Lo más visto

Más de El Salvador

La concentración de poder no le conviene a nadie, ni al propio Nayib

El director ejecutivo de la FUNDE dice que la crisis de los partidos políticos tradicionales ha dejado al país sin oposición y sin mayores opciones para los votantes de cara a los comicios legislativos y municipales de 2021.

Enlace copiado
La concentración de poder no le conviene a nadie, ni al propio Nayib

La concentración de poder no le conviene a nadie, ni al propio Nayib

Enlace copiado

La ausencia de una oposición política de peso y con credibilidad es motivo de preocupación para Roberto Rubio. El director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) recordó que los partidos tradicionales, tanto ARENA como el FMLN, no han logrado tener una renovación real y tampoco han admitido los casos de corrupción que se dieron mientras estuvieron en el Ejecutivo.

Con este panorama, se fortalece una narrativa que, a juicio del analista, es peligrosa: que los partidos y la Asamblea Legisaltiva son malos, y que el Ejecutivo y el presidente Nayib Bukele son los buenos. Es peligrosa, explica, en cuanto propicia la concentración de poder, algo que, asegura, es negativo no solo para el país, sino para el propio presidente.

¿Han visto avances en cuanto a transparencia presupuestaria en el plan de gastos que se presentó para 2020?

Para los años anteriores tenemos los índices, para este aún no está disponible, va a salir el de 2019 en abril. Allí lo que nos dice, históricamente, es que El Salvador en términos de transparencia presupuestaria está a un nivel bajo, una nota de 4.5 sobre 10, que es lo que da el International Budget Partnership, que es una medición global. Por otro lado, otra de las cosas importantes en transparencia es la participación ciudadana, aquí tenemos una ley pero llega hasta nivel municipal. En 2020 lo que sí hemos visto es, uno, que el presupuesto venía con un hueco bien oscuro como era esa partida de gastos financieros y otros, que ahora se le dio más transparencia, pero nos llamó la atención y nos preocupó que viniera de esa manera, porque le daba un nivel de discrecionalidad enorme al manejo presupuestario. Ahora se ha ido a partidas donde el grueso son servicios alimentarios y también nos preocupa porque va a ministerios que a veces aducen temas de seguridad, como Defensa y el de Seguridad. Ese es uno de los puntos que nos ha generado preocupación. Lo segundo es que por años hemos sabido del manejo oscuro de los gastos reservados, a tal grado que se le denominaba "partida secreta" y que fue la principal fuente de corrupción dentro del presupuesto. Se pasa ahora a una reducción del gasto, se denomina como nomenclatura, y se queda con $17 millones el Organismo de Inteligencia del Estado.


Pero se sigue manejando con hermetismo.

Cuando el ICEFI y nosotros pedimos información sobre el presupuesto del OIE, cuando a través de la Ley de Acceso pedimos información del presupuesto del OIE que consideramos que no atenta contra la seguridad del Estado, que consideramos que va en la misma línea de la Ley de Acceso a la Información, en la misma línea de la Ley del Presupuesto, y de la Constitución, con esos tres instrumentos dijimos que nos deberían de dar datos sobre el currículum del director del OIE, datos generales del presupuesto, de los rubros, no pedimos detalle, y lo que se nos mandó fue primero lo que llamó ICEFI "la caja negra". Fuimos al Instituto de Acceso a la Información, el Instituto nos da la razón, pero se recurrió a ese mecanismo de pasarlo a la Cámara de lo Contencioso Administrativo para que no nos den la información. Este manejo del presupuesto también contradice lo que el mismo presidente sostuvo, que los gastos reservados desaparecían y que efectivamente desaparece la nomenclatura, se entiende ahora que los gastos reservados son los gastos del OIE, pero estos gastos se mantienen en caja negra. La idea de transparentar estos gastos, el compromiso frente la Unión Europea de que iban a ser auditados es difícil, la misma Corte de Cuentas está diciendo que no pueden auditar.

“Si los partidos tradicionales hablan de corrupción, no tienen credibilidad. El problema de la lucha contra la corrupción, los corruptos siempre tratan de desprestigiar y desligitimar al que los critica, pero ellos mismos están desprestigiados.”

