La ciudad de Romero volvió a la rutina

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Con potencial.  Ciudad Barrios cuenta con un gran potencial turístico basado en su industria cafetalera, además del atractivo por el beato.

Con potencial. Ciudad Barrios cuenta con un gran potencial turístico basado en su industria cafetalera, además del atractivo por el beato.

Cotidiano.  Un residente de Ciudad Barrios permanece frente al edificio de la cooperativa cafetalera, lugar donde nació el beato Óscar Arnulfo Romero.

Cotidiano. Un residente de Ciudad Barrios permanece frente al edificio de la cooperativa cafetalera, lugar donde nació el beato Óscar Arnulfo Romero.

Pendientes.  Entre la rutina, las autoridades católicas de Ciudad Barrios y los feligreses permanecen atentos al proceso de santificación de Óscar Arnulfo Romero.

Pendientes. Entre la rutina, las autoridades católicas de Ciudad Barrios y los feligreses permanecen atentos al proceso de santificación de Óscar Arnulfo Romero.

En casa.  Los ciudadbarrenses se preparan para que la localidad pueda convertirse en un centro de peregrinación, por ser la cuna del beato Óscar Arnulfo Romero.

En casa. Los ciudadbarrenses se preparan para que la localidad pueda convertirse en un centro de peregrinación, por ser la cuna del beato Óscar Arnulfo Romero.

La ciudad de Romero volvió a la rutina

La ciudad de Romero volvió a la rutina

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Hace casi un año, en febrero de 2015, el municipio migueleño de Ciudad Barrios se puso en la palestra pública por algo más que las noticias generadas por la peligrosidad que encierra el centro penal ubicado a su entrada. A raíz de un comunicado (emitido

por el Vaticano) en el que se confirmaba la beatificación de Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, la localidad –ubicada a 157 kilómetros de San Salvador– se llenó de personas que buscaban obtener mayor información sobre la comunidad donde nació y residió el arzobispo asesinado el 24 de marzo de 1980.Y aunque en el lugar ya se exaltaba la memoria del más famoso de sus hijos con estatuas, placas, murales, bustos y diversas actividades religiosas y culturales que se realizan para conmemorar la fecha del nacimiento de Romero, fue hasta principios del año pasado cuando la noticia sobre la beatificación del religioso generó una exposición mediática diferente a la acostumbrada.

Los ciudadbarrenses recuerdan que por algunos días las calles principales de Ciudad Barrios se llenaron de periodistas que llegaron armados con cámaras, grabadoras y micrófonos para transmitir las reacciones de la comunidad católica, sacerdotes y algunos miembros de las familias Romero y Galdámez, a fin de reconstruir los primeros años de vida del primer salvadoreño en ser reconocido por la Santa Sede como mártir por odio a la fe. (La declaración de mártir exime al candidato a la santificación a que se confirme la existencia de un milagro atribuido a su intercesión. Que se compruebe un segundo milagro es usualmente requerido para la canonización).

“Con la beatificación se obtuvo notoriedad y los medios nacionales e internacionales visitaron Ciudad Barrios para conocer el sitio donde nació y vivió Monseñor”, cuenta Carmen Marlene Rivas Carballo, vicepresidenta del Museo Monseñor Romero, el cual fue creado hace 12 años para perpetuar la obra y la memoria de quien ellos llaman el Profeta Mártir.

Rivas Carballo relata que desde que se emitió el comunicado papal sobre la beatificación de Romero –el 13 de febrero del año pasado– surgió un nuevo interés por conocer el pueblo donde el líder religioso nació y residió durante su infancia y parte de su adolescencia.

Como consecuencia de esta noticia, a la ciudad comenzaron a llegar peregrinos de otras parroquias que solicitaban conocer los lugares más emblemáticos en donde transcurrió la infancia del beato. También llegaron cientos de personas para asistir a una misa de acción de gracias –celebrada el 26 de abril– que fue presidida por el nuncio apostólico, León Kalenga, representante del papa Francisco en El Salvador.

“A los peregrinos que nos contactaron se les llevó a una ruta creada por el museo en la cual se incluye la visita a la casa donde nació Monseñor Romero, la esquina donde funcionaba el telégrafo, la parroquia donde oraba frente al santísimo, la escuela donde asistió de pequeño, la iglesia Roma y al cerro El Suspiro”, cuenta esta joven romerista.

