Lo más visto

Más de El Salvador

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Son las 11 de la mañana en Ciudad Delgado. Julio Alberto Ortiz acaba de recibir seis impactos de bala. Un hombre tiembla en la escena y se mezcla entre el grupo de personas que observa el cadáver.
Enlace copiado
Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Huir de la muerte en Ciudad Delgado

Enlace copiado
El hombre ve para todas las esquinas, como si buscara escapar de algo o de alguien. No es familiar ni amigo de la víctima, pero es el último que lo vio con vida hace 20 minutos. Él presenció cómo un joven le asestó seis disparos por la espalda a Julio, un hombre de 45 años, a solo una cuadra de la ferretería donde le ayudaba a su madre.El testigo deja de moverse y se para frente a la calle Texical, de Ciudad Delgado, a pocos metros del cadáver de Julio. Continúa viendo para todos lados y se asegura de acomodarse en medio de las personas que observan la escena. Intenta pasar desapercibido, pero no lo logra. De pronto, choca la mirada con alguien, pero cuando ese alguien le sostiene la mirada, el hombre rápidamente se retrae. Al fin, mientras algunos investigadores se colan entre la gente para anotar testimonios, en un hilo de voz ese hombre lanza un comentario: “Está fregado que lo maten así a uno”, dice y mira hacia los lados para ver la reacción de los espectadores.

Pocas personas se percatan del mensaje del testigo. El hombre obtiene un pequeño gesto de aprobación, y luego continúa con su catarsis. Según relata, él se dirigía a hacer una visita en la zona cuando a sus espaldas oyó el sonido de un arma y escuchó las seis descargas que Julio recibió de espaldas a su asesino. El testigo corrió rápidamente hacia la esquina y logró ver cómo el sicario huía de la escena.

“Sí, ahí corrió el bicho y se metió en el pasaje ese. Nombre, no vale la pena quedarse a ver para que lo maten a uno. Pero ni modo”, dice entre balbuceos el testigo.

Lentamente, sin que nadie lo note, comienza a retroceder y a separarse del grupo aglutinado atrás de la línea amarilla que colocó la Policía Nacional Civil (PNC). De pronto, sin que ningún investigador tome detalles de su testimonio o algún número de contacto, el hombre desaparece de la escena.

Julio fue asesinado a escasas cuadras de un puesto policial; de hecho, su victimario corrió en dirección al local policial para escapar en un carro blanco.

“¿Qué quieren que les diga? Si me imagino que ustedes ya tienen cuadriculado todo aquí”, dice el oficial policial a cargo del lugar, mientras camina en medio de las grabadoras de los periodistas que querían detalles del caso.

“¿Quién le dijo que acá controla la pandilla? Eso es mentira. Acá tenemos cámaras de seguridad, tenemos patrullas... Tenemos una reducción de homicidios en cuatro municipios de la zona. Este año tenemos 16 en julio, el año pasado teníamos 23”, continúa hablando el oficial con el ceño fruncido.

Mientras el oficial sigue hablando, un perro se acerca a la escena del crimen e intenta oler los casquillos de bala marcados por la policía. “Si los policías son mañosos”, grita una de las personas que observa la escena cuando la familia de Julio se preocupa para cuidar que nadie vaya a robar el celular que portaba la víctima.

Ciudad Delgado fue el primer municipio priorizado en el Plan El Salvador Seguro. En julio de 2015, el Gobierno lo presentó como el municipio insignia para la implementación de una nueva estrategia. Pese a eso, no ha logrado salir de la lista de los 10 municipios más violentos.

En las orillas de la escena, los habitantes del lugar recuerdan que hace menos de tres meses fueron asesinados dos hombres frente a la ferretería de Julio. Uno era un comerciante de autos y el otro era un amigo y ayudante del mismo.

“Yo por eso dejé de trabajar. Nombre, mucho lo molestan los bichos a uno”, comenta otro hombre sentado en una cuneta cuando ya son las 12 del mediodía. El grupo que mira la escena alrededor de las cintas amarillas continúa creciendo. Algunos platican en voz baja e intentan predecir qué harán las autoridades. “Vaya, vaya, eso es malo para los niños, muévanse”, dice un policía haciendo un gesto con las manos.

Algunos obedecen la orden. Quien nunca se mueve de la esquina es la madre de Julio. Ella, que aparenta fortaleza cuando habla con quienes la acompañan, ha mandado a traer una sábana para cubrir el cadáver de Julio. Cuando vuelve la mirada sobre el cadáver de su hijo, que yace en la calle, hace expresiones que denotan molestia y a la vez dolor. Pero la policía no la deja acercarse para entregar la sábana porque debe revisar los impactos de bala.

“Así vamos a acabar todos”, sentencia un hombre que pasa por el lugar con un grupo de alcohólicos.
 

Tags:

  • ciudad delgado
  • homicidio
  • ferreteria
  • san saebastian
  • texical
  • asesinato
  • disparos
  • pandilla
  • policia
  • pnc
  • fgr

Lee también

Comentarios