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Iglesia inicia el camino para llevar a Rutilio Grande al altar

La Iglesia católica enviará al Vaticano un expediente que contiene archivos con la vida y obra del sacerdote asesinado en 1977, para solicitar su beatificación y canonización.
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La etapa diocesana que busca la beatificación y canonización de Rutilio Grande llegó a su fin. El proceso documental que testifica la vida del sacerdote asesinado en Aguilares será enviado al Vaticano, para ser presentado a la Congregación para la Causa de los Santos. Este día, la Iglesia católica salvadoreña lo hace oficial.

Solemnidad de principio a fin en un acto que el martes pasado reunió a varios líderes de la Iglesia católica y algunos invitados, que en el arzobispado observaron cómo se sellaba la documentación en un proceso jurídico. El sacerdote Edwin Henríquez, vicepostulador nacional de la causa de beatificación, es quien viajará a Roma para entregarlo a Anton Witwer, postulador general de los jesuitas, quien lo presentará a la Congregación de los Santos.

El proceso de reunión de pruebas para la beatificación de Rutilio comenzó hace poco más de un año y en este se entrevistó a varios testigos que dieron fe de la vida y obra del sacerdote. El postulador nacional monseñor Rafael Urrutia explicó que una vez depurado se manda un expediente al Vaticano y otro queda sellado en el país “y no se puede abrir bajo ninguna causa”, sin la autorización del arzobispo José Luis Escobar.

“Es grande el descanso que esto nos da”, dijo Urrutia en alusión a la finalización de la etapa nacional y agradeció a los testigos, a la Compañía de Jesús por la colaboración y el apoyo recibido. El sacerdote, quien también es canciller del arzobispado, era el designado para viajar a Roma, pero por causas de salud es Henríquez quien cumplirá la misión de llevar el expediente. De hecho, Urrutia hasta bromeó el martes con la designación. “Es más joven, más robusto y con buena salud”, dijo en alusión al vicepostulador.

Rutilio, un hombre de Dios

Culminar el proceso era un evidente regocijo para la curia reunida en el arzobispado, cuya sensación es que Rutilio estará pronto en los altares. Así es el parecer del arzobispo Escobar, quien agradeció a la Compañía de Jesús por dejarlos llevar el proceso diocesano, el respaldo de la nunciatura apostólica y a los testigos, a todos les expresó una “profunda gratitud”.

“Rutilio fue un hombre de Dios”, dice Escobar que fueron las palabras del papa Francisco, cuando se reunieron con él en Roma, antes de la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, y expresó: “Qué bueno que ya vimos subir a los altares a Monseñor Romero y primero Dios pronto veremos subir a Rutilio”.

Escobar se mostró sumamente confiado en que el proceso de Grande tendrá una pronta respuesta por dos razones: “hay tanta bondad en el papa” y porque este mismo conoce muy bien el caso del sacerdote asesinado en Aguilares, el 12 de marzo de 1977 junto a Manuel Solórzano, de 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 16.

El optimismo se trasladó también al nuncio apostólico, León Kalenga, igualmente presente en el acto, quien además pidió “muchas oraciones” para hacer posible la beatificación de Rutilio y se extendió al decir que las peticiones deben ser por la beatificación de Rutilio y la canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

El nuncio bromeó que tras presentada la documentación, ahora la Iglesia salvadoreña junto a la curia jesuita y el Vaticano se “encuentran en una partida de pimpón”, por lo que es necesario orar mucho para la debida culminación del hecho.

“El Salvador es un país de mártires, ha habido demasiada sangre derramada y es necesario encontrar el perdón”, dijo Kalenga, en alusión a que la nueva beatificación solicitada es parte de esa reconciliación que todavía no se complementa en el país.

El representante del papa en el país también tuvo palabras para la Compañía de Jesús de la que, se expresó, “ha pagado un precio muy caro”, aludiendo también al asesinato de otros seis sacerdotes jesuitas y sus dos colaboradoras en noviembre de 1989, “un día les tendremos que pedir perdón”, dijo en intención directa a la sociedad salvadoreña.

Quienes no podían esconder su satisfacción y felicidad eran los sacerdotes jesuitas que presenciaron el acto. El exrector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) José María Tojeira se refirió al hecho como “un orgullo y felicidad”, pues también es una forma de hacer justicia al sacerdote asesinado, en el sentido de reconocer su martirio.

“Rutilio Grande es un hombre que unió a tres grandes amores: el amor al pueblo salvadoreño, el amor a la Iglesia salvadoreña y el amor a la Compañía de Jesús”, dijo Tojeira, quien destacó que siendo un formador sobresaliente en el seminario San José de la Montaña, prefirió trasladarse a una comunidad para estar al frente de una parroquia.

“Para nosotros es una gran alegría que esa conjunción de amores sea reconocida, además de su martirio, como un elemento de santidad de la Iglesia. Es una gran satisfacción para todos”, dijo el sacerdote jesuita.

Tojeira de igual manera comentó el “sacrificio” de la Compañía de Jesús, mencionado por Kalenga. Dijo que solamente quisieron “durante este tiempo de guerra y de conflicto la compañía quiso acompañar los derechos de la gente más sencilla y pagó un precio alto, pero es parte también de nuestra vocación”.

El jesuita no dudó que el proceso de beatificación solicitado es una forma de reparación por el asesinato consumado: “Claro que anima, es una forma de reparación, de alegría, de esperanza también para el pueblo salvadoreño, yo creo que figuras como las de Rutilio unen mucho a la gente, pues era un hombre dedicado totalmente al servicio de los demás”.

Tojeira dijo que todavía no se inicia el proceso de los otros seis jesuitas asesinados, pero que obviamente es un proceso que no se puede detener, porque además hay otros sacerdotes y laicos que merecen el reconocimiento.

La Iglesia católica tiene previsto difundir ahora cuál será el proceso a seguir en el Vaticano sobre el padre Rutilio Grande, eso implica viajar a Roma (no dieron fecha el martes) y presentar la documentación al postulador de la causa Witwer, para que este también lo haga ante la Congregación de los Santos de la Santa Sede.

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