La atribulada búsqueda de la familia Zelaya

Los familiares de José Rafael Zelaya se enteraron de una noticia a través de las redes sociales el viernes: un hombre había muerto atropellado por un vehículo de Casa Presidencial, en el bulevar del Ejército, Soyapango. No sabían, hasta entonces, nada sobre la víctima.
Enlace copiado
La atribulada búsqueda de la familia Zelaya

La atribulada búsqueda de la familia Zelaya

La atribulada búsqueda de la familia Zelaya

La atribulada búsqueda de la familia Zelaya

Enlace copiado
La casa de José Rafael Zelaya González, quien trabajaba como notificador en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), está ubicada cerca de la zona del accidente. Ese día realizó una diligencia personal, por lo que su esposa e hijos sabían que llegaría un poco tarde.

Su cónyuge estuvo despierta el sábado hasta la madrugada, pero Zelaya no llegó. En ningún momento sospecharon que el fallecido en ese accidente, del que se enteraron en redes sociales, era su pariente.

El sábado, mientras esperaban noticias de Zelaya, se dieron cuenta de que Eugenio Chicas, secretario de Comunicaciones de la Presidencia, informó que la víctima del accidente era un indigente que no portaba documentos, por lo que descartaron la posibilidad de que se tratara de su familiar.

El abogado tenía 24 años de trabajar en la Corte Suprema. Primero inició como empleado de mantenimiento y con el tiempo se graduó de abogado, por lo que se convirtió en notificador de la Secretaría General del Órgano Judicial.

El sábado por la tarde aún no sabían su paradero. Le llamaron a sus amigos más cercanos y nadie les daba respuestas, por lo que decidieron visitar distintas delegaciones policiales de la zona para comprobar si estaba ahí. “Se comenzó la búsqueda en la delegaciones para saber si le ocurrió un problema o algo. Pues sí él era tranquilo pero nunca llegó tarde a la casa”, relató su sobrino, quien prefirió no revelar su nombre para esta publicación.

Durante el domingo interpusieron una denuncia y los agentes de la PNC les advirtieron que debían esperar 72 horas. Luego se dividieron y visitaron algunos hospitales y el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), pero tampoco encontraron algún dato sobre Zelaya.

Una de las hermanas del desaparecido sugirió que debían ir a buscar al Instituto de Medicina Legal, porque nadie dio mayor información sobre el indigente que murió atropellado. “Una de las hermanas de mi tío dijo que fuéramos a buscar a Medicina Legal para tener mayor información del supuesto indigente, pero uno jamás piensa que el fallecido es un familiar cercano”, dijo el joven.

Sin embargo, no fueron ese día. La esposa de Zelaya trabaja en Medicina Legal y el lunes por la tarde llegó a la sección de personas desaparecidas. La señora dio el nombre y la descripción de su esposo y el personal le mostró varias fotografías. A la señora le dio la impresión de que una de esas personas era su esposo, pero por los golpes se le hizo muy difícil reconocerlo. Decidió llegar hasta la morgue para comprobar si se trataba de su esposo, pero, según su sobrino, le impidieron el acceso a pesar de que ella labora allí. “No la querían dejar ingresar a la zona de la morgue, por lo que tuvo que esperar y buscar a la Fiscalía para que se hiciera posible acceso”, dijo el joven.

Después de una hora, le mostraron el cadáver desnudo del hombre que apareció en la fotografía; reconoció que era su esposo por una cicatriz. Más familiares pudieron ingresar y todos comprobaron que se trataba del abogado Zelaya. Si la esposa de la víctima se hubiera tardado un día más en realizar el reconocimiento, la víctima hubiera sido sepultada en una fosa común. “Nosotros nos dimos cuenta de que alguien murió atropellado, pero nunca pensamos que ‘ese indigente’ era mi tío”, relató el sobrino.

Los familiares de Zelaya aseguraron que todo el tiempo portaba sus documentos de identificación. Sobre todo ese día que tenía que ir hacer las diligencias. Se cuestionan qué pasó con los documentos personales y su ropa, ya que no les regresaron nada.

La fiscal del caso explicó ayer, previo a la audiencia inicial contra el motorista de CAPRES involucrado, que existen muchas hipótesis sobre qué pasó con los documentos. Ella manifestó que se los pudieron haber robado, los pudo haber perdido o alguien decidió ocultarlos luego del accidente. Sin embargo, aún no han determinado si hubo alteración de la escena del accidente.

María José Castro, querellante (acusadora particular) del caso, dijo que la defensa trató de ocultar la identidad de la víctima. “Primero el señor (Eugenio) Chicas dijo que era un indigente, como que no se tratara de una persona. Luego los abogados dijeron que era una persona deportada porque vestía una camisa azul y pantalón de marca”, afirmó.

El sobrino del abogado también reaccionó ante las declaraciones del vocero de la Presidencia diciendo que Chicas no debió expresarse así de su tío “y tampoco ver de menos a una persona indigente”.

Víctor Manuel Urías, el motorista del Batallón Presidencial, deberá permanecer en prisión temporal cuatro meses.

Tags:

  • capres
  • accidente
  • relato
  • familia
  • busqueda

Lee también

Comentarios

Newsletter