Lo más visto

Más de El Salvador

Jacqueline cumplió más allá del deber

Enlace copiado
Ejemplar.  “Qué ejemplo el de la compañera agente en San Miguel. Cuando hay vocación no existen límites”. Este fue el mensaje en una red social que Mauricio Ramírez Landaverde, ministro de Seguridad, publicó ayer dando a conocer la historia.

Ejemplar. “Qué ejemplo el de la compañera agente en San Miguel. Cuando hay vocación no existen límites”. Este fue el mensaje en una red social que Mauricio Ramírez Landaverde, ministro de Seguridad, publicó ayer dando a conocer la historia.

Jacqueline cumplió más allá del deber

Jacqueline cumplió más allá del deber

Enlace copiado
Son las 8 de la mañana y la agente Jacqueline llega puntual, como todos los días, a la delegación de la Policía Nacional Civil (PNC) de la ciudad de San Miguel a recibir su turno. De repente, en las oficinas de prevención (área en la que está destacada) se da cuenta de que Carlitos (nombre ficticio) ha

pasado toda la noche anterior en las instalaciones luego de ser rescatado en una vivienda de la colonia La Presita 1, de la ciudad migueleña, adonde había sido llevado tras ser robado en el municipio de Moncagua.La presencia de Carlitos en la delegación es muy particular. Aparte de ser víctima, caso por el que ya se realizó una captura, solo tiene 23 días de nacido. La agente Jacqueline Elizabeth Escoto tiene 28 años de edad, con cabello negro, piel morena seca y ocho años de ser parte de la institución policial, siete de los cuales estuvo destacada en la División de Tránsito Terrestre de la PNC de La Unión. Hace un año fue trasladada a la delegación de San Miguel, con el objetivo de orientar a niños y jóvenes con charlas de prevención.

Ella cuenta que hace aproximadamente un año dio a luz a un niño, por lo que sus senos aún están produciendo leche materna, condición que, sin saberlo, contribuiría en el cuido del bebé Carlitos.

El jueves 21 por la mañana, cuando se encontraba realizando sus labores, escuchó que el bebé no paraba de llorar, por lo que decidió ir a la habitación donde se encontraba y al verlo indefenso lo tomó en sus brazos, y entre llantos y movimientos Carlitos se logró quedar tranquilo, sobre su pecho. La agente se percató que Carlitos tenía hambre, muy a pesar que durante seis días había estado siendo alimentado con leche de fórmula.

“Al verlo sin poderse defender y que no dejaba de llorar, lo primero que se me vino a la mente fue mi hijo. En ese momento, sin pensarlo y sin decirle a nadie, me dio por darle de mamar y él, bien inquieto comenzó a comer, y no paraba de comer. Como madre que soy sé cuáles son las necesidades de un bebé y en este caso el niño tenía mucha hambre”, relató la agente policial.

Desde las 8:30 de la mañana hasta las 3 de la tarde de ese jueves ella no dejó de alimentarlo. Luego el bebé fue llevado al Hospital Regional San Juan de Dios de San Miguel para realizarle una evaluación médica y después fue entregado a su madre.

Jacqueline recuerda que en ese periodo de casi siete horas le dio leche materna en varias ocasiones, porque Carlitos solo dormía una hora y se despertaba llorando, porque quería más alimento.

En varias oportunidades intentó darle leche en una pacha, pero el recién nacido la rechazaba. “Probablemente en varios días no había sido amamantado, es por eso que cuando se le daba pecho no dejaba de comer y se ponía bien inquieto. Con gran emoción lo alimenté y fue un gusto enorme poder brindarle atención, amor y sobre todo salvarle la vida a un pequeño que, en ese momento, no podía él solo buscar de comer”, expresó.

Antes de que Carlitos fuera llevado al hospital, Jacqueline le dio leche materna por última vez. Al entregarlo sintió como si se llevaban una parte de ella, confiesa al relatar la experiencia, ya que fue bien fácil encariñarse.

“Cuando se lo llevaban yo sentí algo bien raro, sentía que llevaban algo de mí, fueron varias horas en las que le di de comer y ya me había encariñado de él. Es un bebé hermoso, indefenso y fue un gusto poder ayudarlo y brindarle alimentación”, manifestó.

Al tenerlo en brazos Jacqueline pudo notar que probablemente la criatura no tenía el peso adecuado, por lo que se dio a la tarea de preguntar en el hospital por su estado de salud y confirmar que había sido entregado a la madre.

“Es difícil, las situaciones que estamos pasando en el país, pero es bueno que como humanos que somos brindemos ayuda a las personas que necesitan de nosotros. Más que una policía, soy madre, y que le quiten de los brazos a un hijo debe de ser terrible”, expresó la agente.

Jacqueline Elizabeth Escoto está segura de que si volviera a tener la oportunidad de repetir dichos momentos lo volvería a hacer, ya que parte de su personalidad es querer ayudar al prójimo.

Tags:

Lee también

Comentarios