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"La base militar de EUA en el país seguirá existiendo"

Los acercamientos con China no implican enemistad o alejamiento con Estados Unidos. El candidato del FMLN ofrece mejorar las relaciones con Washington.
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"La base militar de EUA en el país seguirá existiendo"

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El candidato presidencial del FMLN fue el ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador por muchos años. En esta primera parte de una larga entrevista habla de sus propuestas económicas para los salvadoreños y de la importancia que tiene tener relaciones diplomáticas con la República Popular China. Eso sí, sin perder de vista que las relaciones con Estados Unidos deben mejorar cada día.

¿Cuáles serán sus principales propuestas para la generación de empleo?

La principal propuesta son los polos de desarrollo, que cambia el concepto de desarrollo centralizado en San Salvador y que buscan aprovechar la potencialidad de los departamentos y los municipios, ya sea en el campo agroindustrial, turístico, comercial o logístico. Eso conlleva no solamente identificar junto a los departamentos las principales potencialidades, sino también promover incentivos para los inversionistas en esas zonas. Conlleva también una reforma educativa que permita, por ejemplo, que los muchachos después del bachillerato puedan hacer una formación intensiva de seis meses y salir con un trabajo técnico que les permita laborar en la agroindustria, como técnicos en turismo y, al mismo tiempo, continuar una carrera universitaria. Otra de las propuestas es cortar la tramitología. Sé que se han hecho esfuerzos y que hay un proyecto de simplificación de trámites, pero eso tiene que ir más rápido y se tiene que quitarle discrecionalidad a los funcionarios y a los reglamentos, quedarnos solamente con las leyes generales e informatizar todo el proceso de permisos de comercio e inversión. El tercer aspecto fundamental es una ofensiva de trabajo para atraer inversión internacional. Creemos que con la Zona Económica Especial y con el planteamiento de desarrollo en Oriente alrededor del golfo de Fonseca y con la nueva perspectiva de relaciones en realidad lo que se ha venido a hacer es a dinamizar y a generar una competencia, que haya interés de empresas de Asia, América y Europa, cuando hace unos dos años no había interés en el golfo de Fonseca. Un cuarto elemento es la apuesta por las micro, pequeñas y medianas empresas. Son un sector dinámico y mi apuesta es darles créditos, mayor acceso a ‘coaching’, mayores incentivos y cortar la tramitología.

A propósito de la Zona Económica Especial, hay un proyecto de ley, pero hay gente que cree que está hecho a la medida de inversionistas chinos...

Por ser un proyecto de ley lo va a discutir la Asamblea Legislativa. El proyecto busca atraer la inversión no de una empresa, sino de varias empresas; no de un país, sino de varios países, en una concepción dinámica de desarrollo que va a requerir la apuesta económica no solo de una empresa o de un sector, sino de varios sectores que puedan dinamizar la economía en la zona oriental. En realidad, la palabra de cómo va a quedar esa ley la tienen los diputados. En este momento, no podemos decir que el grupo parlamentario del FMLN, que podría ser quien respalde la ley tal y como fue propuesta, tenga mayoría. La ley propuesta será objeto de una negociación. Esa ley y esa negociación es algo de lo que vamos a heredar para emprender esa ofensiva para promover una mayor inversión extranjera.

¿Era necesario abrir relaciones diplomáticas con la República Popular China?

Era inminente. Solo era cuestión de tiempo. Ya 177 países tienen relaciones con la República Popular China, incluyendo Estados Unidos, que las estableció hace 40 años. China es la segunda economía a nivel global. Todos los países se están volcando a establecer relaciones con China: lo hizo Costa Rica en su momento, República Dominicana y Panamá después. Y ahora lo hizo El Salvador. Si me preguntas si la forma en que se hizo fue la mejor, yo siempre he dicho que respeto la forma en que se hizo, pero yo lo habría hecho de otra manera. China ha destinado una cartera de unos $35,000 millones para invertir en Latinoamérica. El Salvador no tenía acceso a esos fondos porque no tenía relaciones diplomáticas.

¿No podía El Salvador sacar raja de las dos relaciones, tanto con China como con Taiwán?

Esa fue la tesis que siempre sostuvimos, pero ellos llegaron a un momento que no toleran que uno tenga relaciones con la otra parte del Estrecho (de Taiwán). Yo siempre les dije que nos dejaran fuera de sus problemas. Ellos son hermanos y sabrán cómo resolver sus problemas en el corto, mediano y largo plazo. Pero esa disputa se había relajado y contenido hasta 2008. La última relación que se disputó en ese período fue Costa Rica. Después, cuando llega el presidente Ma (Ying-jeou) se negocia una serie de acuerdos y una tregua diplomática. Es hasta cuando llega la presidenta Tsai (Ing-wen). Al escuchar su discurso de toma de posesión sospeché que ese entendimiento se iba a modificar. Porque ella dijo que esos consensos a los que se habían llegado solo eran un referente histórico y no constituían un compromiso para Taiwán. Eso provocó un cambio al otro lado del Estrecho, en la República Popular China y retomó la disputa de las relaciones diplomáticas. Durante los ocho años que estuvo el presidente Ma no hubo ninguna disputa diplomática. A mí me preguntaban a menudo por qué no establecer relaciones diplomáticas con China. Yo siempre dije que las relaciones diplomáticas son como el tango y en ese momento China no tenía ningún interés, por la tregua diplomática.

