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La frustración ahora es más grande en El Salvador”

Con la llegada de la izquierda salvadoreña al poder la gente abrigó buenos cambios, pero luego vino la realidad, afirma Sánchez.
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Yoani Sánchez, una cubana que ha sido crítica del régimen de los hermanos Castro en Cuba, examina la decisión del expresidente de la República Mauricio Funes de no enfrentar su proceso civil en el país y haber pedido asilo político en Nicaragua. Incluso considera que es injerencia por parte del gobierno de Daniel Ortega. En una entrevista dada a LA PRENSA GRAFICA en Guatemala, la cubana, que ha alcanzado notoriedad en su blog Generación Y, también condena los ataques que reciben los Tribunales Constitucionales.

Sánchez no duda en afirmar en la siguiente entrevista que el péndulo de los gobiernos de izquierda está cambiando en América Latina y de los problemas que enfrentan los medios de comunicación en dichos gobiernos.

¿Qué opina de los gobiernos de Izquierda de América Latina y el caso específico de El Salvador?

Soy un poco alérgica a esto de las alineaciones políticas, porque creo que muchas veces detrás del ropaje de izquierda o derecha se esconden otros intereses más dañinos para la región, para América Latina. Por ejemplo, hemos visto en los últimos años ese ascenso y actualmente caída de los gobiernos que se han autotitulado gobiernos de izquierda, pero que han llegado al poder y una vez llegado se ha probado que bajo el ropaje de esa ideología escondían autoritarismo, caudillismo, demagogia y sobre todo mucho populismo.

Un populismo que lanzaba promesa de erradicar desigualdades, aplicar justicia social a sus comunidades, dar oportunidades para todos, pero que una vez entronizado en el gobierno nos hemos percatado que el fin único es conservar el poder, mantener el control sobre un país y tienen un discurso muy agresivo hacia la diferencia, la oposición y la disidencia.

En el caso de El Salvador, ahora estamos viendo cómo la prensa oficial cubana hace maromas para explicar, por ejemplo, el caso de (Mauricio) Funes. El asilo político que le ha brindado Nicaragua, porque de alguna manera es muy difícil para el oficialismo cubano justificar la escapada, la fuga de este hombre y el amparo que le está dando (Daniel) Ortega para que no se someta al escrutinio, a la justicia en su país. Todo eso se explica en la prensa cubana de manera muy solidaria, prácticamente como se explica las relaciones de la mafia, los mafiosos que se cubren la espalda. Creo que es bastante alarmante que se ha dado en el continente, que son fundamentalmente para conservar en poder.

¿Qué cree que significó la llegada de Funes al poder en El Salvador?

Siempre hay una esperanza cuando al poder llega una nueva figura y sobre todo si esta viene marcada de una aureola de “finalmente voy a cumplir sus sueños”. Me imagino que en El Salvador, al igual que otros países de Latinoamérica, la gente vivió una esperanza y por eso la frustración ahora es más grande, porque cuando colocas la esperanza en un político que después te da la espalda y que se corrompe, pues creo que el castigo desde el punto de vista político y jurídico debe ser proporcional a la frustración.

Actualmente el expresidente Funes se encuentra asilado en Nicaragua. A su criterio, ¿qué mensaje se envía, teniendo en cuenta que el FMLN tuvo la bandera de no cometer los errores de otros?

En primer lugar siempre he visto una actitud cobarde en los que escapan. A los problemas hay que darle la cara, a la justicia hay que enfrentarse. Si uno está acusado de un delito hay que sentarse en el banquillo, y aclarar la circunstancia y demostrar la inocencia. Escapar solo prueba la culpabilidad o por lo menos la deja en evidencia; por lo tanto, esta escapada de Funes a Nicaragua, escapar hacia allí en busca de protección es no dar la cara. Es curioso, porque es muy contradictorio de una postura de izquierda, que se supone tiene una proyección de eliminar las injusticia, que no dé la cara en el momento más importante.

¿Debe Funes presentarse a Tribunales?

Creo que en general, siempre que un tribunal llama por uno, lo más decente es presentarse… Yo recomendaría a cualquier persona que esté en proceso judicial, sea de corte político, económico, en cualquier nivel, que dé la cara. Yo recomendaría ante la justicia no escapar.

¿Qué opina del asilo exprés que le dio el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega?

