“La Línea planeaba un ataque con sicarios salvadoreños”

La fiscal de Guatemala critica a los detractores de la CICIG y expone las líneas de investigación sobre narcotráfico, crímenes de guerra y corrupción.
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Thelma Aldana, quien ha adquirido notoriedad internacional por los últimos casos de corrupción destapados en su país, explica que personas cercanas al caso La Línea, en el que están implicados ex altos funcionarios del Gobierno guatemalteco, tenían el plan de contratar sicarios salvadoreños para atentar contra ella. Uno de los procesados en dicho caso es el expresidente de Guatemala Otto Pérez Molina y varios miembros de su Gabinete de Gobierno.

Aldana considera que el tema de la corrupción y el narcotráfico debe ser prioridad para las fiscalías de la región. Asegura que la guerra contra el narco en Centroamérica es posible ganarla, pese a tener al mayor consumidor en el norte, y dice, además, que los recientes señalamientos contra la exvicepresidenta de Guatemala Roxana Baldetti deben ser una luz de alarma para la región.

La fiscal defiende el valor que ha tenido para Guatemala la Comisión contra la Impunidad y lanza fuertes críticas contra sus detractores. También expone su experiencia para empezar a judicializar crímenes de guerra y poder manejar las reacciones políticas. Aldana considera que, de momento, la justicia en la región no es posible sin la cooperación internacional, pues los gobiernos siguen encubriendo la criminalidad y dejando de invertir para fortalecer los sistemas de justicia.

Recientemente han desarticulado dos estructuras de narcotráfico, lideradas por alias “Sony” y “el Fantasma”. ¿Eran realmente las estructuras más importantes de la región?

A mi juicio el narcotráfico tiene redes extendidas a lo largo y ancho de América. Son redes de diversa naturaleza y que se mezclan con el crimen organizado y la corrupción, como le indicaba. Porque si hay en las fronteras funcionarios corruptos van a facilitar el tránsito ilegal de droga, armas, trata de personas.

Los países tenemos mucho trabajo que realizar. El combate al narcotráfico tiene que estar en el primer lugar de nuestras agendas, por el daño que causa no solo el daño criminal, sino lo más importante: el daño al ser humano. Tienen que entrar servicios de salud y un combate integral a esto.

En las investigaciones de El Salvador en estos casos nunca hay claridad sobre el rol de funcionarios con estas estructuras. ¿Cómo funciona esa relación?

En Guatemala se han desarticulado varios carteles y uno de ellos es el de Los Lorenzana. Se han extraditado bastantes narcotraficantes, que han sido solicitados por Estados Unidos. Jairo Orellana entre ellos, “Chamalé” y recientemente “el Fantasma”. Acabamos de detener a dos hondureños vinculados al narcotráfico, solicitados por Estados Unidos. Hacemos esfuerzos en esta lucha y acabamos de tener conocimiento de una investigación en una corte de Estados Unidos contra el exministro de Gobernación Mauricio López Bonilla y contra la exvicepresidenta Roxana Baldetti. Debe seguirse el debido proceso en Estados Unidos, pero nos da una voz de alarma, de que si a ese nivel se colaboró con narcotráfico, tenemos que poner mucha atención para evitar que a niveles más altos del Estado pueda permear el narcotráfico.

¿Es posible ganarle al narco, a pesar de tener al mayor consumidor al norte?

Todos los países tenemos que hermanarnos y no echarle la culpa al otro, ni pensar que el que está a la par no hace nada. Todos los países, Estados Unidos, México y El Salvador, hasta América del Sur, para enfrentar de manera coordinada y hasta Guatemala, tenemos que enfrentar con nuestros recursos, aunque son pocos, con lo que nos dan tenemos que mostrar resultados.

Cada quien haciendo su esfuerzo, sabemos que el mayor consumidor es Estados Unidos, pero no quiere decir que en nuestros países no haya consumo. Hemos dicho que viene de Colombia y que Colombia fabrica, pero en Guatemala y otros países hemos encontrado narcolaboratorios. Quiere decir que nuestros países, que antes eran de paso, ahora están, desafortunadamente, dando muestras de querer ser no solo fabricantes, sino que esto incide para inducir a la juventud al consumo.

Volviendo sobre los carteles, ¿“el Fantasma” y “el Capi” realmente eran las cabezas de Sinaloa en la región?

Tenemos que investigar para poder asegurarlo. “El Fantasma” era una cabeza grande del cartel de narcotráfico, pero no es el único, desafortunadamente. Tenemos que seguir con las investigaciones y no descansar hasta ubicar a los líderes que al final se reproducen. Se lleva uno a Estados Unidos, procesamos uno en Guatemala y surgen más.

Antes de presentar estos casos, el fiscal general de El Salvador dijo que algunos salvadoreños querían atentar contra usted...

Lo que sucede es que el plan era contratar sicarios salvadoreños. Cuando se trata de un funcionario de un perfil alto como el fiscal general, los sicarios que hay en Guatemala no están muy dispuestos a hacerlo, saben que uno cuenta con seguridad; pero si es de otro país, llegan, hacen lo que corresponde y regresan. Eso dificulta más la investigación.

De acuerdo con nuestras investigaciones, existía ese interés.

¿A qué grupo estaba ligado este interés?