Y, mientras tanto, dentro de la misma Corte de Cuentas han señalamientos de corrupción.

La Corte de Cuentas además se auto inhibe y se mete mucho solo con el pasado. Meterse a escarbar el pasado es fácil porque los gobiernos de ARENA y del FMLN dejaron mucha huella, mucha evidencia de corrupción. Por un lado, es fácil ir descubriendo porque el gobierno actual tiene información, y porque ya no están en el poder. Si lo difícil es siempre lidiar con la información del que está en el poder, siempre es difícil investigar al que está en el poder. Las instituciones, llámese Fiscalía, Corte de Cuentas, Tribunal de Ética, o se auto inhiben o hay temor, o hay compra de voluntad, y es difícil. No pasa solo con este gobierno sino con los anteriores. Pasaba en la Corte de Cuentas cuando estaba ARENA con el PCN, después el Frente con GANA, pues no auditaban, simplemente no auditan.

Hay procesos con ex funcionarios, pero se sigue teniendo la deuda de cerrar espacios a la corrupción del presente, dentro de la administración de turno.

En el combate a la corrupción hay avances y retrocesos, pero estamos en un momento de debilitamiento de las instituciones de control y un fortalecimiento de la contraloría ciudadana, eso está aún muy débil, pero ante la ausencia de la contraloría institucional empieza a surgir más iniciativas para la contraloría ciudadana. Hay una combinación de signos negativos y positivos. Esto que hemos visto de los presidentes procesados manda señales positivas porque es un precedente, los altos funcionarios pueden decir "si hago esto al final de mi periodo me puede tocar la cárcel". Ahora, lo importante es que las instituciones sigan funcionando, pero la Corte de Cuentas no ha funcionado, sigue siendo capturada partidariamente, el Tribunal de Ética Gubernamental, y vamos a ver lo de la Fiscalía.

¿Se percibe que tenemos aún demasiadas ventanas abiertas a la corrupción?

Medir la corrupción es difícil, lo que medimos es la percepción, y esta sigue alta. Acabamos de sacar el Índice de Percepción de la Corrupción, que nos indica que El Salvador incluso tuvo una baja de nota, ha habido llamados también del Fomilenio sobre esta situación, amenazas de que se perderían los fondos debido a esto. Todavía hay una percepción fuerte, según los diferentes indicadores, de Transparencia Internacional, del propio Fomilenio, y es en general del país, abarca al Gobierno, a las alcaldías. Aún no ha salido el dato del Barómetro, que sí califica por institución, y para 2019 la evaluación será compartida. Estos casos que han venido sucediendo, lo de Osiris Luna, el ocultamiento de esa información, guardar los datos mínimos sobre los fondos reservados, el uso de la Sala de lo Contencioso para frenar el acceso a la información, para anular al Instituto de Acceso de la Información, no contribuye a la buena percepción de la lucha contra la corrupción en este gobierno.

Roberto Rubio, director ejecutivo de la FUNDE

Dice que observa un debilitamiento de la parte institucional, pero un fortalecimiento del lado ciudadano, ¿qué papel está jugando la oposición?

El problema de la oposición política es que tiene los pies hinchados. Si critican al gobierno por corrupción, su credibilidad está bien cuestionada porque ellos jamás han aceptado la corrupción. Mientras no hagan un exorcismo de sus demonios internos y por lo menos pidan perdón, admitan y digan que no lo volverán a hacer, y que se investigue a quienes deba investigarse y no se pongan a defenderlos, si una de las causas del deterioro del Frente fue justamente la defensa de sus corruptos. Así que ahora, aunque tengan razón, porque pueden tener razón en lo que dicen, no tienen credibilidad ni peso, y ese es el problema de la lucha contra la corrupción, los corruptos siempre tratan de desprestigiar y desligitimar al que los critica, pero ellos mismos están desprestigiados.


¿Pero cómo ve a la oposición como tal?

