La armadura se niega a morir

<p>Hoy se cumplen 110 años desde la inauguración del Hospital Nacional Rosales. La edificación de hierro, que tuvo a José Rosales como primer donante, es considerada como una “insignia” en la medicina salvadoreña. Detrás de las latas centenarias se han realizado importantes cirugías de 40 especialidades, enseñanzas para las generaciones de</p>
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Misma estampa.  El Hospital Rosales no ha cambiado de estructura desde su inauguración el 13 de julio de 1902.

Misma estampa. El Hospital Rosales no ha cambiado de estructura desde su inauguración el 13 de julio de 1902.

La armadura se niega a morir

La armadura se niega a morir

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<p>profesionales de la salud, curación de heridos durante el conflicto armado, carencias y denuncias sobre la forma en que se dirige el sistema de Salud. Cada año, al menos 3,500 personas acuden a recibir atención médica en la Unidad de Emergencia.</p><p> El hospital también es considerado como la cuna de movimientos de médicos en el país. Varios trabajadores que llevan más de 15 años laborando en el Rosales consideran que es necesaria una remodelación integral de la edificación ubicada en el final de la calle Arce y al centro de la 25.ª avenida norte.</p><p> Sentado en el local del sindicato de médicos, con las paredes blancas desteñidas que lo custodian, el cirujano Alcides Gómez dijo que no ve bien al hospital. Asegura que durante años le ha advertido a diversas administraciones que, después de los terremotos de 2001, la estructura sur está calificada con alerta naranja, situación que no garantiza la seguridad de los pacientes. Cualquier temblor podría hacer colapsar la zona de cirugía, afirma. </p><p> En respuesta, y sin confrontar, Mauricio Ventura Centeno, director del Rosales, asegura que, si bien es cierto que entre los 2,210 empleados se habla con frecuencia del área naranja, en el departamento de planificación no existe un documento que detalle esa situación o que la justifique. Al contrario, durante la remodelación de uno de los pabellones que albergan las 695 camas, se cambió todo, menos las latas, porque están en buen estado y son patrimonio cultural. </p><p>En lo referente a la administración y prioridades, el infectólogo Rolando Cedillos, con más de dos décadas de trabajar en el Rosales, afirma que si tuviera la oportunidad de pedir por alguno de los pacientes, lo haría por los que padecen cáncer. Cedillos destaca que el Rosales –que en ocasiones pasa desapercibido por las personas que transitan frente al edificio y se invisibiliza con el ruido de los autobuses– es el único hospital público que brinda quimioterapias y estudios para pacientes con cáncer. Respaldado con el mapa de El Salvador, donde con alfileres rojos señala la procedencia de las más de 1,000 personas que acuden al hospital centenario para recibir tratamiento antirretroviral, ejemplifica que una paciente llega periódicamente desde La Unión, porque, además de VIH, también tiene cáncer.</p><p> El hospital debería recibir más dinero, recalca, porque atiende a niños de 13 a 17 años, que debería tratar el Bloom. La ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, pide un cambio de actitud entre los empleados y que no prevalezcan intereses particulares. Ventura reconoció que dinero siempre hará falta, pues la salud es “un barril sin fondo”. </p><p>Pasados 110 años, los fantasmas son los mismos, y repetidos en las voces de muchos: faltan insumos y medicamentos, está sobresaturado y necesita personal.</p>

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