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“La LEPINA es clara: no matrimonio antes de los 18”

Advierte que hay un vínculo directo entre violencia sexual, matrimonio infantil y unión temprana con la falta de educación sexual en el país.
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Ya lo hizo Guatemala. Ya lo hizo Honduras. Costa Rica está a la vanguardia. Pero en El Salvador, las leyes siguen permitiendo que los violadores se casen con sus víctimas, que no hayan criminales en las cárceles por las violaciones a niñas y adolescentes ni por los embarazos infantiles y que estos últimos sean la causa de lo primero. El Salvador no solo está rezagado en el tema, sino que sus funcionarios se han llenado la boca hablando sobre un consenso para aprobar las reformas al Código de Familia y al Código Penal para erradicar esta situación, pero siguen postergando la discusión cuando evidencias hay de sobra. Así lo reprocha Adolfo Vidal, el gerente de Programas de Plan International una Organización No Gubernamental que se dedica especialmente a atender y a velar por los derechos de la niñez a escala mundial.

¿Cuál es la valoración que hace Plan International sobre la legislación que permite el matrimonio infantil y la unión temprana?

Vemos que esta problemática tiene una serie de implicaciones con otras vulneraciones de derechos que también se dan en el país. Las uniones y los embarazos tempranos, los matrimonios infantiles y la violencia sexual tienen vinculación directa. El último estudio del Fondo de Población y del Ministerio de Salud y del CONNA (Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia) reveló algo fuerte, porque rompió con el imaginario que teníamos: siempre habíamos pensado que el embarazo antecedía a la unión temprana, pero este estudio reveló que siete de cada 10 primero se unía y después se embarazaba. Y esto es importante para hacer una lectura correcta. Otro dato importante es que nueve de cada 10 son relaciones de hecho, no son relaciones formales, o sea que no necesariamente solo hay que hablar del matrimonio infantil, sino de uniones tempranas.

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¿Qué impactos están generando estas leyes en la niñez y en la adolescencia del país?

Lo que tiene este país es que no hay armonización entre sus cuadros normativos y eso realmente está impactando en la vida de las niñas, las adolescentes y la mujeres jóvenes. En el histórico, lo que ha pasado es que se han normalizado esas brechas generacionales grandes, que veamos con normalidad que una menor se vaya a los 14 años de su casa, porque lo que pasa es que siguen sin poder leer ni escribir, sin poder, desarrollarse, sin poder tomar decisiones, sin poder opinar en la casa, sin poder estudiar, viven sometidas al adulto que las doblegó durante toda su existencia, y es todo esto lo que tiene que cambiar en todos los ámbitos.

¿A qué se refiere con armonizar las leyes?

Ningún país puede tener leyes que se contradigan entre sí. La LEPINA es clara: no matrimonio ante de los 18. El Código Penal es también contundente en tipificar el delito de relaciones sexuales entre niños y adultos. Es importante decir que estas contradicciones son las que hacen que los jueces tengan tres normas jurídicas y escojan cuál aplicar.

¿Qué es lo que tiene que cambiar?

Hay que trabajar con el ámbito judicial y el legislativo, que debe hacer las reformas. Y hay que trabajar con toda la población el tema de romper con todos esos paradigmas y con esas costumbres que no pueden justificarse como situaciones normales.

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¿Qué está haciendo Plan International para cambiar esta situación?

Como Plan estamos metidos en esta situación desde hace ratos. Y lo venimos trabajando no solo en El Salvador, sino a nivel mundial. Por ejemplo, en el ámbito de los países árabes trabajamos el matrimonio. El énfasis en América Latina es la erradicación de la unión temprana, porque es mayor que el matrimonio infantil. El marco jurídico debe contemplar ambas cosas.

¿Se ha reunido Plan con los diputados o con el sector judicial para tratar este tema?

Con la Asamblea Legislativa hemos participado en el Foro Latinoamericano de la Erradicación del Matrimonio Infantil. Con el sector judicial hace rato venimos trabajando en el sentido de no tener una mirada criminalizadora hacia las niñas y adolescentes. Que el juez no diga: “Es que la niña tuvo la culpa, andaba una falda muy cortita”, “Es que se lo merecía porque es muy coqueta”. Nada justifica el delito. El mismo Código Penal dice en dos artículos claros y concretos: abajo de 15 años, aun con su consentimiento, es violación sexual; y entre 15 y 18 es estupro.

Sea violación o estupro, es delito y es grave.

Un dato concreto: 25,324 embarazos en adolescentes ocurrieron en 2015. Allí hay estupros y violaciones. Y aunque hagamos a un lado el estupro, porque puede considerarse menos grave, la verdad es que más de 1,500 de ese total fueron niñas de 14 años. ¿Y dónde están los que las violaron? Están libres. Solo el 1 % de esas violaciones sexuales fueron a la justicia. Y lo más grave es que muchas terminaron emparejadas con sus violadores.

¿Cuáles son, a su juicio, las consecuencias?

No podemos pensar que la unión temprana es solamente una violación a los derechos sexuales. No. Las consecuencias tienen también que ver con la educación. La niña que se une tempranamente, simplemente no estudia, es así de sencillo. Mantiene y replica el ciclo de la pobreza, no desarrolla autonomía económica, se ve violentada, sometida y desprotegida ante un adulto que impone sus reglas y esa situación va a ser así para toda su vida.