En la plataforma del primer gobierno del FMLN se hablaba de establecer relaciones diplomáticas con China. Ha sucedido casi 10 años después. Que suceda al final de esta administración es lo que provoca interrogantes.

Es que, en realidad, no había condiciones. Yo se los dije siempre. China tenía una tregua con Taiwán. Si revisas, después de 2008, después de Costa Rica, no se establece ninguna relación en ocho años. Es hasta que llega la presidenta Tsai y replantea la posición taiwanesa que China emprende nuevamente esa ofensiva para recuperar relaciones. China, durante esos años, no mostró ningún interés en el establecimiento de relaciones diplomáticas con ningún país, no solo con El Salvador. Todas esas nuevas relaciones son después de que la presidenta Tsai llegó al gobierno e hizo ese reposicionamiento.

Hace un par de semanas la presidenta Tsai pedía la suspensión de la veda ventas de armas de Estados Unidos. Poco después abrió una línea de $330 millones. La embajadora de Estados Unidos advirtió de esa escalada. ¿No nos pone en una condición delicada por la cantidad de salvadoreños en Estados Unidos?

Yo trabajé durante 15 años las relaciones con Estados Unidos. Acabo de tener reuniones con senadores demócratas y republicanos, con algunos de los ‘ranking members’ de ambos partidos. Para mí, la relación con Estados Unidos es fundamental. No hay de qué preocuparse. Incluso el candidato del partido de oposición acaba de decir en Estados Unidos que él no le ve problema a que se hayan establecido relaciones con China. No es nada extraño, es lo más normal del mundo. Solo quedan entre 14 y 15 países, o algunos que tienen el título de países, que todavía tienen relaciones diplomáticas con Taiwán. En la rumorología se menciona el expansionismo chino..., pero la única base militar que existe aquí es de Estados Unidos. Y existe desde hace años. Se dijo que cuando el Frente llegara al gobierno dejaría de existir, pero siguió existiendo y va a seguir existiendo. Tenemos una relación con Estados Unidos en materia militar para combatir el narcotráfico sin precedentes, como no se tiene con ningún país. El Salvador fue reconocido el año pasado por Estados Unidos por ser el segundo país con mayores incautaciones de droga. Solo en 2016 decomisamos 10,000 kilos de cocaína y el año pasado interceptamos un submarino. Esto se debe a la cooperación estrecha entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y las fuerzas militares de El Salvador. He estado varias veces en el Centro Interagencial para el combate al narcotráfico y el crimen organizado, en Cayo Hueso, Florida. Y sé, me consta, cuál es el nivel de cooperación que se tiene. No hay por qué preocuparse. Hay una cooperación estrecha y sólida con Estados Unidos. Y esta cooperación no se puede cambiar.

¿No pesa en nivel diplomático el haber llamado a consultas a la embajadora de Estados Unidos por la ruptura de relaciones con Taiwán y el establecimiento con China? ¿No es una protesta?

Llamaron a consultas también al embajador en República Dominicana y a la encargada de negocios en Panamá. Hay que ser claros, ese mensaje probablemente no es para los países que ya establecieron relaciones diplomáticas con China, sino contra los países que están en cola negociando el establecimiento de relaciones diplomáticas con China. Las cosas hay que tomarlas en su justa dimensión, sin premuras, sin alarmismos. Teniendo, por supuesto, una dosis de realismo. Todos estamos interesados que las relaciones con Estados Unidos no solamente persistan en el buen estado en que se encuentran, sino que, como toda relación, es susceptible de ser mejorada. Vamos trabajar para que mejore esa relación.

Proyectos de cooperación como FOMILENIO, la Alianza para la Prosperidad y Asocio para el Crecimiento, ¿no pueden cancelarse?

Hay una reunión de la Alianza para la Prosperidad. FOMILENIO, si vas a la carretera del Litoral, verás cómo está esa maquinaria trabajando a toda marcha para entregar ese proyecto, que es la ampliación a cuatro carriles de la carretera del aeropuerto hasta Zacatecoluca. Todo eso sigue caminando y funcionando. Siempre hay que tener en el radar el proceso. No solo cómo avanzan las relaciones diplomáticas con China, sino cómo se hace el concurso y se otorgan los proyectos en el golfo de Fonseca. Pero, de ahí a dedicarle todas las energías del día o todo el tiempo de una entrevista al tema de las relaciones diplomáticas con China no creo que sea en la proporción de atender los problemas más urgentes que tenemos en el país.

¿Hay algún plan para incentivar la inversión?

Claro que sí. Yo estoy dispuesto, así como me reuní con la ASI, con la ANEP y como me voy a reunir con las gremiales, no solo de la gran empresa, sino también de la mediana y pequeña empresa, para diseñar con ellas un paquete de medidas para incentivar la inversión. Soy pro iniciativa privada y, por esto, estoy dispuesto a trabajar arduamente para generar las mejores condiciones para nuestros inversionistas.

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