió el Máster en Ingeniería en la Universidad Politécnica de Madrid (España) donde la proporción de mujeres y hombres estudiantes era 2 de 25. Foto: Cortesía

En Europa tuvo que aplicar a unas 150 ofertas de trabajo. "De algunas me llamaron y de algunas no. Finalmente me decidí por mi actual trabajo", comenta.

En ICIS sus responsabilidades están asociadas a la gestión, el modelo de previsión de precios de energía a largo plazo en Europa, analizar el mercado, asesorar clientes en la toma de decisiones a largo plazo y presentar conferencias o realizar reuniones con los clientes de los productos". Además del trabajo, asiste a clases de alemán.

La mayoría de compañeros de Karla son hombres. Ella trabaja como Analista Cuantitativa de Mercados Europeos de Energía en ICIS, el proveedor de información sobre el mercado petroquímico más grande del mundo.

"Considero mi gran éxito ser libre y poder cumplir cada uno de mis sueños", expresa.

Cree que para que se nivele la participación de mujeres y hombres en profesiones como la suya es necesaria una educación igualitaria desde edades tempranas y el fomento social masivo de mujeres que ejercen trabajos "diferentes" de la sociedad.

"Le pongo un ejemplo. En Finlandia, la generación nacida posterior a 1995 considera cosa de mujeres ejercer la presidencia de un país porque Tarja Halonen gobernó durante 12 años", dice.

Mientras tanto, las mujeres siguen siendo una minoría en el campo de trabajo y "por el momento hay que lidiar con ellos".

"Una mujer tiene que ser dos o tres veces más inteligente que un hombre para alcanzar una posición antes desempeñada por hombres. ¿Pero sabes qué? No me molesta esforzarme tres o cuatro veces más ahora si eso va a ser el precedente para que las futuras mujeres no tengan que demostrar de qué están hechas", concluye.

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