Ayer hubo una reunión alrededor de este tema en la Asamblea Legislativa. ¿Hubo acuerdos?

No hubo acuerdos lamentablemente. Esto a mí, de veras, me genera pena ajena. Hubo una declaración de compromiso pública, lo dijo el presidente de la Asamblea Legislativa, lo dijo el presidente de Asuntos Constitucionales, lo dijo la presidenta del Grupo Parlamentario de Mujeres, lo expresó también la Comisión de Familia, Niñez y Adolescencia, y lo dijo cada partido político. Todos dijeron que había consenso, que el 100 % estaba a favor de erradicar el matrimonio infantil, “el próximo jueves (después del foro regional, hace unas pocas semanas) esto pasa sin ningún problema”, prometieron. Y no pasó.

¿Se puede hablar de falta de voluntad política?

Yo no podría hablar de falta de voluntad política, porque políticamente todos han expresado su voluntad de hacerlo, pero no sabría yo decir qué es lo que ha pasado, porque no lo sé.

¿Qué excusas dieron en esa reunión?

Dijeron que iban a hacer revisión de algunos artículos. ¿Cuáles? No sabemos. Y quiero aclarar que nuestra presencia en la reunión de la Comisión de Familia, Niñez y Adolescencia fue como visitante, no tuvimos derecho de audiencia. Desde afuera no podemos tener voz, lo que tuvimos fue unos cartelitos pidiendo las reformas.

¿Qué países están a la vanguardia en esta lucha en la región y en Latinoamérica?

Están en el Sur, Uruguay, Argentina, Colombia. También Costa Rica hizo algo que nadie ha hecho, le puso tope a la brecha, por ejemplo no pueden ser 20 o 30 años que es la que aquí estamos viendo: niñas de 12 y 14 años con hombres de 45 y 50 años, algo completamente inaceptable. Los ticos le pusieron siete años como máximo entre edades. Con solo lograr en este país que se quiten las excepciones y que se ponga una edad mínima para el matrimonio es lo que queremos. Pero definitivamente somos nosotros los que nos estamos quedando atrás.

¿Y cómo lograron esos países tener una legislación más respetuosa?

En Honduras hicieron menos bulla y la aprobaron. Aquí hicieron el Foro Latinoamericano, declaraciones ante los medios de comunicación de que “el próximo jueves se va a aprobar” y ese jueves nunca llegó. En República Dominicana, los legisladores se sumaron a contar experiencias de vida. En Ecuador funcionó la metodología Cartas de Niñas, que eran cartas de mujeres jóvenes que tuvieron una unión o una maternidad temprana contando qué había pasado con ellas 10 años más tarde, y niñas pidiéndonos que no les pase eso. Fue tan fuerte que los diputados les cedieron sus curules para que expusieran sus casos y debatir con ellas estos temas, incluido el matrimonio forzado.

Los jóvenes están pidiendo educación sexual. ¿Cuál es la valoración de Plan al respecto?

Me encanta que los jóvenes lo pidan y que lo reconozcan, más que como una necesidad, como un derecho. Por eso, repito, no se pueden desvincular los temas de la violencia sexual, las uniones tempranas, matrimonio infantil y embarazo infantil del tema de educación integral sexual, están todos amarrados. Este tema es una gran deuda que este país tiene con los niños, los adolescentes y los jóvenes.

Lo que no hay es claridad sobre quién debería estar a cargo.

El tema de la educación sexual reproductiva trasciende. Desde Plan hemos trabajado justamente en él, pero nos han puesto una pausa, nos han dicho: “Momento, usted me empodera, me da conocimiento, me da información, pero cuando yo llego a la casa todo eso me lo contradicen mis padres”. Entonces es un tema que debe trascender a las escuelas de padres, porque ellos deben ser formadores.

Padres en los hogares, maestros en las escuelas y el Estado.

Yo para esto ocuparía la LEPINA. Es clara con qué nivel de competencia tiene cada quién. La familia es coresponsable, pero el Estado es el garante, o sea, “debe de”, a través del MINED y MINSAL. Pero la familia tiene que hacer un esfuerzo sobre lo que conceptualmente se dice y se maneja. Pero ¿cómo se ejerce la sexualidad en el país? Los jóvenes están llenos de prejuicios y mitos, entonces aprenden en la calle, con doble moral, con doble sentido o accediendo a pornografía y exponiendo el ejercicio de su sexualidad. Este Estado urge de una ley de este tipo.

¿Cuál es el llamado que Plan International hace?

El llamado es para la Asamblea Legislativa para que pase del pronunciamiento a los hechos, a la acción, porque han manifestado el consenso. No tengo la lectura política que explique qué es lo que está pasando. Y mientras esto ocurre, el llamado al sector judicial es a que se apeguen a las normas que más respetan los derechos de niñas y adolescentes. A los padres y madres, el llamado es a identificar los signos de amenazas y riesgos sexuales y no normalizar las uniones tempranas, no es la salida para salir de la pobreza, al contrario, se perpetua ese ciclo de pobreza. A las niñas, que se nieguen, que hagan nichos de resistencia para que no se sometan a una pareja adulta.
 

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