Homilía dedicada al Salvador del Mundo y a los mártires

La Iglesia católica salvadoreña culminó ayer las festividades dedicadas al patrono de la capital, con una misa solemne realizada en el atrio de la Catedral Metropolitana.
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Con la solemne eucaristía dedicada al Divino Salvador del Mundo, la Iglesia católica salvadoreña terminó ayer las festividades dedicadas al patrono de la capital, que este año se acompañó con el centenario del natalicio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima y el recuerdo de los obispos Luis Chávez y González y Arturo Rivera y Damas.

La homilía fue presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez; el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar; y el nuncio apostólico, León Kalenga. Entre los invitados estuvieron el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armando Pineda Navas; el secretario de la Presidencia Manuel Melgar; y los diputados Nidia Díaz y Ernesto Muyshondt.

Rosa Chávez recordó que este año también se conmemoran los 175 años de la elección de la diócesis de San Salvador, los 40 años del martirio de los padres Rutilio Grande y Alfonso Navarro, los 75 años de fundación del Secretariado Episcopal de Centroamérica (SEDAC) y los 50 años de la publicación de la encíclica “Populorum progressio. El desarrollo de los pueblos”, que fue escrita por el papa Pablo VI.

La procesión del sábado tuvo el lema “Caminando con nuestros mártires en pos de Cristo”. “Somos una Iglesia de mártires”, dijo Rosa Chávez. Agregó que no se debe olvidar el legado de los obispos Luis Chávez y González, predecesor de Monseñor Romero, y el de Arturo Rivera y Damas, quien fue su sucesor como líder de la arquidiócesis de San Salvador.

“Estamos obligados por gratitud a Dios y por amor a la verdad a rescatar la memoria de cientos de mártires anónimos, la mayoría son humildes campesinos y humildes campesinas”, afirmó.
 

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