Jefe fiscal será enterrado este día en Usulután

Familiares y amigos coincidieron en el enorme legado y ejemplo que Oliva deja a su comunidad y sus tres hijos.
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De luto.  Familiares y amigos del jefe fiscal de Usulután asistieron a su velación.

De luto. Familiares y amigos del jefe fiscal de Usulután asistieron a su velación.

Capturas.  Sospechosos de haber cometido el homicidio del jefe fiscal Andrés Oliva fueron capturados ayer por las autoridades policiales.

Capturas. Sospechosos de haber cometido el homicidio del jefe fiscal Andrés Oliva fueron capturados ayer por las autoridades policiales.

Jefe fiscal será enterrado este día en Usulután

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“El homicidio del fiscal es una incoherencia de la vida”, repetía constantemente una mujer de aproximadamente 50 años, quien acompañó ayer a los familiares en el velatorio del jefe de la Unidad de Vida de la Fiscalía General de la República (FGR) en Usulután, Andrés Ernesto Oliva Tejada, que fue asesinado el sábado en la tarde.

La mujer consideraba que la muerte de Oliva era incoherente e injusta, pues desde 1998 trabajó para solucionar los homicidios y otros delitos cometidos en el departamento de Usulután.

“Dedicó toda su juventud en darle justicia a todos aquellos hombres y mujeres que fueron asesinados, le dio alivio a las familias que perdieron a un ser querido en manos de la delincuencia, y fue esa misma delincuencia la que ayer le arrebató la vida de un buen hombre que luchó por la paz y la justicia”, agregó la mujer.

Oliva es recordado como un excelente fiscal, un buen líder, un amigo leal y sobre todo un buen padre y esposo, que buscaba “sanar” a la sociedad enfocándose en los más pequeños.

Tanto era su deseo por construir una sociedad libre de violencia que el 5 de noviembre de 2011 decidió acompañar la represión y se enfocó también en la prevención.

“Diariamente veía cómo jóvenes morían a manos de la delincuencia y que su trabajo era nada más que buscar castigar a los delincuentes y decidió trabajar también en la prevención, en buscar cómo evitar que más jóvenes cayeran en las garras de la violencia”, dijo José Efraín Guevara Guevara, vicario de la parroquia Santa Bárbara de Alejandría.

En 2011 Olivo, junto con su esposa, y con el apoyo de sus tres hijos y sus padres, formó el Ministerio Infanto-Juvenil Católico de Alabanza Duc In Altum (del latín, que significa “remar mar adentro”), con el único objetivo de incorporar a niños y jóvenes al camino de Dios y a su vez alejarlos de la violencia.

El ministerio inició con dos guitarras que fueron donadas por Andrés Oliva (padre). Los dos hijos menores de Oliva fueron los primeros jóvenes en formar parte del grupo católico y posteriormente fue creciendo hasta llegar a más de 10 integrantes.

“Tan incoherente es la vida que la muerte le llegó a Andrés minutos después de terminar los ensayos con los jóvenes. Al momento del crimen él venía de dejar a unos chicos que vivían en otras colonias”, agregó un vecino.

Los vecinos y amigos aseguraron que el fiscal “no merecía morir de esta manera”.

“Es injusto que muera un buen hombre, un buen padre, un hermano católico, que cuidaba de la juventud y protegía a las víctimas. Era un ciudadano de bien, un hombre que tenía mucho que dar y una familia que disfrutar”, agregó.

Oliva era el más pequeño de seis hermanos que nacieron y crecieron en Usulután, en una casa donde se “trabajaba para salir adelante”, según el testimonio de su padre, Andrés Oliva.

“Nosotros tuvimos muchas carencias, pero mi esposa y yo trabajamos para que nuestros hijos salieran adelante y fueran de bien; luchamos honradamente y siempre inculcamos el temor a Dios. Mi hijo (el fiscal) vivió y murió luchando por un país justo, libre y sin delincuencia”, manifestó el padre del fallecido.

Olivo era padre de tres hijos, el mayor tiene 22 años, actualmente estudia sexto año de Medicina, el segundo tiene 17 y estudia Ciencias Jurídicas y la menor tiene ocho años; los últimos dos fueron el motor que impulsó el deseo del fiscal de buscar maneras de erradicar la inserción de jóvenes a la delincuencia.

“Su familia era el motor de todo, él dijo que tenía temor por su vida por el trabajo que desarrollaba, pero que su más grande miedo era que su familia se viera involucrada en la delincuencia o que sus hijos fueran víctima de ella”, agregó el vicario.

La familia despedirá a Olivo este día, en Usulután, confirmaron fuentes de la Fiscalía.

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