Pienso que es una intromisión en los asuntos salvadoreños, porque El Salvador tiene la suficiente madurez y debe ser respetado como un Estado que puede juzgar a las personas acusadas de algún delito. Con esto Ortega está tomando una actitud criticable de la comunidad internacional, de estar dando refugio a personas que están siendo sometidas a un proceso jurídico. Se está entrometiendo en el curso jurídico de una nación y eso es peligroso como antecedentes.

En los gobiernos de izquierda, los partidos y sus dirigentes han iniciado una campaña en contra de Tribunales Constitucionales. En El Salvador estos se han incrementado en los últimos meses. ¿Qué implica esto, qué se puede interpretar?

A los autoritarios, a los personalistas no les gusta la división de poderes y que haya instituciones, ya sea un parlamento, un congreso un tribunal supremo que rebata sus aspiraciones de perpetuarse en el poder o le ponga frenos, o sencillamente no le deje decidir a sus anchas el destino de una nación, entonces estamos viendo en toda Latinoamérica, aparte de el caso de El Salvador, deja ver la pesuña autoritaria, caudillista de estos sistemas. Al hacer eso van en contra de algo que es sagrado: la justicia en lo que creen los ciudadanos.

Si los presidentes, el partido en el poder empiezan a cuestionar la Constitución, a cambiar las leyes, bueno, la población dirá “entonces para qué vamos a cumplirla nosotros, si ellos no la cumplen”. Eso es muy peligroso.

También se han incrementado los ataques a los medios de comunicación. ¿Cómo ve el panorama para el ejercicio de la prensa?

El panorama para la prensa en América Latina es un panorama bastante sombrío. En el mundo en general, ser periodista es muy peligroso. Yo creo que en América Latina es la profesión más difícil que se puede tener en este momento. Estoy hablando de peligros que no solo va con el peligro a la vida, estoy hablando de la censura que viene desde el oficialismo y desde el gobierno que debería estar, no para proteger la prensa, pero sí para permitirle su desarrollo, su labor con todas las garantías.

Algo que se está repitiendo en la población y que cada vez es más evidente es el desencanto de quienes votaron por ellos, de quienes creían en gobiernos de izquierda como opción. ¿Van en caída los gobiernos de izquierda?

Yo he mencionado el tema de Robin Hood. El tema que Robin Hood es muy hábil quitando la riqueza a los que tienen y distribuyéndola, pero no en generar riquezas. Están incapacitados en generar un sistema que genere riqueza y eso es lo que pasa cuando estos populistas de izquierda llegan al poder. Llegan acompañados de muchas promesas, de decir públicamente que van a ofrecer prebendas, subsidios que muchas veces el país no puede sostener.

Una vez que llegan ahí lo que ocurre es el llamado clientelismo político, que empiezan a dar beneficios a aquellos que les juran fidelidad ideológica o a su línea de mandato.

¿Pero van o no en caída los gobiernos de izquierda, se han debilitado en El Salvador?

Creo que el péndulo democrático se está moviendo y eso está muy bien. La diversidad, la variedad. Ahora vemos que el péndulo se aleja de la izquierda por todos los errores, por todos los fracasos y por el incumplimiento de promesas en todos estos años.

Lo más importante no es que el péndulo oscile de aquí para allá, lo más importante es que se mueva. Eso debemos aprender de una vez por todos los latinoamericanos, que no estamos buscando a alguien que decida por nosotros, estamos buscando, si al caso, a un presidente al que criticar, al que señalar con el dedo, al que mantener bajo el escrutinio, pero no una figura mesiánica, ni todopoderosa.

¿Se convirtió Fidel Castro en ese todopoderoso que la izquierda multiplicó?

Fidel Castro de alguna manera aprovechó y se aprovechó, valga la distinción de la inconformidad de la dictadura de Fulgencio Batista, por la extrema pobreza de la isla, en el campo: Fidel Castro lo aprovechó para llegar al poder. Lo que parecía en un primer momento en una revolución de la gente, en una revolución para cambiar la realidad del país, al final se convirtió en un régimen que se entronizó en el poder y que cortó la voz de los que intentaran cambiar las cosas

¿Los gobiernos de izquierda llegaron a ser una opción real de la población?

Lo que hemos visto es cómo poco a poco la ideología ha perdido peso y ha ganado peso las decisiones de las vísceras que brotan de la persona que está en la silla presidencial. Por eso creo que más que una oportunidad, la izquierda ha perdido un momento para decir “hemos abandonado el personalismo en la región, hemos abandonado ese líder mesiánico para convertirnos en instituciones”. Yo creo que más allá de la ideología, del color político, lo más importante es el apego a la institucionalidad.

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