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La electricista que saca de la violencia a los jóvenes

“Mi mamá no quería que fuera electricista, porque me decía que es una carrera solo para hombres, que cómo iba andar yo trabajando en eso. Pero mi papá es electricista. Él, contento, me apoyó. Desde pequeña me gustó andar armando y desarmando cosas, y después mi mamá vio que yo estaba interesada y recibí el apoyo de ella”.
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La electricista que saca de la violencia a los jóvenes

La electricista que saca de la violencia a los jóvenes

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Quien habla es Nubia Jaqueline Bautista, de 34 años, una de las pocas mujeres a las que les gusta la electricidad. Tiene 15 años de ser electricista industrial y, a pesar de todas las dificultades que ha enfrentado durante su vida, asegura que hasta ahora ha logrado uno de sus propósitos: enseñar a los jóvenes para que tengan un tipo de distracción y que no entren en el tema de la violencia, teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra el país en la actualidad.Nubia es instructora, imparte horas-clase en las carreras técnicas dentro de los programas que implementa INSAFORP a jóvenes de escasos recursos que no pueden pagar sus estudios universitarios cuando salen de noveno grado por no contar con el dinero.

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“Es algo gratificante para mí, porque yo les doy, puedo contribuir con ellos lo que a mí me dieron; estoy pagando lo que a mí me dieron. Entonces, yo digo que si en mis manos está poder ayudar a estas personas a que cambien su mentalidad y a que cambien su forma de vida, entonces lo voy a hacer. Creo que es una vocación, porque la verdad me gusta poder enseñar, compartir lo que he aprendido y motivar a las demás personas a que se superen”, señala la electricista.

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También relata que durante su camino para ser profesional ha tenido muchos obstáculos para poder ser una de las contadas electricistas industriales de El Salvador, trabajo que es común ver en hombres, pero no en mujeres en el país. Nubia asegura que no cambiaría por nada del mundo la profesión que escogió, ya que gracias a INSAFORP logró sacar una carrera técnica de casi dos años de forma gratuita.

En la actualidad, INSAFORP gradúa al año a más de 1,000 jóvenes de escasos recursos económicos, que estudian durante nueve meses o dos años carreras técnicas como Electricidad, Mecánica Automotriz, Mecánica Industrial, Administración, Informática Ampliada, Comercio, Turismo y Gastronomía, lo que les da la oportunidad de estudiar y emplearse al salir de sus estudios en una de las empresas donde puedan ellos desempeñarse de forma profesional.

“El hecho de ser una instructora me ha cambiado la vida, porque he crecido tanto económica como profesionalmente; entonces, a veces los jóvenes me dicen: ‘¿Y eso de qué me va a servir?’, y yo les digo que un certificado que da INSAFORP pesa dentro de las empresas, porque ven que han salido de una carrera y tienen conocimiento, saben que son carreras de calidad y nos lo valen a nosotros”, manifiesta.

Nubia se inició como electricista industrial a sus 23 años. Está casada, tiene dos hijos y, además, mantiene fuerte la convicción de que ser de las pocas mujeres electricistas en el país la llevará a conseguir el sueño de crear su propia empresa junto a su hermano para trabajar en proyectos grandes de electricidad en San Salvador y en los demás departamentos del país.

Reconoce que a pesar de haber flaqueado muchas veces, se ha hecho más fuerte en el camino y durante todos los años que lleva ejerciendo la profesión ha visto a muchas mujeres colegas renunciar como electricistas. Pero ella, por la pasión a su trabajo y a la enseñanza que imparte a los jóvenes para que no se envuelvan en la delincuencia ni en la violencia que incrementa en El Salvador, continuará el legado hasta envejecer.

“La verdad es que estoy enamorada de la electricidad, y creo que no me veo haciendo otra cosa. Es lo que me apasiona. Cuando vine aquí, ya como instructora fue bien difícil adaptarme a enseñar, porque es difícil, pero poco a poco fui aprendiendo a enseñar”, destaca.

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