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La encrucijada policial por el asesinato de un agente

Un investigador de la policía destacado en San Salvador fue asesinado a tiros ayer en una emboscada realizada por pandilleros en San Marcos. En el ataque también resultó herido de gravedad otro agente.
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Particular  Los agentes se transportaban en un vehículo particular que fue atacado a tiros en la calle que conduce al cantón El Guaje.

Particular Los agentes se transportaban en un vehículo particular que fue atacado a tiros en la calle que conduce al cantón El Guaje.

Capturados  Un investigador policial fue asesinado en San Marcos y otro fue lesionado. La PNC detuvo a tres sospechosos del ataque.

Capturados Un investigador policial fue asesinado en San Marcos y otro fue lesionado. La PNC detuvo a tres sospechosos del ataque.

QuezaltepequeDos pandilleros y el conductor de un taxi pirata fueron asesinados el miércoles por la noche en Quezaltepeque. Los pandilleros portaban tres fusiles, según la PNC.

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AgricultorJosé López Elías fue asesinado en el cantón la Loma de San Pedro Perulapán, la madrugada de ayer. Las autoridades aseguran que Elías se dedicaba a la agricultura.

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La encrucijada policial por el asesinato de un agente

La encrucijada policial por el asesinato de un agente

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El agente, con su mano temblorosa, ató una cinta amarilla a un poste de energía eléctrica de San Marcos. No lo hizo con la frialdad que lo hacen otros policías en un país donde las escenas de violencia se repiten más de 10 veces cada día. El agente estaba frente a la escena donde hacía 15 minutos habían asesinado a uno de sus compañeros de trabajo.

“Pilas, pilas, que ahí van por la quebrada”, gritaba el líder del grupo de reacción policial en la zona, dando noticias de la huida de los homicidas, mientras los demás agentes corrían con sus armas desenfundadas. La tensión crecía y el miedo en la calle también: niños que caminaban por las aceras asomaban sus rostros para observar, con curiosidad infantil, el corretero de los policías vestidos como civiles, algunos con pasamontañas y otros que posaban sus rostros desnudos ante las cámaras de televisión.

El agente investigador de la Policía Nacional Civil (PNC), Marco Antonio Carranza Chávez, acababa de ser asesinado en una emboscada ejecutada por pandilleros que controlan una de las zonas más violentas de El Salvador, justo en el punto de la ruta 11 de buses, en la carretera de San Marcos que conduce al cantón El Guaje. El agente Edenilson Arístides resultó herido de gravedad en el mismo ataque.

Ambos agentes se conducían, junto a otro policía, en un vehículo particular en el que transportaban una documentación, según la versión oficial. Un bus de la ruta 11 hizo parar el carro cuando este realizaba una maniobra para girar. En ese momento, al menos cinco hombres armados aparecieron por detrás del vehículo policial y dispararon a quemarropa. El tercer agente, según la PNC, logró cubrirse y presuntamente hirió a uno de los delincuentes.

Otros dos policías escoltaron a las personas que se encontraban dentro del perímetro de la escena del crimen. El operativo de búsqueda continuó: “Vos, decime qué se hizo el bicho que estaba lavando los buses ahí”, le dijo uno de agentes, con la voz entrecortada y con un gesto apresurado, a un empleado de la ruta 11 que se encontraba en la zona. Mientras otro compañero policía le hacía gestos para que controlara su ira frente a los medios de comunicación.

Pasaron los minutos y llegaron las autoridades de alto rango al lugar. El subdirector de la PNC, Baldemar Flores Murillo, decidió atender a los periodistas, con lo que oficializó que el policía número 30 había fallecido en lo que va del año: “En este momento hemos desplegado todas las unidades especializadas, ya tenemos información sobre los posibles hechores”, indicó al inicio de su pronunciamiento.

Flores calificó el hecho como una muerte “circunstancial”, a pesar de que los agentes de inteligencia transportaban documentación en un vehículo particular y pese a que, a pocos metros de la escena del crimen, se encontraron cargadores de armas y ropa en una vivienda que servía como centro de operaciones de pandillas, en una pequeña colina desde donde se podía apreciar todos los detalles de la escena del crimen.

El subdirector de la PNC y otros oficiales de mayor rango llamaron a la calma. Los agentes se agruparon en pequeños círculos y recibieron indicaciones para ampliar el operativo de búsqueda. Las manos temblorosas desaparecieron y se convirtieron en posturas firmes y recias de policías empuñando sus armas hacia el frente y en tono desafiante para vengar la muerte de su compañero. Los policías, con sus armas en la manos, se enfrentaban en ese momento a la indignación por el asesinato, a la presión social por ejecutar a criminales y, al mismo tiempo, a la obligación de respetar los derechos fundamentales de los detenidos como presuntos responsables del crimen.

“Se nos complicó El Salvador, pero hoy ya estamos acá. Veá señores, ni modo”, dijo uno de los comisionados de la PNC a los periodistas presentes, en un intento por ampliar la reflexión policial. “Pero tranquilos, ya sabemos quiénes fueron, a estos babosos les metemos la FES (Fuerza Especial de Reacción) y ya estuvo”, continuó. A lo lejos, el jefe del grupo especializado pronunciaba los alias de varios cabecillas de pandilla conocidos de la zona, para anunciar que tenían información de que esos pandilleros estaban abandonando sus viviendas.

Los jefes policiales se dispersaron para supervisar los procedimientos de búsqueda y al final de una pendiente solo quedó la línea amarilla, dos agentes custodiando los casquillos de bala dispersados y la silueta, casi desapercibida, del policía asesinado.

Mientras lugareños negaban que su comunidad fuera peligrosa, un predicador evangélico nunca cesó de dar alaridos pronunciando un mensaje: “Al hombre lo mataron como malhechor, colgado de un madero, para que se arrepintiera”.

Otros asesinatos

Hubo más salvadoreños rodeados por una cinta amarilla ayer. José López Elías, quien era agricultor, fue asesinado durante la madrugada en el cantón La Loma de San Pedro Perulapán, en el departamento de Cuscatlán. Además, las autoridades reportaron ayer el hallazgo de osamentas humanas en el cantón El Barredero, del cantón Nazareth, en Huizúcar, La Libertad.

El miércoles por la noche, en un intercambio de disparos ocurrido en Quezaltepeque falleció el conductor de un taxi pirata. En la persecución murieron dos pandilleros que iban a bordo del taxi, quienes portaban tres fusiles M-16.

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