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Jóvenes preguntan: “¿dónde está la paz en El Salvador?”

Como una promesa deteriorada, una esperanza desvanecida por la realidad violenta que enfrenta el país, como un acuerdo formal y momentáneo, así ven la firma de los Acuerdos de Paz los estudiantes del colegio Externado de San José.
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Reclaman.  Aunque no estuvieron presentes en la guerra civil, jóvenes del Externado de San José mostraron su descontento en relación con la situación actual del país, ellos la ven como consecuencia de un mal trabajo del pasado.

Reclaman. Aunque no estuvieron presentes en la guerra civil, jóvenes del Externado de San José mostraron su descontento en relación con la situación actual del país, ellos la ven como consecuencia de un mal trabajo del pasado.

Jóvenes preguntan:  “¿dónde está la paz en El Salvador?”

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 El Auditorio Monseñor Romero estaba al 60 % de su capacidad, albergaba jóvenes de distintos grados, todos millennials que se habían reunido para hablar sobre el tema. ¿Dónde está la paz?, ¿cuál paz celebramos? fueron algunos de sus reclamos.

Miradas expectantes de los estudiantes que estaban ansiosos por escuchar a dos de los firmantes de los Acuerdos de Paz, el silencio de los presentes permitía percibir la admiración que sentían por ellos. Todos los ojos apuntaban al escenario, en él había una mesa donde estaban Roberto Cañas y Dagoberto Gutiérrez, ambos fueron parte del equipo negociador de la guerrilla y plasmaron sus firmas en el Acuerdo de aquel 16 de enero de 1992.Todos los adolescentes presentes tienen menos de 18 años, son posguerra, no vivieron en carne propia el sonido de la armas y sus consecuencias, pero sí están siendo testigos de la situación que vive el país en la actualidad. “Celebramos 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, pero a lo que me refiero ¿dónde está la paz? Actualmente vivimos en una guerra no declarada, la guerra la forma la pandilla con la sociedad, estamos en guerra y se supone que después de la guerra civil tendría que haber paz como lo dice el nombre, pero no vivimos nada de eso, entonces mi pregunta es ¿dónde está la paz? y ¿qué estamos celebrando?”, cuestionó una alumna del colegio cuando se abrió el espacio para preguntas del público ya casi para finalizar el conversatorio.Al escuchar esa pregunta, el resto de sus compañeros asintió, todos querían escuchar la respuesta de alguno de los firmantes. Cañas contestó.Para él, lo que en El Salvador hay es un problema conceptual, es decir, que no todos tienen las mismas ideas respecto a ciertos temas. El firmante y ahora analista político dijo que no compartía la opinión de la alumna en cuanto a la idea de que el país está en guerra, “hay un conflicto social muy agudo en el cual hay pobreza, delincuencia, migración”, señaló Cañas. “No hay paz social, hay que trabajar en la construcción de la paz social, esa es la paz que no existe. Hay una confusión conceptual muy grave y el principio del entendimiento y del aprendizaje comienza con lo conceptual, con que todos estemos entendiendo lo mismo”, concluyó diciendo el analista político.Una promesa que poco a poco se ha ido desvaneciendo, una oportunidad de hacer un mejor país para todos que no se supo aprovechar, un recuerdo de algo que pasó hace 25 años pero que no ha dejado mucho rastro en la sociedad actual son algunas de las respuestas que estudiantes de segundo año de bachillerato dan cuando se les pregunta qué representan para ellos los Acuerdos de Paz. “Ahora al verlo en retrospectiva sí dejó de haber guerra, pero pasamos a una guerra social, entonces esa promesa poco a poco se fue deteriorando y ahora quedó como una promesa que no se logró cumplir, una promesa que se transformó en algo que se recuerda y no en algo que se cumplió porque esa guerra pasó de ser política a ser social y allí está el problema en que la paz realmente nunca llegó a El Salvador”, dijo contundente Dennisse García, una adolescente de 17 años que cursa su segundo año de bachillerato en el mencionado centro educativo.Para Dennisse, el que no se haya cumplido lo que se buscó no es culpa de los firmantes o de los que participaron para llegar a los Acuerdos, más bien aseguró que fue un descuido de toda la sociedad salvadoreña. Hugo García, también un adolescente de 17 años, compañero de estudios de Dennisse, coincidió con ella en cuanto a que la paz que se alcanzó en 1992 no tiene vigencia actualmente. “Definitivamente (representó) esperanza, el pueblo salvadoreño estuvo 22 años en guerra y al llegar a esta firma de los Acuerdos de Paz significó poner fin a este conflicto. Pero es cierto que solo fue una paz momentánea, una paz formal porque actualmente no la tenemos. Esa paz formal le puso fin al sonido de las pistolas, de las metralletas, actualmente no se oye eso como antes, pero digamos que antes te mataban por pensar como izquierda y ahora te matan porque sos dieciocho y entras a una colonia de MS, te matan igual. Entonces esa paz que supuestamente tenemos no existe, esa paz que se firmó en los Acuerdos de Paz pues quedó solo en eso, en algo formal”, se lamentó Hugo.Tanto Dennisse como Hugo aseguraron que la sociedad salvadoreña de la que ellos son parte tiene el reto de convertir a la nación en una mejor. Para ellos, todos tienen la obligación de, desde su interior, convertirse en personas de paz para El Salvador. Dicen que cambios de actitudes en las acciones que a diario se realizan pueden generar conciencia de la importancia de la paz y pueden irla generando poco a poco.

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