La inseguridad histórica en el centro de S. S.

La lucha por el control del centro capitalino entre vigilantes y pandillas rivales ha causado una espiral de violencia. Lo más reciente: una masacre con seis víctimas.
Enlace copiado
Registro. Militares registran a un vendedor ambulante en una de las calles capitalinas, tras el enfrentamiento entre vigilantes y pandilleros que causó la masacre.

Registro. Militares registran a un vendedor ambulante en una de las calles capitalinas, tras el enfrentamiento entre vigilantes y pandilleros que causó la masacre.

La inseguridad histórica en el centro de S. S.

La inseguridad histórica en el centro de S. S.

Enlace copiado
La violencia en el centro de San Salvador es histórica. Homicidios, extorsiones, acoso, lucha entre estructuras de pandillas rivales por el control de los mercados y puestos de venta callejeros, enfrentamiento entre vigilantes privados y pandilleros han sido una constante desde hace algunos años en el Centro Histórico.

Comerciantes, taxistas, empleados, usuarios del transporte, vigilantes y hasta investigadores policiales reconocen el control que han mantenido las pandillas sobre toda la actividad que ocurre en esas 250 cuadras de la capital.

Quienes más saben de ese control territorial son los vendedores ambulantes y quienes tienen un puesto permanente. La razón: todos deben pagar una cuota de dinero en concepto de extorsión para poder comercializar sus productos. Los ambulantes, además, deben conocer cómo se han repartido los pandilleros sus operaciones en cada esquina del Centro Histórico. Desconocer esa frontera o desobedecer el límite se paga con la vida.

Estimaciones oficiales hablan de casi 11,000 vendedores ambulantes los que recorren a diario las calles repletas de ropa, zapatos, CD, ganchos para ropa, fruta, adornos, cuadernos, tortas mexicanas, relojes, celulares, cinchos, cigarrillos... casi todo lo que se pueda vender. Todos ellos saben por dónde caminar.

Uno de esos vendedores ambulantes es Armando, quien le contó, bajo anonimato, a LA PRENSA GRÁFICA en abril del año pasado la forma en que los pandilleros controlan todo lo que ocurre en esas calles.

“Todo vendedor sabe que el edificio del Teatro Nacional hace las veces de frontera entre dos estructuras rivales. Del teatro hacia el poniente opera la MS y del teatro hacia el oriente lo hace una tribu (grupo de pandilleros) del Barrio 18”, dijo en esa ocasión.

Todos los comerciantes ambulantes, según Armando, entregan una cantidad de dinero a la pandilla en concepto de extorsión, independientemente “del lado en el que toque vender”.

Otro vendedor, que también pidió reservar su nombre, le contó a LA PRENSA GRÁFICA cómo se sobrelleva el control de la MS en el mercado Sagrado Corazón, lo que él considera como el “búnker de la MS” en el Centro Histórico de San Salvador.

Según su testimonio, los pandilleros deciden todo lo que ocurre en ese establecimiento comercial administrado por la Alcaldía Municipal de San Salvador.

La forma que este vendedor encontró para describir ese control pandilleril fue esta: “Son la máxima autoridad. Extorsionan, asesinan y se pasean armados por los pasillos de este mercado con toda la impunidad”.

Este vendedor también contó cómo impactan los pandilleros en la economía de los comerciantes del mercado Sagrado Corazón: “La cosa cambió este año. Tuve que decirle a dos de mis empleados que ya no podía pagarles porque los pandilleros me quebraron económicamente al exigir la extorsión cada semana. No tengo dudas de que mi experiencia es igual a la de los otros 1,100 comerciantes de este recinto. He hablado con algunos y me han contado que les ha pasado igual: han perdido más de la mitad de las ganancias de años anteriores. Algunos, incluso, han decidido cerrar sus negocios”.

Además de la extorsión, los homicidios también han sido recurrentes en la zona. Datos de la Policía Nacional Civil (PNC) dan cuenta de que durante 2016 ocurrieron 103 homicidios en el Centro Histórico capitalino.

Esa inseguridad también es compartida por la población, según lo demuestra la más reciente encuesta de LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA. A los entrevistados se les preguntó, entre otras cosas, qué tan seguros se sienten cuando van al centro de la ciudad, cuando van al mercado municipal o cuando abordan el bus.

El 84 % de los ciudadanos dijo sentirse inseguro cuando visita el Centro Histórico, al 85 % le da miedo subirse a un autobús y al 81 % le da miedo visitar los mercados municipales. Se trata de una percepción que no solo se basa en los homicidios, pero se trata del delito que más se utiliza, a nivel mundial, para medir el índice de violencia de un lugar.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), en los primeros dos meses y medio de este año ya suman 10 los asesinatos en la zona central de San Salvador. Seis de esas muertes violentas ocurrieron el miércoles pasado en un mismo hecho como un brote de una violencia invisible.

El múltiple crimen ocurrió cuando vigilantes privados y supuestos pandilleros se enfrentaron a tiros en distintas cuadras. La versión oficial, según el director de la PNC, Howard Cotto, es que el tiroteo inició cuando tres hombres, supuestos pandilleros, mataron a un vigilante que vestía de civil. Minutos después, los vigilantes privados salieron en busca de los responsables de asesinar a su compañero.

“En resumen, el vigilante que falleció es Héctor Antonio Morales García, de 52 años. Luego el segundo es un pandillero herido y muere, de nombre Kenet Obed García Rodríguez. El tercero, cuarto y quinto fallecidos son, respectivamente, un vendedor de rábanos en la calle Gerardo Barrios, un vendedor de jocotes y un vendedor de plátanos, todos identificados como pandilleros. El primero, de nombre José Ricardo Pérez, de 29 años; el otro es Mauricio Benito Cruz. El quinto no tengo la identidad aquí”, dijo Cotto ayer, quien dejó entrever que la masacre se debió “al control de las extorsiones por parte de la MS”.

El jefe policial dijo que hay seis personas detenidas que podrían estar vinculadas al tiroteo. Una de esas es el cabecilla de la estructura de la MS que opera en el lugar, identificado como José Luis Bonilla, alias “Piwi”. También fue detenido Salvador Hernández Pineda, representante legal de la empresa de seguridad AVIMCE, por el delito de homicidio en grado de tentativa.

Cotto también reconoció un “reacomodo” de la seguridad en el Centro Histórico al desplegar a 58 patrullas que tendrán a cargo cubrir 30 puntos, con un aproximado de 250 agentes, más 90 elementos del Cuerpo de Agentes Metropolitanos.

El anuncio ocurre después de que los mismos agentes del centro capitalino han reconocido que las autoridades retiraron de la zona a casi la mitad de los 400 policías y 400 militares que fueron desplegados en el Centro Histórico en junio del año.

Tags:

  • violencia
  • Centro Historico
  • inseguridad
  • pandillas

Lee también

Comentarios

Newsletter