Homicidio impune por asesinato de testigo clave

Uno de los testigos clave del proceso contra pandilleros acusados del homicidio de estudiante de 17 años fue asesinado Otro testigo ya no colaboró en el proceso y un tribunal decretó sobreseimiento para 20 miembros de pandilla.
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Es 3 de enero de 2014. Marco Javier Vieytez Rengifo, de 17 años, conduce en la colonia Escalón. Él y su acompañante son interceptados por dos hombres armados, que le piden las llaves del vehículo y lo hacen sentarse en la parte trasera. Los asaltantes se dirigen por el bulevar Constitución, rumbo a la zona norte de San Salvador, y bajan a sus víctimas en el redondel Integración.

Antes de huir, uno de ellos le pide a Vieytez que se quite los zapatos. Él se resiste. Contesta que no se los dará, que ya le quitaron el vehículo, los teléfonos, un iPad, y que no permitirá que también lo dejen descalzo. El asaltante le dispara y, cuando el joven cae al pavimento, le quita los zapatos.

La acompañante de Vieytez pide auxilio en la carretera, pero ninguno de los vehículos en la zona atiende su señal de alto. Hasta que llega una patrulla de la Policía y se lleva al joven al Hospital Zacamil, donde el estudiante fallece. La joven relata lo ocurrido a los fiscales, que desde ese momento la convierten en la testigo clave del caso, a quien durante todo el proceso judicial la identificarán como Luna.

Las capturas

Es 7 de marzo de 2014. La Fiscalía General de la República (FGR) informa sobre la captura de 18 pandilleros en Apopa. Los responsabiliza de la muerte de Marco Javier Vieytez. La institución llegó a ellos luego de analizar dónde se activaron los teléfonos que le robaron al joven y a Luna. Los asaltantes le pusieron cuatro chips a un aparato y tres al otro. Entonces la Fiscalía pidió las bitácoras de esos siete números y estableció, a través del rastreo de las antenas activadas, la ubicación de la estructura: el cantón Joya Grande del municipio de Apopa.

También convenció a alguien de ese cantón para que delatara a la estructura, y a ese alguien lo identificaron como Zaigon, quien se convirtió en el otro testigo clave del caso.

Le ofrecieron un régimen de protección de parte del Estado y a cambio Zaigon accedió a contar todo lo que sabía de sus vecinos pandilleros. Dijo que residía en el sector donde permanecían los detenidos, y “que en la zona había grafitis, pero los miembros de la misma pandilla se dedicaron a borrarlos tapándolos con pintura blanca, ya que según tuvo información el lugar fue declarado libre de violencia”, según consta en el expediente del caso.

Contó que los miembros de la estructura se dedicaban al hurto y robo de vehículos, que extorsionaban a los vendedores que ingresaban a las comunidades de la zona y que en agosto de 2012 vio cómo asesinaron a un hombre. También contó que conocía a todos los miembros de la pandilla que controla la zona por sus alias y mencionó a 32.

El desenlace

Es 28 de septiembre de 2015. Es la audiencia contra los pandilleros que fueron capturados en el cantón Joya Grande. Este día se define si pasan a juicio o si son exonerados en la etapa preliminar. La Fiscalía les ha imputado agrupaciones ilícitas, homicidio agravado, robo agravado y privación de libertad. Los principales acusados de haber asesinado a Vieytez son Carlos Francisco Somoza González y Cristian Armando Ramírez Funes.

El tribunal conoce los elementos que la Fiscalía ofreció en el dictamen de acusación: la autopsia realizada a la víctima, un álbum fotográfico, el análisis realizado a los aparatos robados –con el que estableció que fueron usados en Joya Grande–, la declaración de los investigadores policiales y la declaración inicial de los testigos.

Pero la Fiscalía no puede garantizar que sus dos testigos claves declaren en un eventual juicio. Luna, quien viajaba junto a Vieytez el día del robo, ya no quiso seguir siendo parte del proceso judicial. Y Zaigon, el testigo clave de Joya Grande, fue asesinado. Se consultó en qué condiciones y en qué fecha, pero las fuentes cercanas al caso no dieron tal información.

“Según lo manifestado por la representación fiscal, sería un desgaste innecesario pasar a la siguiente etapa procesal (un juicio) en virtud de que no se cuenta con los elementos suficientes para poder respaldar la acusación fiscal; asimismo, no se cuenta con los testigos claves Zaigon y Luna, quienes pueden dar fe de la participación de los indiciados”, concluye el Juzgado Especializado de Instrucción.

El tribunal decreta un sobreseimiento provisional, es decir, que la Fiscalía podría hacer una nueva investigación y presentar otra acusación y nuevas pruebas contra los imputados.

El juzgado le hizo ver a la Fiscalía que debe “investigar más a fondo el presente caso... La representación fiscal no ha podido recolectar elementos que sustenten la participación de los imputados en el delito que se les atribuye, en el sentido que únicamente se cuenta con lo expuesto por los agentes captores, sin haber sido robustecido dicho señalamiento”.

La jueza de Instrucción señaló a la Fiscalía que, pese a haber tenido el tiempo necesario para realizar las diligencias de investigación y que pese a que el caso se enmarcó en la Ley Contra el Crimen Organizado, la Fiscalía no reforzó las indagaciones.

“Se denota una pluralidad de sujetos, una complejidad en la investigación, pero existe una gran falta de elementos de prueba que establezcan directamente la participación de los incoados”, se pronunció el tribunal Especializado.

La jueza especializada recalcó que todo el caso recaía en lo vertido por los testigos: “No han existido elementos que permitan sustentar la acusación, pues como se ha mencionado anteriormente, solo se cuenta con la versión de los testigos claves Zaigon y Luna”.

El de Marco Javier Vieytez Rengifo es uno de los 3,942 homicidios que fueron cometidos en El Salvador en 2014. Y para ese año, según información entregada por la Unidad de Acceso a la Información, esa institución llevó 847 casos de homicidio a los tribunales, mediante presentación de requerimiento contra los sospechosos, de los cuales obtuvo 395 sentencias condenatorias.

LA PRENSA GRÁFICA buscó a la Fiscalía para saber si hará algo para reactivar el caso, pero no hubo respuesta. También se buscaba consultar por qué algunos elementos no fueron incluidos en el dictamen de acusación. Luna, por ejemplo, relató a la Fiscalía que horas antes del asesinato ella y Vieytez fueron interceptados en un supermercado por un hombre a quien no conocían.

“Le preguntaron el nombre al joven y si él jugaba en cierto lugar. Fue una plática breve, como de un minuto. No hemos logrado tener esa conexión de esa persona con el hecho”, dijo el fiscal del caso en marzo de 2014, cuando recién habían sido capturados los pandilleros. La Fiscalía nunca dijo si buscó las grabaciones de ese supermercado o si logró recuperar el vehículo.

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