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Incremento de homicidios en centros penales

En los últimos tres años 83 reos han sido asesinados. Los datos revelan que los homicidios en los penales ocurren cada vez con más frecuencia y que el Estado no puede garantizar la vida e integridad física de todos los internos.
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En el interior de los centros penales las víctimas de homicidio han incrementado en los últimos tres años, según estadísticas de la Dirección General de Centros Penales (DGCP). Solamente entre enero de 2014 y agosto de 2016 hubo un total de 83 homicidios en los 22 centros penales y granjas penitenciarias. Este año han sido cometidos 25 asesinatos en penales. El año pasado hubo 34 y en 2014 ocurrieron 23.

Hay una explicación para entender por qué siguen ocurriendo homicidios en el interior de los centros penales y que incluso ocurren cada vez con más frecuencia desde 2014: en las cárceles los que deciden quién vive y quién muere son los mismos reos organizados y comandados por cabecillas de pandillas que han expulsado al Estado de cada una de las celdas y patios de los recintos. El Estado no puede garantizar el derecho constitucional a la vida de todos los recluidos, debido a que algunos de los reos están fuera del control de las autoridades penitenciarias. Así lo reconoció, aunque con otras palabras, el director general de Centros Penales, Rodil Hernández, cuando LA PRENSA GRÁFICA le consultó por qué el Estado no puede evitar los homicidios en los penales.

Entre 1990 y 2004 fueron cometidos 153 homicidios, en los que están incluidos 31 que se cometieron en un solo día durante una trifulca en el penal La Esperanza, conocido como Mariona, el 18 de agosto de 2004. En ese penal, pero en 2002, también fueron asesinados dos policías que realizaban una requisa.

Desde la ocasión en que fueron asesinados los 31 reos en Mariona, la única vez en que se ha cometido una matanza de similar magnitud en el interior de los penales fue la noche del 21 de agosto de 2015, cuando 14 reos fueron asesinados en el penal de Quezaltepeque. En esa ocasión, las autoridades encontraron los 14 cuerpos en los patios y barriles y explicaron que la razón de la masacre fue por una purga interna de una pandilla. Para asesinarlos, los reos utilizaron objetos cortopunzantes, según confirmó Medicina Legal en las autopsias.

El penal de Quezaltepeque ha sido uno de los más violentos en los últimos dos años. De acuerdo con los datos proporcionados por la Dirección General de Centros Penales (DGCP), en 2015 hubo un total de 16 homicidios en ese recinto y en lo que va de este año ya van siete.

De esos siete, seis han ocurrido después de que el Gobierno utilizara, el 29 de marzo de este año, las instalaciones del penal de Quezaltepeque para anunciar y lanzar las medidas extraordinarias para combatir la criminalidad. Solamente entre julio y agosto pasado fueron asesinados seis reos en ese penal: cuatro durante la noche del 23 de julio, uno el 21 de agosto y otro el 24 de ese mismo mes. El otro penal que también ha sido violento en los últimos tres años ha sido Izalco, donde en 2014 hubo cuatro homicidios, en 2015, cinco y entre enero y agosto de este año van 11.

Las medidas anunciadas desde Quezaltepeque han tenido como principal eje poner en estado de emergencia a siete –ahora seis– penales, con el objetivo de cortar todo tipo de comunicación desde las cárceles, para evitar que sigan saliendo órdenes de cometer masacres, extorsiones y otros ilícitos afuera. La apuesta del Gobierno, con la implementación de esas medidas, también ha sido retomar el control.

El vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, aceptó públicamente el pasado 31 de agosto que el control de los centros penales no lo tiene el Estado y aseguró que la cruzada del Gobierno es retomarlo. Incluso fue más allá y prometió que para diciembre de este año el control total del sistema penitenciario estará en las manos del Estado.

“Me quiero comprometer a que en diciembre de este año hayamos retomado, por primera vez en la historia de este país, el control completo del sistema penitenciario. Para eso estamos haciendo una inversión en tecnología de última generación. Hay preocupaciones, claro, pero no debemos tener miedo, no debemos tener temor”, se comprometió Ortiz.

¿Por qué el Estado no puede evitarlo?

De acuerdo con Rodil Hernández, director general de penales, no han podido evitar los homicidios y, según reconoce, todavía hace falta un buen tiempo para lograr evitarlos y garantizar la vida de todos los reos.

Según Hernández, hacen falta dos cosas para evitarlos: mejor infraestructura y reducir el hacinamiento. El problema del hacinamiento es tan grave que actualmente los penales tienen capacidad para albergar a 8,000 reos, pero hay más de 34,900.

“Te voy a explicar lo que pasa. En una celda adecuada para 30 o 60 hay 600 reos. Imagínate ¡600!, unos sobre otros, no pueden estar acostados todos al mismo tiempo. Con todo el ruido que hacen y con un tan solo custodio que los vigila desde lejos por pasillos que parecen laberintos, es imposible detener un homicidio, si es que ese custodio se da cuenta del momento en que lo están cometiendo”, explicó.

Hernández aseguró que cuando el sistema penitenciario cuente con una mejor infraestructura y haya una reducción del hacinamiento, entonces los homicidios cesarán por completo.

“Esto se va a lograr, por ese camino vamos, porque ya tenemos un plan a seguir”, aseguró.

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