El párroco de la iglesia San Pedro Apóstol de Ciudad Barrios, Marlon Gómez, también considera que el anuncio de la beatificación de Romero fue el detonante para la llegada de cientos de peregrinos y admiradores de la obra del religioso católico. Luego cuenta que una de las ocasiones en que llegó más gente a la ciudad fue el pasado 15 de agosto, cuando se conmemoró el 98.º aniversario de natalicio del beato. Esta fecha fue aprovechada por el nuncio apostólico para entregar la carta con la bendición apostólica que envió el papa Francisco al país.

“Durante este tiempo hemos estado recibiendo muchas peregrinaciones a escala nacional e incluso internacional, que vienen a visitar la tierra de Monseñor Romero. Ya estamos viendo cómo buscamos recursos para la construcción de un pequeño templo dedicado a Monseñor Romero”, relata el párroco, para luego reconocer que después del gran interés inicial alrededor de la figura de Romero la ciudad ha retomado su ritmo habitual.

El alcalde de Ciudad Barrios, Henris Neftaly Romero, coincide con Gómez con relación a que el interés despertado por la noticia de la beatificación de Romero se ha disipado lentamente. Los visitantes llegan en menor cantidad respecto a agosto anterior, a pesar del gran potencial turístico que representa ser la comunidad donde nació y creció el primer beato salvadoreño y de ser un lugar que cuenta con cerros sembrados con café que pueden explotarse para la práctica del ecoturismo, considera el jefe municipal.

Neftaly Romero intuye que uno de los motivos por los que no llega un gran número de visitantes a la ciudad tiene mucho que ver con el estigma generado por “el simple hecho” de que la entrada de la ciudad esté flanqueada por uno de los penales más problemáticos del país, en torno al cual se han asentado familias con miembros de pandillas que han convertido a Ciudad Barrios como centro de operaciones para cometer delitos relacionados con el crimen organizado.

“Este es un tema delicado. Los sacerdotes podrían pedir audiencia con el presidente para solicitar que se declare a Ciudad Barrios como un lugar santo, para que se pueda mover ese penal para otro lado o al menos que solo hubiera reos comunes en sus instalaciones”, analiza el alcalde, opinión compartida por agentes destacados en la subdelegación de la Policía Nacional Civil de Ciudad Barrios, quienes aseguran que poco o nada ha cambiado desde que se anunció la beatificación del líder religioso, pues a partir de mayo de 2015 ha incrementado la cantidad de homicidios ocurridos en la zona rural del municipio y en las comunidades que circundan la cárcel donde se encuentran recluidos los integrantes de uno de los principales grupos terroristas (declarados así en agosto de 2015 por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia) que operan en el país.

“La inseguridad es una de las causas por la que la gente no quiera venir a Ciudad Barrios. El problema es que los turistas buscan lugares seguros para ir a visitar y por ahora el único centro turístico que es muy visitado es el centro penal”, cuenta un agente que prefiere quedar en el anonimato.

Para sustentar esta opinión el policía busca las estadísticas colocadas en la pizarra de novedades de la subdelegación y lee las cifras que confirman que la incidencia de los homicidios en la tierra de Monseñor Romero ha venido en aumento. “Hasta el 3 de septiembre se tenían 38 homicidios y en los últimos tres meses del año han ocurrido al menos 15 asesinatos más”, dice el agente, y coincide con el alcalde en que mientras haya un centro penal en Ciudad Barrios los turistas no llegarán en grandes masas a conocer el pueblo que vio nacer al beato.

Pese al desincentivo que representa el penal, Neftaly Romero considera que es el momento propicio para comenzar a prepararse a fin de recibir a los turistas y peregrinos que comenzarían a llegar a la ciudad cuando Monseñor Romero sea elevado a los altares. Para ello, asegura, será necesario integrar a la Iglesia católica, la sociedad civil, a los empresarios cafetaleros e instancias de Gobierno tales como los ministerios de Turismo y de Seguridad Pública.

Después de todo, la beatificación es una gran oportunidad para convertir a la ciudad en un centro de peregrinación donde también se ofrezcan opciones para los turistas que podrían visitar los cerros aledaños al pueblo y los beneficios de café que aún funcionan, a fin de hacer florecer el turismo.

En noviembre del año pasado una comisión de la Iglesia católica en El Salvador viajó a la Santa Sede a solicitarle al papa Francisco acelerar el proceso de canonización de Romero y el de beatificación del padre Rutilio Grande. Para la canonización tiene que cumplirse lo que dice la ley de la Congregación de los Santos y confirmarse un milagro. En el caso de Romero se han presentado tres casos que deberán ser investigados y confirmados.

En tanto, los ciudadbarrenses seguirán con su rutina del día a día, la cual volvería a romperse por unos días cuando la comunidad católica celebre que el Vaticano ha elevado otro peldaño a quien fue asesinado por odio a la fe.

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