Identifican a los asesinos de PNC y familia

Confirman que criminales fueron miembros de grupos terroristas que conocían al agente y al grupo familiar. Creen que podría haber una purga.
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Despedida. Los cadáveres del agente policial, de su esposa y de su hija fueron sepultados ayer en un cementerio privado del municipio de Santa Ana. El amigo de la familia fue sepultado en Coatepeque.

Despedida. Los cadáveres del agente policial, de su esposa y de su hija fueron sepultados ayer en un cementerio privado del municipio de Santa Ana. El amigo de la familia fue sepultado en Coatepeque.

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El subdirector de la Policía Nacional Civil (PNC), César Baldemar Flores Murillo, informó ayer que han logrado identificar a los sujetos que el martes por la noche cometieron el asesinato de un agente, dos de sus familiares y un amigo, en el municipio de Coatepeque, Santa Ana.

Sin brindar mayores detalles de la investigación, el funcionario confirmó que el cuádruple homicidio fue cometido por un grupo de pandilleros que delinquen en la zona. Uno de los que participaron en la masacre se encuentra colaborando con las investigaciones, apuntó el jefe policial.

“Tenemos clara certeza de que fue una estructura de pandillas que cometió este hecho. Sabemos quiénes participaron, cuántos fueron los que participaron. Tenemos a una persona bajo custodia policial y se está haciendo el trabajo que corresponde. Estamos seguros de que muy pronto daremos con todo el grupo que cometió este múltiple homicidio, y serán llevados ante la justicia”, dijo Flores Murillo.

Añadió que las víctimas y los homicidas se conocían y que posiblemente a eso se debió que el agente policial no intentara huir en su vehículo, o defender a su esposa e hija y a un vecino.

“Este sujeto, que es el cabecilla de la zona, tenía una especie de diferencia con el compañero (policía), porque ya lo había expresado, según la información obtenida, y también creemos que le dan muerte a su señora esposa, a la menor de edad y al amigo de ellos precisamente porque los conocían plenamente, es decir que trataron de borrar cualquier vinculación”, explicó.

Incluso Flores Murillo dejó entrever que los pandilleros que causaron la muerte de la mujer y su hija podrían ser asesinados por los miembros de su misma estructura criminal por cometer estos homicidios.

“La acción de matar a la esposa y la hija del compañero policía ha sido deliberada de este grupo y probablemente también le va a costar la vida a ellos por parte de su estructura, es decir, probablemente les puede traer repercusiones y por eso trataron de desviar la investigación, pero ya tenemos claridad de cómo sucedieron los hechos”, afirmó.

El subdirector de la Policía aclaró que la esposa del agente no se encontraba embarazada y que también es falso un audio que circula en redes sociales sobre el relato de un supuesto investigador que asistió a la escena del múltiple crimen.

Por su parte, el viceministro de Seguridad Pública, Raúl Antonio López, manifestó que las investigaciones se encuentran “sumamente avanzadas”, por lo que realizó el llamado al resto de autores de la masacre a que se entreguen en las próximas horas. López dijo que se respetará el proceso judicial en su contra si se entregan.

“Ya sabemos quiénes son, estamos tras ellos, están cercados, les vamos a respetar su vida, sus derechos humanos y les garantizamos un juicio justo, respetuoso de la Constitución y de la ley. Que se entreguen, no tienen forma de escapar de la justicia”, sentenció López.

Estas declaraciones fueron brindadas durante el acto de entierro del agente Wálter Antonio Guardado Alfaro, de 30 años; su esposa, Maritza Ivón Varela de Guardado, de 28 años; y la hija de ambos, Adriana Gisell Guardado Varela, de tan solo cuatro años, en un cementerio privado de Santa Ana.

También asistió la procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Raquel Caballero, así como familiares, amigos y vecinos de las víctimas.

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