Lo más visto

La esperanza se desploma en Tierra Blanca

¡Mis niños, mi esposa!, gritó Enoc de Jesús Torres, el sábado a las 7 de la noche, cuando sintió que los árboles tambaleaban. Frente a Enoc, los perros ladraban y las láminas de su casa se movían fuertemente.

Enlace copiado
Foto de LA PRENSA/Fátima Membreño En medio de la nada.  Los afectados tuvieron que amanecer a la intemperie, mientras se habilitaba un albergue.

Foto de LA PRENSA/Fátima Membreño En medio de la nada. Los afectados tuvieron que amanecer a la intemperie, mientras se habilitaba un albergue.

Enlace copiado

Enoc de Jesús Torres vive en el cantón Tierra Blanca, en el municipio de Chirilagua, uno de los municipios de San Miguel afectados por el enjambre que ya dejó 348 sismos. Ayer, un día después de aquel grito, relató con los ojos llenos de lágrimas cómo fue ese momento en el que pensó que perdería a toda su familia.“No tiene idea de lo desesperado que me sentí, cuando desde el cerco de mi casita veía cómo se movía todo, y pensar que mis niños y mi esposa estaban adentro. Lo único que se me ocurrió es salir corriendo y sacar primero a mis hijos y luego a mi esposa que está recién operada”, relató Enoc.El afectado cuenta que su esposa tiene siete días de haber sido operada de un tumor en el estómago, por lo que al ver que estaba temblando sacó dos hamacas y una colchoneta en las cuales durmieron sus dos hijos y su esposa, Maritza de Torres.

Durante toda la noche, Enoc no pegó el ojo, y a cada momento veía su reloj. Según recuerda, cuando la aguja marcaba las 11:49 de la noche, él ya había sentido aproximadamente ocho réplicas.

“No he dormido nada, mis hijos y Maritza sí lograron descansar, pero yo no, yo los cuidaba. Toda la madrugada y noche pasé viendo el reloj, y los temblores no paraban. Jamás me había asustado tanto como este fin de semana”, expresó.

Ayer a las 7 de la mañana, la familia Torres estaba en el patio de la casa, justo enfrente de la vivienda, y trataban de ponerse de acuerdo sobre qué iban a desayunar, cuando de repente sintieron otro fuerte temblor, y solo vieron cómo las paredes y el techo de la sala y de la habitación de los niños se cayeron al suelo.

La vivienda de Enoc es una de las 11 destruidas por completo, debido al enjambre sísmico. Las paredes dañadas estaban construidas de adobe y láminas, y según Protección Civil, estas ya estaban susceptibles por la humedad de las lluvias de los últimos días y, durante el movimiento telúrico, cedieron.

Ayer por la tarde, la familia de Enoc se resguardó en la casa de un familiar que se encuentra a 3 kilómetros de la vivienda. Sin embargo, solicitan a personas altruistas que les ayuden para hacer de nuevo su vivienda, ya que no tienen alimentos, ni mesas, ni sillas, ni sábanas, ni electrodomésticos. Están en medio de la nada.

“Dios sabe porqué hace las cosas, y contra eso no tengo quejas. Me va a tocar empezar de cero, pero si hay alguien que me quiere ayudar, me pueden llamar al 7246-0161, Dios se los duplicará”, dijo Enoc.

Varias autoridades y miembros de Protección Civil se desplazaron ayer por la tarde a verificar la zona afectada. Cuando este periódico habló con Enoc, el habitante de Tierra Blanca, no había recibido algún ofrecimiento de ayuda o indicaciones de cómo afrontar la tragedia.

“Acá solo el concejal ha venido a regalarnos agua, jugos, gaseosa y pan dulce, pero de ayudarnos a arreglar la casa, yo lo dudo. Pero yo sé que vamos a salir de esta, primero Dios. Todos estamos muy preocupados y los que hemos perdido completamente todo, lo estamos más”, dijo.

Lee también

Comentarios