La lluvia de balas M-16 que mató a un líder comunal

José Julio Vásquez, de 64 años, fue asesinado ayer en la urbanización El Limón, de Soyapango. La policía sospecha que lo mataron pandilleros por ser padre de un agente antinarcóticos PNC.
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A don José, como le conocían amigos y vecinos, lo hirieron con tres tipos diferentes de balas. Técnicos de la Policía Nacional Civil (PNC) encontraron en la escena múltiples casquillos calibre 9 milímetros, 0.45 pulgadas y 5.56 milímetros. Estas últimas son las que disparan los fusiles M-16, que son de uso exclusivo de la Fuerza Armada. Don José, cuyo nombre completo era José Julio Vásquez, de 64 años, fue atacado ayer a las 5:30 de la mañana cuando detuvo la marcha del pick up que conducía para pasar un túmulo sobre la calle Al Arenal, de la colonia Los Ángeles, en Soyapango.

En esa zona, cuatro hombres, a quienes la policía vincula con una estructura de pandilleros, aprovecharon que disminuyó la velocidad del vehículo para salirle al paso y disparar una lluvia de balas, principalmente M-16. Según la reconstrucción que hicieron los investigadores con la versión de testigos, la víctima intentó evadir a los atacantes. Antes de pasar las llantas traseras sobre el túmulo, colocó la palanca de velocidades en reversa y dio marcha atrás.

Don José, quien era el padre de un agente de la División Antinarcóticos de la PNC, condujo en reversa por unos 230 metros hasta subirse a una de las aceras de la entrada de la urbanización El Limón, de donde había salido minutos antes; pero la maniobra no resultó, porque los atacantes le siguieron disparando hasta matarlo. Murió con las manos al volante.

Cinco minutos antes, don José, que se levantó temprano, tomó el desayuno, preparó una sombrilla para protegerse de la intensa lluvia que azotó a buena parte del país y abordó su pick up para salir en busca de los plátanos que acostumbraba comercializar.

Residentes de la zona, que se mezclaban ayer con los vendedores de los múltiples puestos de verduras, pollo, carne, ropa y hasta CD piratas – acomodados a la orilla de la calle Al Arenal–, describen a don José como un trabajador y líder comunal. Incluso lo perfilan como alguien con poder de convocatoria entre las bases del actual partido de Gobierno.

La policía está convencida de que el crimen lo cometió una estructura de pandilleros de la Mara Salvatrucha que opera en la urbanización El Limón. Lo que aún no logra descifrar es la razón y por ahora barajan dos hipótesis. Una de ellas es el parentesco de don José con el agente de la división antinarcóticos. Los investigadores trabajan en esa línea porque hace unas semanas se hizo público que existe una amenaza de pandilleros, sobre todo de la Mara Salvatrucha, de atacar a familiares de policías, militares y custodios. Una advertencia que incluso fue confirmada por el fiscal general, Douglas Meléndez.

En lo que va del mes ya han sido asesinados 10 parientes de policías y militares. El último de esos casos, hasta ayer, fue don José.

Esa hipótesis fue la razón por la que fueron desplegados en la escena varios elementos policiales que conforman las unidades élite de la PNC. Unos cincuenta agentes de la Unidad del Mantenimiento del Orden, Antipandillas, del Grupo de Operaciones Especiales y de la División Antinarcóticos fueron desplegados en la zona para dar con los responsables. Además de varios miembros de la Subdirección de Investigaciones de la Policía.

El intenso despliegue policial, sin embargo, no resultó con ninguna captura hasta el cierre de esta nota. Preliminarmente detuvieron a tres adolescentes, perfilados por las autoridades como pandilleros de la zona, pero no coincidían con las características proporcionadas por los testigos.

Tras seis horas que duró el operativo, los agentes mostraron frustración por la muerte de don José. Uno de esos miembros de las unidades élite dejó notar su frustración con esta frase: “Ver el cadáver de un papá de una camarada da coraje, hermano; pero ya van a comenzar a tener la respuesta estas basuras. Acá no se trata de medidas extraordinarias, lo que ha dado más resultado son los supuestos enfrentamientos”, dijo en la escena, mientras simulaba un par de comillas con los dedos.

La segunda hipótesis de los investigadores, que podría tener vínculo con la primera, es que don José era el presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal de la urbanización El Limón. Estar al frente de la directiva, según le contaron los testigos a la policía, le pudo traer problemas con la estructura de pandilleros que opera en esa zona.

De acuerdo con los testimonios, los pandilleros le habrían solicitado hace un mes a don José la casa comunal en préstamo para realizar una actividad social; pero el directivo le había dado largas al asunto, aunque sin decir que no de forma clara, para no ceder a la petición de los miembros de la pandilla.

Tras esa negativa, los pandilleros se mostraron más amables con don José. Tanto que hasta se ofrecían a “cuidarle el vehículo” que dejaba estacionado a la orilla del pasaje donde vivía.

Ese acercamiento, según sospechan los investigadores, pudo ser una estrategia de los pandilleros para descubrir la rutina y lazos familiares del directivo. Esa confianza, al fin, pudo servir para descubrir que tenía un hijo en la División Antinarcóticos de la PNC y con ello la planificación del crimen que terminó con el ametrallamiento de ayer.
 

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