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Jardinero llamó 80 veces a su víctima antes de asesinarla

Tribunal de Sentencia de Santa Tecla lo condenó a 30 años por homicidio y no por feminicidio, como pidió FGR.
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Foto LA PRENSA/Jessica Ávalos Condenado.  El Tribunal de Sentencia de Santa Tecla le impuso una pena de 30 años al imputado.

Foto LA PRENSA/Jessica Ávalos Condenado. El Tribunal de Sentencia de Santa Tecla le impuso una pena de 30 años al imputado.

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José Balmore Callejas, un jardinero de 54 años, asesinó a Roxana M., una joven de 21 años porque ella no accedió a tener una relación sentimental con él. La asesinó el 2 de marzo de 2017 en Antiguo Cuscatlán, cerca de la vivienda donde ella trabajaba como empleada doméstica.

Ese día, y a unas cuadras de donde cometió el crimen, la policía lo capturó con la ropa ensangrentada y con el corvo con el que atacó a la joven. La Fiscalía General de la República presentó ayer ese corvo como evidencia ante el Tribunal de Sentencia de Santa Tecla, que se convenció de la culpabilidad de Callejas y lo condenó a 30 años de prisión.

  “El 31 de diciembre le ofreció dinero y ella no aceptó, le dijo que el amor no se compra. Yo la notaba triste... Me pedía que el día que la mataran que yo recogiera a sus hijos”.
Madre de la víctima

El juez valoró la prueba de ADN que los investigadores realizaron a las manchas de sangre de la ropa que llevaba el imputado. Esa prueba determinó que la sangre de la ropa y la del corvo coincidía en un 99.99 % con la de la víctima.

Callejas dejó 80 llamadas perdidas a Roxana antes de asesinarla. Eso quedó registrado en el teléfono celular que le decomisaron cuando lo capturaron en la finca Calixtemo, en Antiguo Cuscatlán.

La Fiscalía le probó al juez que el jardinero asesinó a Roxana porque la pretendía y ella lo rechazó. La madre de la víctima, de hecho, declaró ante el juez que su hija ya le había comentado que Callejas la acosaba: “El 31 de diciembre le ofreció dinero y ella no aceptó, le dijo que el amor no se compra. Yo la notaba triste. Me pedía que el día que la mataran que yo recogiera a sus hijos”.

Sin embargo, el juez consideró que Callejas no debía ser condenado por feminicidio, un delito que implica una pena mayor a la del homicidio agravado, porque “no existía una relación de confianza ni poder entre víctima y victimario”. El juez, incluso, interrogó a la madre de la víctima que por qué su hija tenía almacenado el número del imputado en su teléfono celular. “Porque él le había prometido trabajo en otro lado”, respondió la madre de Roxana.

“Es  cometido por motivos de menosprecio por el simple hecho de no querer acceder a tener una relación con el ahora imputado”.
Nahúm Alvarado,  fiscal del caso

Para la Fiscalía, en cambio, Callejas debió ser condenado por feminicidio, por la forma en la que acosó y luego asesinó a la joven. “Es cometido por motivos de menosprecio por el simple hecho de no querer acceder a tener una relación con el ahora imputado. La misoginia se logra establecer mediante la creencia de la superioridad biológica que existe entre un hombre y una mujer”, dijo el fiscal del caso, Nahúm Alvarado.

El imputado no quiso decir nada a los medios de comunicación sobre el crimen de Roxana. Su defensora intentó librarlo de la condena alegando que entre los testigos no había nadie que haya visto cuando él atacó a la joven conel corvo.

El juez, sin embargo, determinó que la prueba era contundente y que el imputado actuó con alevosía al atacar a la víctima en el cuello y por la espalda.

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