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"La naturaleza civil de la Policía ha sido asesinada" y "no tendría nada que envidiarle a extinta Guardia Nacional", dice Celia Medrano

Especialistas en Derechos Humanos y temas de Seguridad coinciden en que el argumento de aumentar el poder militar por el combate a la criminalidad es solo una justificación, y que realmente el Gobierno necesita empoderar más a la Fuerza Armada para "avanzar en su proyecto político autoritario".

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"La naturaleza civil de la Policía ha sido asesinada" y "no tendría nada que envidiarle a extinta Guardia Nacional", dice Celia Medrano. Foto de LA PRENSA/Archivo

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La especialista en Derechos Humanos, Celia Medrano, y la investigadora en temas de Seguridad Jeannette Aguilar, expusieron este martes  en la entrevista matutina República SV de Canal 33 su análisis sobre los peligros del aumento del poder militar durante la actual gestión gubernamental.

Ambas coinciden en que un aumento en la cantidad de militares en las calles no es algo nuevo ni tampoco es algo que se traduzca en una mayor seguridad para los ciudadanos, tomando en cuenta que la reducción en el número de efectivos militares fue parte clave en la transición al período de paz en El Salvador después de décadas de abuso y violación de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad.

El nacimiento de la Policía Nacional Civil (PNC) fue parte de esos acuerdos pero Medrano advierte que por ahora "la naturaleza civil de la Policía ha sido asesinada y lo que tenemos es una Policía Nacional cada vez en rumbo a una práctica e inmunidad de sus acciones que no tendrían nada que envidiarle a la extinta Policía Nacional, Guardia Nacional o Policía de Hacienda".

"Van en rumbo claro de actuar con impunidad con un nivel escalado de violencia y ejercicio de violencia contra aquel o cualquiera que sea calificado como opositor o crítico político", advirtió Medrano.

Además, añadió que hay una "política no escrita pero sí comunicada de manera intensiva en función de que la normalicemos cada vez más" sobre "empoderar aún más a las fuerzas militares y a los militares mismos, aún sobre la Policía Nacional".

"Y si la Policía Nacional sobreviviría, sería militarizándose ella misma y manteniendo en su dirección a aquellos que tienen trayectoria militar y no una trayectoria militar íntegra", resaltó Medrano.

Actualmente la PNC es dirigida por el militar Mauricio Arriaza Chicas con un historial de antecedentes que cuestionan su respeto por los Derechos Humanos y cuyo nombramiento fue demandado ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) conformada por los anteriores magistrados que el oficialismo quitó sin seguir un proceso legal.

Para Medrano, el interés del Gobierno de aumentar el Ejército es en realidad el proyecto de perpetuarse en el poder a través del poder social, para lo cual necesitan de los militares.

La investigadora Jeannette Aguilar coincide con Medrano y destaca que el Gobierno necesita de la Fuerza Armada para "avanzar en su proyecto político autoritario".

Además, plantea que el argumento de que la militarización de la Seguridad Pública es para combatir a las pandillas es "una falacia" y "una retórica demagógica" que nada más sirve para justificar la medida.

Recuerda que la Constitución solamente permite la utilización de militares en situaciones excepcionales y cuando se han agotado todos los recursos. "En ese sentido, no hay una justificación técnica para apelar a un mayor número de militares", dice. Decir "que los policías son insuficientes es una falacia", manifestó.

"No es cierto que hay reducción de homicidios"

Medrano destacó que no es cierto el discurso del Gobierno sobre una reducción en los homicidios y las desapariciones de personas en El Salvador.

Mencionó que de enero a junio de este año se contabilizan 675 asesinatos, que son un 13 % más que los 596 homicidios registrados durante todo el 2020.

Además, 83 mujeres fueron asesinadas entre enero y marzo de este año, un 46 % más que lo registrado en el 2020.

La especialista en Derechos Humanos llamó a "no seguir la narrativa que se nos pretende imponer" sobre el Plan Control Territorial que nadie conoce y nadie puede medir su éxito.

"Hablar de un plan que no es público, que no se conoce, es equivocado... que sigamos la narrativa cuando no conocemos ni la primera ni la segunda fase. No hay un plan que conozcamos todos y podamos hacer un análisis de si se ha cumplido o no", criticó.
 

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