Iglesia católica pide no obviar Ley en municipios libres de violencia

Durante la conferencia de hoy, el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, pidió disculpas a la población por el caso que protagonizó el párroco de San Julián, Sonsonate, Abel Castaneda, la semana pasada.
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“No pueden haber lugares sin leyes (en El Salvador)”, dijo el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, al ser cuestionado sobre la entrada en vigencia de la figura de municipios libres de violencia, en el marco de la segunda fase de la tregua entre pandillas.

A pesar de que manifestó desconocer las acciones que vendrán luego de este hecho, Escobar pidió a las autoridades que la Ley siga rigiendo la sociedad, porque los delitos no pueden quedar impunes.

Escobar ve con buenos ojos la iniciativa, ya que es importante, de acuerdo al párroco, que a los pandilleros se les de mejores condiciones de vida y una oportunidad de trabajo en la sociedad.

“Nosotros no sabemos como va a funcionar, pero nos alegra que se comprometan a romper la violencia”, manifestó el sacerdote de San Salvador.

Los municipios que aceptaron esta iniciativa son: Santa Tecla, Ilopango, Sonsonate y Quezaltepeque.

Asimismo, en el tema de paz social, el prelado dijo que era necesario volver a hacer un acuerdo de paz, con el fin de beneficiar a todos y crear una sociedad de paz, ya que, a su criterio, El Salvador no vive en paz, a pesar de la Firma de los Acuerdos de Paz.

En otros temas, el arzobispo pidió disculpas a la población por el caso que protagonizó el párroco de San Julián, Sonsonate, Abel Castaneda, la semana pasada.

Castaneda fue capturado después de chocar su vehículo contra la valla lateral ubicada en el kilómetro 39.5 de la carretera del Litoral, en las inmediaciones de la playa San Blas, departamento de La Libertad.

La policía aseguró que el sacerdote conducía con más de 240 miligramos de alcohol en la sangre ebrio.

En el accidente murió un sobrino de Castaneda, pero al llegar a un acuerdo económico con la familia de este fue dejado en libertad. Por el caso de conducción temeraria, al párroco se le prohibió ingerir alcohol por un año.

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