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La era de la innovación

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Patricia A. Fernández Coautora de “El país que viene”

Patricia A. Fernández Coautora de “El país que viene”

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Es común que en la vida laboral apliquemos un pensamiento cerrado en el que instauramos barreras a las evoluciones; por ejemplo, cuántas veces no hemos escuchado “es que aquí las cosas siempre se han hecho así”, indubitablemente lo hemos oído infinidad de veces.

Y esto se da porque el ser humano se impone las actuaciones por costumbre; supongo que más de alguno se ha encontrado con empleadores y colaboradores con tales comportamientos en los cuales nada cabe aducir. La innovación atrae oportunidades, abre brechas y promete a las organizaciones sostenibilidad, crecimiento y longevidad.

La juventud denota novedad, astucia, creatividad, dinamismo, energía; y podría proseguir, a pesar de estas cualidades tenemos limitantes que no nos dejan explotar el mayor potencial: nuestras aptitudes y destrezas; y esto es porque estamos acostumbrados a vivir en base con nuestros derechos consuetudinarios; es decir, vivimos aunados a la costumbre y nos atemoriza encontrarnos con lo desconocido, lo versátil, con lo permutable.

“El país que viene” romperá los arquetipos de la costumbre, la misma se ha vuelto obsoleta; como salvadoreños tenemos como deber inherente el promover el talento. Nuestro país ofrece mucho positivismo y competitividad; aunque demográficamente no nos comparamos a las grandes potencias, no quiere decir que seamos insignificantes, al contrario, somos únicos e irrepetibles. Somos capaces de vociferarle al mundo que estamos en el mapa y que somos dignos de emular.

Existen dos modalidades de emprendedores. Se encuentra el emprendedor per se, el que viene con la idea de crear algo propio, lo crea, lo constituye y lo desarrolla; y la segunda es la del intrapreneur o también conocido como el emprendedor interno. Este tipo de emprendimiento es al que le quiero dar mayor enfoque. La idea de intrapreneur nació desde 1978, por el norteamericano emprendedor Gifford Pinchot III.

El intrapreneur enmarca otra forma de ser para el colaborador. Este hace propia la misión y los valores de la empresa, representa un espíritu de entrega completa para la organización y es todo aquel que trae la inventiva, la implementa y desarrolla dentro de la organización y el empleador le da las herramientas y promueve sus ideas para que se desenvuelvan de manera óptima. Los dirige la automotivación, no les motiva el escalafón salarial, sino la creación e implementación de sus doctrinas, buscan la mejora de calidad y resultados, se convierten en las piedras angulares de las organizaciones porque los mueve la inventiva.

Asimismo, en el mercado laboral siempre encontraremos emprendedores e intrapreneurs. Estos se encuentran concatenados, se necesitan mutuamente para avanzar en el crecimiento económico, social y cultural. Todas las entidades públicas y privadas deberán percibir la noción de estos para darle un nuevo impulso al país.

Desde el extranjero la visión se vuelve más amplia y se conjugan las prácticas sobresalientes y las deficientes. Lamentablemente, El Salvador cuenta con un grado de deficiencias en ciertos sectores, pero como salvadoreños debemos atrevernos a reinventarnos, lo reafirmo, reinventarnos. Debemos velar por nuestras necesidades ulteriores como ciudadanos y procurar por la mejora de nuestras futuras generaciones.

Jóvenes, los exhorto a convertirse en intrapreneurs, innovemos nuestro país; podemos hacer la diferencia comenzando desde adentro. Tu herramienta: la imaginación, promulguemos la era de la innovación.

Heredemos un país innovador, creemos lo propio, adueñémonos de nuestras marcas, de lo que nos pertenece y define como ciudadanos salvadoreños.

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