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Hurtos y robos en catedral obligan a reforzar seguridad

Hay personas que ingresan al templo, por las paredes laterales del templo, para delinquir y cometer otro tipo de actividades impropias.

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Hurtos y robos en catedral obligan a reforzar seguridad

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Los constantes casos de hurtos y robos ocurridos dentro de la catedral Basílica de San Miguel han obligado a las autoridades del templo católico a implementar una serie de medidas de seguridad, para tratar de evitar esa situación que afecta a los fieles.

Por ahora se mantiene cierto nivel de vigilancia en las puertas principales de la catedral, la cual es brindada por personal del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM). Sin embargo, los agentes no pueden permanecer dentro del templo y su presencia se remite a custodiar el frente y los alrededores del edificio, por lo que no pueden evitar el ingreso de personas que delinquen y cometen otro tipo de actos impropios en el sagrado lugar. 

Emilio Rivas, obispo auxiliar de la diócesis de San Miguel, explicó que para hacer frente al problema se tiene previsto colocar verjas de hierro sobre los muros perimetrales del templo para evitar el ingreso de las personas que hurtan las alcancías de los santos o les arrebatan las carteras a las fieles que llegan a orar.

“Tenemos el problema de la delincuencia infantil. Es decir, un grupo de niños de entre 10 a 15 años de edad que entra a la catedral constantemente a robar y a hacer otros desórdenes, porque algunos de estos niños andan drogados y le escupen la cara a la gente que viene al templo”, contó el líder religioso.

Otra de las situaciones que ocurren dentro de la catedral, según Rivas, es que ingresan personas ebrias que ocupan espacios como dormitorios públicos. También se dan casos en que las zonas verdes son usadas por indigentes para hacer sus necesidades fisiológicas, a pesar de que existen servicios sanitarios dentro de la catedral y en el parque Guzmán, que queda enfrente.

“Por eso nosotros queremos poner ciertas barreras de seguridad, pero no porque queremos hacer un trabajo contra la arquitectura de la catedral, sino porque simplemente queremos darle seguridad”, indicó el obispo y recordó que el diseño del templo es de tipo ecléctico.

El edificio terminó de construirse en 1962, por lo que no tiene la edad necesaria para ser considerado como patrimonio cultural, de acuerdo con el sacerdote.

Rivas señaló esto debido a que no pueden echar a andar el proyecto de seguridad, pues no cuentan con el permiso de la Secretaría de Cultura (SECULTURA).

La idea de que los muros de la catedral sean recubiertos con un barandal de hierro no es mal vista por algunos.

María Isabel Torres, por ejemplo, consideró que la fachada no sufrirá mayores cambios y se evitará el ingreso de personas que roban y hurtan.

“A mí nunca me han asaltado, pero he escuchado que a algunas hermanas les han arrebatado la cartera, porque el problema es que entran personas que vienen a hacer daño. Me parece bueno que refuercen la seguridad con los barandales”, dijo la mujer.

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