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“La ley de beneficios para veteranos solo fue un acto electoral del gobierno”

Después de pelear en la guerra, veteranos de la FAES dicen que no recibieron indemnización, pensión vitalicia ni transferencias de tierras.
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A una sola voz, veteranos de guerra de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) y familiares de víctimas de la guerra civil reclaman al Estado el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, porque consideran que nunca hubo resarcimiento de daños y beneficios económicos para ellos.

Tras 25 años de firmar la paz, quienes pelearon en la guerra ocurrida entre 1980 y 1992 dicen que no recibieron una indemnización, pensión vitalicia, transferencias de tierras, ni gozan de programas de salud y educación para sus hijos. Consideran que la Ley de Beneficios y Prestaciones Sociales para los Veteranos Militares de la Fuerza Armada y Excombatientes del FMLN que aprobó la Asamblea Legislativa en noviembre de 2015 fue más un acto electoral de los diputados y del mismo gobierno del FMLN.

Aunque la normativa contempla que se les dará una prestación económica e indemnización a través de una pensión mensual, establecida en cada ejercicio fiscal, el Gobierno no ha contemplado ese financiamiento en el presupuesto 2017.

“Nosotros como Fuerza Armada no estamos contentos porque no se han cumplido con exactitud los Acuerdos de Paz, en el sentido de que no se nos ha tratado igual a todos. En la práctica, en nosotros existe ese resentimiento”, indicó Manuel Antonio Jovel, mayor en situación de retiro y miembro de la Asociación Solidaria de Lisiados y Discapacitados del Conflicto Armado del departamento de Cuscatlán.

Durante una conversación con LA PRENSA GRÁFICA en el parque Alameda, en Cojutepeque, Jovel dijo que están luchando para que el Gobierno ayude a 6,400 madres y padres de hijos caídos en el conflicto armado y a 3,400 excombatientes del FMLN, quienes en 1997 recibieron una indemnización mínima de 8 mil colones, “en vez de darles una pensión vitalicia”. Para ello, piden una reforma al decreto 416 de la Ley de Beneficios para la Protección de Lisiados y Discapacitados del Conflicto Armado.

“Pedimos por los del FMLN porque aunque en la guerra anduvimos en bandos contrarios, pero ahora nosotros también somos solidarios”, expresó.

En el mismo sentido, José Víctor Rauda, presidente de la misma asociación de veteranos, reprochó que después de los Acuerdos de Paz todos los gobiernos de derecha y de izquierda les dieron la espalda.

Rauda, exmiembro de escuadrones de la Fuerza Aérea y de la extinta Guardia Nacional, resiente que tras la desmovilización de las tropas se les ofrecieron tierras, indemnización, y créditos, que posteriormente el mismo Gobierno condonó las deudas.

“Se les dio como a un 30 % de excombatientes, y fueron beneficios a los que estuvieron de alta. De hecho, yo no recibí nada de eso, no me lo dieron. Quienes sufrieron más, quienes no tenían salarios, fueron las escoltas militares, los famosos patrulleros, esos no fueron indemnizados”, dijo.

“Los beneficiados después del conflicto armado fueron los comandantes guerrilleros que ahora tienen el Poder Ejecutivo y que son diputados, unas personas que no son dignas de estar en esos puestos, hoy son los señores que viven mejor. Y también los de la Fuerza Armada, hay generales pobrecitos y otros que sí tienen comodidades, con buenas pensiones. Mientras hay otros coroneles con alguna discapacidad que no tienen nada”, indicó Rauda.

El veterano de la FAES sostuvo que los programas sociales de los que “habla el FMLN” que gozan los veteranos de la Fuerza Armada es “mentira”, porque cuando llegan a un hospital por cualquier enfermedad nunca hay medicina.

En el lugar también se encontraba Wilfredo Aguilar, quien entró al Ejército a los 16 años y quedó lisiado de un pie y de un ojo al explotar cerca de él una bomba, lo cual después de ocho años de combatir lo obligó a retirarse. Aguilar comentó que durante estos 25 años ha intentado que los gobiernos reconozcan su situación, pero nunca lo ha logrado, y se siente ignorado. “En la guerra nos matamos unos a otros. Ahora los compañeros del FMLN son grandes amigos, y yo les digo: al fin y al cabo los que impulsaron la guerra hoy están en el poder. No querían ver comer solo al rico, querían también. Ahora a uno lo ignoran, no escuchan los reclamos”, protestó.

Por otra parte, quienes no tomaron las armas para luchar en la guerra, pero sí perdieron a sus familiares y sufrieron abusos de ambos bandos: guerrilla y Fuerza Armada, hoy también exigen reparación de daños.

“Esta gente tiene problemas psicológicos de lo que sufrieron en la guerra y nunca el Gobierno les dio una atención adecuada para tratar ese problema que vivieron en la guerra. Además, tienen otros problemas, algunos perdieron un ojo, una pierna, quedaron lisiados”, explica el presidente de la Asociación Solidaria de Lisiados y Discapacitados del Conflicto Armado de Cuscatlán.

De eso da cuenta Ángela Ascencio, quien recuerda cómo el 18 de enero de 1980, en presencia de sus hijos, quemaron su casa mientras ella andaba trabajando, y un mes después le mataron a su esposo y a un hijo de 16 años.

“Los amarraron como garrobos, de las manos y de los pies, los dejaron al sol y al sereno, sin nada. No se sabe quién fue, si la guerrilla o los soldados. Me dejaron sin nada, y después de la guerra nunca me ayudaron en nada. Han recibido los que no sufrieron”, comentó, mientras otro grupo de mujeres también quería relatar cómo asesinaron a sus padres, hermanos, hijos y esposos.

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