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INFRAN empodera a jóvenes para bajar violencia

Dar a conocer y exigir el cumplimiento de los derechos humanos es la meta que se ha trazado un grupo de alumnos de bachillerato del Instituto Nacional Dr. Francisco Martínez Suárez, en Chalatenango.
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Cada jueves por la tarde se escribe una historia diferente en el Instituto Nacional Dr. Francisco Martínez Suárez (INFRAN) de Chalatenango. Aquí, 75 alumnos de bachillerato están siendo capacitados por el juzgado de Familia para que se conviertan en jóvenes multiplicadores de la información relacionada con el cumplimiento de derechos humanos en centros escolares de escasos recursos económicos aledaños a la institución.

Como una forma de integrar a los estudiantes en programas de beneficio comunitario, el INFRAN tomó la iniciativa de ser parte de este proyecto hace 15 años. La comunidad estudiantil busca la prevención de la violencia intrafamiliar y crear acciones estratégicas que estén encaminadas a disminuir los índices de cualquier tipo de violencia en el municipio.

José Ibáñez, director del INFRAN, se siente orgulloso del esfuerzo que realizan los alumnos.

“El programa tiene un gran impacto en el casco urbano de Chalatenango. El alumno dedica parte de su tiempo para salir a educar a infantes y personas adultas”, expresó Ibáñez.

El desarrollo y la ejecución están a cargo de los estudiantes. Ellos se han organizado en grupos donde cada uno elabora el contenido que incluye temáticas como violencia intrafamiliar, drogas, sexualidad, comunicación familiar. Asimismo, diseñan el cronograma de actividades.

Para el representante del juzgado de Familia en Chalatenango, José Antonio Hernández, el empeño que los estudiantes han puesto a las capacitaciones se ha caracterizado por el interés de cambiar una realidad latente en el departamento.

“El proyecto se ha ido fortaleciendo poco a poco con el apoyo del INFRAN. Esperamos que otras instituciones se unan a esta iniciativa”, afirmó Hernández.

Durante las capacitaciones los alumnos reciben material didáctico impreso y audiovisual. Este es auspiciado por el juzgado de Familia y Plan El Salvador, como las principales instituciones vigilantes del cumplimiento de los derechos humanos.

“Nosotros les facilitamos el material que ellos necesitan para impartir las charlas educativas. Nuestra biblioteca y base de datos están a su servicio”, aseguró Hernández.

El grupo de alumnos se ha caracterizado por su entusiasmo, disposición e interés en dar a conocer a la población estudiantil y padres de familia del casco urbano toda la información que aprenden semanalmente. El trabajo en equipo y el liderazgo estudiantil también han sido piezas clave para que su desarrollo sea un éxito.

Rocío Landaverde, de 17 años y estudiante de segundo año de bachillerato, es ejemplo de ello. Su principal propósito es cambiar el pensamiento de jóvenes y padres de familia al informarles que tienen derechos por exigir, pero también deberes por cumplir.

“He puesto a disposición de la comunidad mi habilidad para expresarme. Es importante que niños, niñas, jóvenes y personas adultas conozcan y exijan sus derechos”, recalcó Landaverde.

La voz de María Eugenia Menjívar, de 16 años y estudiante de segundo año de bachillerato, es la principal herramienta para la divulgación de la información que ha aprendido. Ella espera que la dedicación que pone junto a sus demás compañeros se convierta en una cadena informativa que haga eco en toda la comunidad de Chalatenango.

“El escudo más fuerte del ser humano es la información y sus derechos”, enfatizó Menjívar.

Es así como la institución educativa apoya las buenas causas. Por ello, este es el primer año en que el INFRAN se suma al esfuerzo de dotar con material de estudio y consulta a centros escolares de escasos recursos económicos al formar parte del Servicio Social Estudiantil que promueve LA PRENSA GRÁFICA.

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