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La alcaldesa que construyó un mercado con los sobrantes de puentes en San Miguel

María Alba Guevara de Rodríguez, conocida cariñosamente como “niña Albita”, fue alcaldesa de la ciudad de San Miguel en 1985, y también gobernadora, en 1987.

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María Alba Guevara de Rodríguez, conocida cariñosamente como “niña Albita”, es una maestra de vocación. Laboró en centros públicos y privados, habla inglés y es pintora. Pero en su currículum, tal vez lo que más destacada es su trabajo como alcaldesa de la ciudad de San Miguel, en el año de 1985, así como de gobernadora, en 1987.

 A sus 87 años, la niña Albita mantiene el estilo y la elegancia a través del tiempo. Ella dice que no es una señora sino que tiene la juventud acumulada. Su trato cálido y la nobleza en su mirada reflejan una infinidad de memorias. Ella añora sus días de alcaldesa cuando recuerda cómo se inició en la política.

 “Recuerdo que me llamaron a una reunión, para que diera una charla sobre las relaciones humanas. Gustosamente llegué al lugar a una casa particular de una amiga; cuál fue mi sorpresa, al final del evento el motivo mayor era si yo aceptaba ser la candidata a alcaldesa de San Miguel”, relató de Rodríguez.

Luego de esa inesperada pregunta, un sinfín de pensamientos invadió la mente de la profesora, debido a que el cargo era una enorme responsabilidad que debía desempeñar. Antes de responder, ella debía consultar en primer lugar a Dios, a su familia y a su almohada (comentó entre risas) y en la siguiente junta dio su respuesta.

“Como mujer, podía demostrar la fortaleza, para poder seguir adelante y resolver los problemas que tenía San Miguel en ese momento; además, ayudar a las comunidades era lo que deseaba y Dios puso en mi camino esa gran oportunidad”, enfatizó.

Inicialmente, su familia no estaba de acuerdo con que aceptara la candidatura, porque se expondría al escrutinio público, se pierde privacidad, existe corrupción en el ambiente político y otros factores que no eran de total agrado para ellos.

Sin embargo, después de pensarlo mucho, aceptó, no sin antes imponer dos condiciones: una era no insultar y la otra que las campañas políticas se llevarán con valores y transparencia.

 En mayo de 1985, María Alba Guevara de Rodríguez fue proclamada alcaldesa de San Miguel por el partido Demócrata Cristiano, con ochenta y tres porcientos de los votos a favor. El resultado fue una gran sorpresa para Guevara, pues jamás imaginó que su simpatía llegaría tan lejos, al grado que incluso las esposas de otros candidatos la apoyaron.

Recuerda que cuando tomó el mando de la alcaldía, la comuna tenía una deuda de casi un millón de colones con la antigua empresa eléctrica CAES.

Sin embargo, afirma que en los dos años que estuvo a cargo del municipio, construyó el mercado San Nicolás, ubicado 3a Avenida Sur, San Miguel. Construyó también siete escuelas cantonales, y varios trabajos más, pese a no tener el apoyo del gobierno central.

Debido a la falta de recursos económicos, de Rodríguez debía buscar alternativas como el reciclaje y la reusabilidad para construir algunos inmuebles.

Así, ella viajaba a los lugares donde estuvieran construyendo algún puente, y con la ayuda de un camión prestado por el Estado Mayor, recogía cemento y, si sobraba, también hierro. “Me lo daban y con eso le dije al ingeniero que hiciera un plan para poder hacer el mercado San Nicolás”, relató.

“Las calles de San Miguel, estaban completamente a oscuras porque ya no querían ponerle ninguna pantalla de luz, debido a que la alcaldía debía mucho, pero yo hice un trato con la empresa eléctrica CAES  de irles pagando por veinte mil colones todos los meses y de acuerdo como iba abonando, me iban instalando, la gente estaba muy contenta”, dijo Rodríguez.

Es así como todos los proyectos fueron tomando forma, gracias a la perseverancia, y la buena voluntad de cambiar a una gran ciudad, inclusive la misma niña Albita donó su propio vivero con más de mil plantas, para poder ornamentar los parques pues a ella le fascinan las flores, los niños y los libros.

En tanto los maestros y los niños mostraron su apoyo inclusive de las personas de mayores recursos económicos como Don Víctor Batarse, ella recuerda que como éste, así como la familiaTusell, don Roberto Zablah contribuyeron enormemente al desarrollo de San Miguel.

“Me siento una mujer exitosa en la vida, he hecho lo mejor posible para resaltar lo que es mi ciudad  a veces no entiendo por qué las mujeres le huyen a la política, yo era una de ellas  la mayoría la tacha de sucia , yo la veo como la santa misión para poderse relacionar económica y socialmente con los demás para poder ayudarlos,  esa debe ser el carisma de la verdadera política, la base  más que todo  ser autentica donde existan  valores que respalden” finalizó María Alba Guevara de Rodríguez.    

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