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Jimena, una emprendedora de 8 años con un ingenioso producto

Jimena López Pira cursa segundo grado pero ya tiene un negocio que reposa en su mente creativa y espíritu tenaz.
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Jimena, una emprendedora de 8 años con un ingenioso producto

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“Las niñas siempre han cambiado el mundo; esta generación puede hacerlo aún mejor”, dice un texto de Naciones Unidas a propósito del Día Internacional de la Niña que se celebra cada 11 de octubre, es decir hoy.
 
La frase cobra vida en la mirada y sonrisa de Jimena López Pira quien, con tan solo ocho años de edad, hace repensar en la manera en que puede ser vista la niñez, y en que ellos también pueden enseñar lecciones a los adultos, y no solo dedicarse a aprender.
 
Mientras cursa segundo grado, Jimena coordina sus actividades con una agenda no tan usual entre otros niños de su edad: la de una emprendedora. Es así desde que no cesaron sus intentos hasta reproducir la fórmula del “Slime”, un juguete que ya encontró mercado en El Salvador y está a punto de empezar a ser vendido en la Tienda Morena.
 
“Esta es una macita anti estrés... Es parecida a la plastilina”, describe Jimena desde un banquito cuya base ha decorado con sus pinturas y le sirve para reposar en medio del pequeño pero acogedor jardín de su casa en Santa Tecla, adecuado por su madre, Silvia Pira.
 
Su mamá ha sido una de las personas que más ha apoyado a Jimena durante todo el proceso para encontrar la fórmula perfecta para crear el Slime por sí misma. “Tapamos dos veces el lavamanos; manchamos manteles cuando no sabíamos con qué limpiarlos, y cuando venía mi esposo había momentos en que (decía): ‘ya no más Jimena, ya no más’, pero ella (decía) ‘lo voy a limpiar, lo voy a reparar’... Tantos intentos que hizo, que yo sí estaba admiradísima porque cualquier niño hubiera dejado de hacerlo a la primera, y ella no se quedó hasta que lo logró”, cuenta Silvia.
 
En efecto, Jimena debió hacer varias pruebas durante semanas antes de conseguir lo que ha creado, y cada uno los recogió en pequeños depósitos plásticos que guarda en una cesta que llama “el museo de intentos”, colocada en su “mesita de importancias”.
 
El primer ensayo lo hizo con talco como principal ingrediente, pero quedó “pura piedra”. A este le siguieron los intentos con pasta de dientes, pega transparente, maicena, detergente e incluso azúcar. Ninguno funcionó.
 
Tras esta experiencia, Jimena quiere decirles a las niñas del mundo que “si ellas quieren intentar algo, que no digan ‘me rindo, ya no puedo seguir haciendo esto’; ellas tienen que seguir, seguir, seguir... Aunque ya se hayan cansado. Tienen que seguir, tienen que luchar para conseguir lo que quieren lograr”.
 
El Slime que ahora vende “Jime”, como la llaman cariñosamente, esta compuesto básicamente por pega, colorante y un “líquido secreto” de color transparente. Al mezclar todo eso en un recipiente hondo mediano con una paleta de madera consigue la consistencia y el producto que tanto se esmeró en formar.
 
Sus primeros compradores fueron compañeros de su escuela, donde acudió a vender su Slime, después de haber comenzado su empresa, en junio de este año, justo cuando también se encontraba en exámenes. Lo podían comprar a $1.00 en el color que quisieran, dice.
 
Sin embargo, cuenta que tuvo que cesar su incipiente negocio en el aula cuando le prohibieron hacerlo por cuestiones del reglamento escolar. “Ese día venía muy triste y me dijo: ‘la maestra me dijo que no podía seguirlos vendiendo’; y al ratito me dice: ‘bueno, me dijo que no podía venderlos en el colegio; pero no me dijo que no podía venderlos afuera’ y justo en ese momento venía el cumpleaños de una compañerita”, recuerda la madre.
 
En aquella fiesta, Jimena recibió más encargos de los invitados, quienes recibieron el juguete como parte de los recuerdos para los niños. Gracias a estos encargos,  acudieron a la Tienda Morena para conseguir los depósitos que servirían para hacer las entregas. Ahí se dio cuenta que se vendían productos de mujeres emprendedoras y se preguntó si ella podía tener la misma oportunidad.
 
“Ella (Jimena) dijo: ‘quiero hablar con la dueña’. La señorita que nos atendió muy amable dijo ‘es la señora que va ahí’; entonces Jimena llegó y le dijo: ‘¿Quisiera saber si usted puede vender mis productos?’, y la señora se quedó sorprendida de que una niña le llegara a ofrecer sus cosas y la escuchó, le tuvo mucha paciencia, y empezó también:
‘a ver, explícame lo que es’, y luego la citó para el día siguiente”, relata Silvia.
 
“Me dijeron que era la emprendedora más joven... Un viernes fuimos y me dijeron: me encantó tu producto”, dice la niña con una amplia sonrisa, y añade que quedó en “shock” cuando recibió un incentivo de $5,000 y materiales para su Slime.

Además de este producto, Jimena vive experimentando y creando cosas con las sobras de los jabones, pintalabios o cremas para el cuerpo que deja su madre, quien cuenta que hace unos días le hizo un labial con crayolas y vaselina. “Yo lo he usado y me gusta muchísimo porque lo hizo ella”, cuenta.
 
Jimena dice que cuando sea adulta quiere ser ingeniero química, al igual que una prima y un tío. Una de sus materias preferidas es ciencias y lenguaje, y tal parece que tiene un talento nato para ambas áreas.
 
Fuera de eso, sigue siendo una niña juguetona, curiosa y enérgica como sus amigas y compañeros. Su color favorito es rosa pastel; ama todo tipo de música, según ella, pues “se activa” con lo primero que escucha; detesta el arroz y el sushi y tolera, en cierta medida, las verduras, pero su postre favorito son las crepas con nutela.
 
Es amante de los animales y en su casa vive con una perrita y dos tortugas, que forman parte de su familia también compuesta por su madre, su papá y sus tres hermanos, todos mayores que ella.


Jimena ha desarrollado muchos productos por medio de su creatividad y espíritu emprendedor.


El slime lleva un proceso complejo de elaboración


La dedicación de Jimena es una de sus mayores cualidades.





Desde muy pequeña, Jimena está demostrando un espíritu emprendedor y un deseo por salir adelante.


El slime casi esta listo.


Desde su jardín, Jimena está construyendo las bases de su proyecto de emprendedurismo.


Fotos de Ángel Gómez

Tags:

  • día del niño
  • el salvador
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  • salvadoreños emprendedores

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