Estaba aparentemente muy relacionado con el caso La Línea.

El fiscal general dijo en un conversatorio que las autoridades salvadoreñas han sido cínicas e hipócritas. ¿Cómo poner fin a esto?

En Guatemala no era tanta hipocresía ni cinismo. Lo que había era resignación, total resignación de la población. Y se decía que robe poquito, que robe, pero que haga obras. Era más esa frustración y resignación. Por eso surgió la plaza y marcó la historia del país, se cansó la población y no era hipocresía, era cansancio, era indignación, ya no se podía trabajar.

Usted dijo recientemente que para esto su gran ventaja era contar con una CICIG. En el país hay debate sobre esto, pero creo que no se tiene muy clara la metodología. ¿Cómo opera hoy en día?

Le voy a responder con un ejemplo. El caso La Línea es el caso paradigmático de Guatemala, no es el más grande, pero con este caso resurgió la conciencia ciudadana de luchar por sus derechos.

Se recibe la primera llamada de un tramitador de aduanas de bajo nivel y luego empieza a recibirse en la Unidad de Métodos Especiales del Ministerio Público una serie de llamadas que son analizadas, por análisis criminal. Tenemos una Fiscalía especial contra la impunidad que tiene alrededor de 70 trabajadores, entonces tenemos agencias, una agencia estaba a cargo de La Línea e inmediatamente se suman investigadores de la CICIG. Conjuntamente se van haciendo las investigaciones, el comisionado y yo nos reunimos con estos equipos de fiscales e investigadores de CICIG, y empezamos a ver el caso, cómo va avanzando, todas las diligencias judiciales. Las diligencias judiciales las hace el ministerio público, antes de que la CICIG se pueda constituir como querellante adhesivo, va el fiscal y va la CICIG antes de constituir querella, porque estamos trabajando juntos y somos responsables juntos.

Este proyecto funciona, claro que funciona, no le va a gustar a algunos, por supuesto, a aquellos que en algún momento se les va a afectar o se les ha afectado. Pero es una experiencia única en el mundo que sí funciona.

Algunos gestores de este esfuerzo han dicho que la CICIG se ha vuelto un ente “todopoderoso”, al que no se le puede auditar, y por lo tanto se corre el peligro de imponer casos.

No puede imponer nada, ni la CICIG ni el Ministerio Público, porque estamos sometidos a los jueces. ¿Dónde está el ente “todopoderoso” que ni tan siquiera puede hacer un allanamiento? Porque el allanamiento lo pide el Ministerio Público al juez, y en audiencia lo justifica.

El que dice que CICIG es “todopoderoso” no conoce el sistema. Estamos sometidos a los tribunales. La CICIG apoya al Ministerio Público, y yo no voy a permitir jamás un abuso en una investigación. Y el comisionado Iván Velásquez no va a permitir jamás que se cometa un abuso en una investigación. Lo que pasa es que nuestros casos son contundentes y tenemos poder, claro, el poder la investigación.

En países como los nuestros, que se han acumulado casos por años, ¿con qué criterio se priorizan las investigaciones?

Autorizamos los casos que van a estar listos para operativo, hay casos que presentan más dificultad en obtener resultados de investigación, hay otros que se avanza un poco más. El caso que está listo y bien investigado, con una investigación preliminar, ese es el que se le da prioridad, esté quien esté.

Hay algunos que hablan de injerencia, tanto en el apoyo que ustedes han recibido de Estados Unidos como en la creación de una Comisión contra la Impunidad...

He dicho en Guatemala, cuando el Partido Patriota estaba robando a manos llenas, la cooperación internacional estaba ahí ayudando, mientras nuestra propia gente guatemalteca estaba robando millones de dólares. ¿Hay injerencia ahí? Lo que hay es querer descalificar a quienes dan una ayuda verdadera y favorecer con esos comentarios a funcionarios que están robando en el país.

En cuanto a los casos de crímenes de guerra, usted ha llevado varios a tribunales. ¿Cómo manejó las reacciones políticas?

En primer lugar transparencia en la investigación, no se trata de molestar a nadie. ¿Estamos contra el ejército? Para nada. Se trata de investigaciones de atrocidades, estoy hablando de Guatemala, de atrocidades cometidas durante un conflicto armado interno que incluyó esclavitud sexual para las mujeres y que implicó una serie de atrocidades contra los derechos humanos, que si no sancionamos como país estamos condenados a repetir la historia.

Sí, que dejemos en paz los soldados, que los soldados fueron héroes de guerra, y que entonces ya lo relacionan a uno con la izquierda, con la guerrilla, y bueno, hay comentarios. Cuando son de familiares uno lo comprende, porque al final es su familiar el que se está procesando, pero se extiende un poco más allá este tipo de comentarios, que no ayudan, sino al contrario, inciden en los investigadores, en los jueces, los exponen, hasta exponen su integridad física.

Parece que todo este esfuerzo es imposible, sin la cooperación internacional ahora en nuestra región...

Con gobiernos corruptos que no invierten en justicia, afortunadamente tenemos a los cooperantes que nos ayudan, cuando nuestros gobiernos, o el de Guatemala, sea un gobierno transparente que quiera fortalecer el sistema de justicia, siempre será bienvenida la ayuda de los cooperantes, pero quizás no sea tan indispensable.
 

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