No hay como tal. Acá hay una narrativa bastante extendida entre la población: los partidos son malos y la Asamblea es mala, y el Ejecutivo es bueno y el presidente es bueno. Esa narrativa, que no es cierta porque hay buenos y malos en todos lados, en los partidos y en el Gobierno, esa narrativa que es muy fácil de captar porque acá estamos acostumbrados a los malos y buenos, al blanco y negro, ha cobrado cuerpo, y los partidos son malos, son corruptos, y es una percepción peligrosa para la democracia. Los partidos están muy debilitados y cuando ellos van a enfrentarse al Gobierno no solo llegan con los pies hinchados, sino que llegan siendo los malos, por torpezas, por corruptos, por una serie de cosas, y casi todas las batallas con el presidente las pierden. A la oposición no le basta ser crítica, que está bien que haya opositores críticos, pero hay oposición que no está comprada pero no saben cómo ejercerla o no tienen credibilidad, entonces eso pasa por la reforma de los partidos políticos. Esta narrativa de que los partidos son malos y no sirven es peligrosa porque esta desaparición o debilitamiento de los partidos políticos a lo que conlleva es a concentraciones de poder que a nadie le convienen. Lo bueno sería que los partidos políticos se reformaran. En el caso de ARENA, hay un presidente del COENA muy cuestionado. La reforma debería pasar por una renovación de esa cúpula, una más fresca, menos contaminada, más creativa y más inteligente como oposición, pero están dominados por caciques y clientes. Y el Frente tampoco sale adelante porque hay una especie de parálisis por una pugna donde las ideas que pueden ser un poco más frescas no emergen porque viene la ortodoxia, que no se ha dado cuenta que el muro de Berlín ya cayó, y siguen aplaudiendo a Chávez y a Maduro y van contra la historia. Si no salen de eso, ya no solo basta con el exorcismo en materia de corrupción, el cambio tiene que ser general, pues vamos a tener una oposición demasiado débil, que no nos conviene.

“Esta narrativa de que los partidos son malos y no sirven es peligrosa, porque esta desaparición o debilitamiento de los partidos políticos a lo que conlleva es a concentraciones de poder que a nadie le convienen, no le convienen ni al propio Nayib Bukele.”

¿Cómo ve las perspectivas para 2021? Tradicionalmente el votante salvadoreño ha hecho una especie de equilibrio entre el Ejecutivo y el Legislativo, pero pareciera que esta vez será la excepción.

Pudiera suceder si estos partidos no se levantan, no se reforman. Incluso, aunque empezaran ahora, eso toma tiempo, ¿les va a alcanzar el tiempo? Tal vez si hacen algo osado, una reforma inteligente, una transformación real, pudieran contener la caída. Que Nuevas Ideas va a sacar más diputados que ellos, definitivamente yo creo que sí, a menos que ocurra algo extraordinario. El cuánto que va a arrasar o no, depende. Aún falta tiempo, hay que ver qué hacen estos partidos, el rol de los partidos pequeños. Los gobiernos siempre tienen desgaste, y este gobierno tendrá un desgaste, máxime si tiene esa forma de gobernar, será más acelerado. Posiblemente de aquí al 2021 no se note, pero hay que ver a dónde irán los votos de la gente que se frustre con este gobierno. Cuando ve a los partidos, puede quedarse mejor en su casa, y la abstención puede ser peligrosa.


Las encuestas indican eso: una mayor preferencia por Nuevas Ideas, pero el mayor porcentaje es de la gente que dice que no votará por nadie.

Pareciera que quienes dicen que no tienen partido son la mayoría, que es lo que pasaba antes pero muchos vieron una alternativa en Nuevas Ideas. Nayib tiene voto prestado de ARENA y del Frente, y de los indecisos. Si este gobierno tiene un desgaste fuerte, una franja de votantes posiblemente lo que hará será no acudir a las urnas. A menos que estos partidos nuevos puedan recoger algo y tener un par de diputados que permitan hacer la diferencia que no permitan que alguien tenga por sí solo la mayoría simple, y mucho menos la mayoría calificada. La concentración de poder no le beneficia a nadie, ni siquiera a Nayib Bukele. Él debe tomar en cuenta que todas las experiencias de concentración de poder terminan mal. Podrán durar cinco o diez años, pero vea lo que le pasó a Bolivia, lo que le va a pasar a Nicaragua, a Venezuela pronto, a Fujimori, todo eso termina mal. Si este presidente quiere salir bien, debería permitir contrapesos.

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines