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"La pandemia no es algo político y si la politizamos perdemos"

Jaime Ungo vive de cerca la pandemia en Estados Unidos. Es un especialista en enfermedades respiratorias que trabaja en el North Mississippi Medical Center y hace observaciones sobre el covid-19 para El Salvador

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Tomar más pruebas diarias, tener conciencia de la cuarentena y vincular un equipo médico con especialistas son algunas de las recomendaciones de Jaime Ungo, un médico salvadoreño radicado en Estados Unidos, con postgrados en medicina interna, enfermedades respiratorias, cuidados intensivos y enfermedades del sueño.

Ungo valora algunas medidas inmediatas del Gobierno para frenar la pandemia, como el cierre de las fronteras y aislar el país, pero cuestiona otras como la salida masiva a cobrar o reclamar por el bono de $300. Cree que la población juega en contra del país, pero que geográficamente el país es accesible y se puede controlar rápido un caso.

¿Cómo evalúa el desarrollo de la pandemia en Estados Unidos?

Es diferente dependiendo de la región. Tenemos áreas, digamos, calientes donde la pandemia está a nivel local más severa que en otros lugares. Obviamente el más inquietante y el de mayor severidad es Nueva York, pero tenemos otra área candente que es Nueva Orleans, en el estado de Luisiana.

En el caso de Nueva Orleans, ¿fue por la fiesta de la ciudad que permitió la reproducción del virus?

Es un problema donde se juntaron varias cosas y una de ellas es que en el año escolar existe la vacación de spring break (descanso de primavera), en ella por regla general lo que hacen los jóvenes universitarios es irse a las playas y muchos se van para las playas de Nueva Orleans porque la vacación está cerca del Miércoles de Ceniza o "martes gordo" (Mardi Gras). Es una gran aglomeración de gente joven y se presta para que se intercambie el virus y transmitirlo a las comunidades de donde ellos vienen. Hubo otros lugares donde se reunieron grandes grupos de estudiantes y por eso algunas universidades cerraron inmediatamente al regreso, pero otras no.

Obviamente esta gente desarrollo la enfermedad aunque a ellos no les pasa mucho y no desarrollan muchos síntomas, a menos que tengan factores de riesgo como asma o factores inmunológicos, pero traen la infección a sus casas y las pasan a sus papás, abuelos y allí es donde vemos el problema.

¿Cómo ve Nueva York que es el foco más fuerte de la pandemia en Estados Unidos?

El problema de Nueva York es que es el punto de entrada más grande de Estados Unidos, de vuelos europeos, cuando la pandemia creció en Europa y mucha de esta gente estaba asintomático llegaron a Nueva York y se propagó. Nueva York es, como Milán, una ciudad donde la gente vive en vertical. A la hora de salir de sus casas toca un promedio de cinco o seis haladeras de puertas, chapas, escaleras, viaja en elevadores y luego van y toman el metro; entonces el distanciamiento social no existe, ocurre hacinamiento, contaminación de aire, la gente respira las partículas de infección y se propaga el virus.

¿Usted considera que hubo falta de previsión y controlar los vuelos de la gente que llegaba?

Definitivamente. Los primeros casos se reportaron en China a mediados de diciembre, para enero ya se sabía en la comunidad científica y médica que teníamos un virus pariente del SARS y el MERS que podía causar una pandemia. Lastimosamente el gobierno en Estados Unidos lo minimizó, le restó importancia y no tomaron las medidas preventivas. Los países asiáticos sí, pues ya tenían la experiencia de SARS en 2002-2003 y del MERS 2008-2009. Ellos tomaron en serio esto y se prepararon y nosotros perdimos, en Estados Unidos, seis semanas de retraso de cuando sucedió en China.

Perdieron la opción de prepararse para enfrentarlo.

Efectivamente. Cuando vino el virus no estábamos preparados con las pruebas, con los kits para hacer serologías de anticuerpos, no teníamos preparación de emergencia con todo el equipo protector hospitalario para médicos y enfermeras, ese no lo teníamos. Fue una falta de previsión y falta de importancia del gobierno federal.

Jaime Ricardo Ungo

¿Quien es?

Jaime Ricardo Ungo, Médico especialista en enfermedades respiratorias en el North Mississippi Medical Center.

Trayectoria:

Graduado como médico en Universidad Autónoma de San José Costa Rica
Postgrado en Medicina Interna / Enfermedades Respiratorias / Cuidados Intensivos / Enfermedades del sueño en el hospital Jackson Memorial, afiliado a la Universidad de Miami
 

¿Y cómo ve la situación al reflejarla en El Salvador?

Mi consejo es que no politicen el virus, es algo que implica que involucren a especialistas médicos: neumólogos, intensivistas, epidemiólogos y muchos otros para que este sea el equipo que tenga voz y voto en el comité para planificar la respuesta a esto, porque esto no es algo político y si lo politizamos perdemos.

¿Cómo considera las medidas que se han tomado en el país?

En un principio las medidas tomadas por el Gobierno fueron muy acertadas, herméticamente tratar de cerrar el país, muy acertada. Eso funciona. El problema que vi es que abrieron para una repartición de cheques y provocó hacinamiento y eso es un error. Si hubiese un consejo médico en esa decisión, no se hubiera autorizado.

El dinero fue un bono que otorgó el gobierno para familias vulnerables y muchos salieron a cobrar y otros a reclamar porque no aparecían beneficiados, eso causó la aglomeración de la gente. El gobierno le restó importancia y dijo que el suceso no era fatal para la propagación del virus.

Yo no creo eso. Cuando uno está hablando de salud pública y epidemiología un grupo mayor de 10 personas puede ser fatal. Se tienen que evitar completas aglomeraciones pues comienza el contacto, tocar superficies, eso es un problema. Grupos de más de 10 personas es un problema de contagio y epidemia. Me encanta la idea del gobierno de ayudar a las familias, la economía informal, la idea es muy buena, pero la forma de hacerlo no, tiene que ser una alternativa guiada por especialistas de salud pública.

Doctor, ¿usted considera que es de mucho riesgo el que la gente vaya a cobrar su bono aunque haga distanciamientos de un metro o un metro y medio en la cola?

Por supuesto. Cuando usted aglomera poblaciones el control que uno puede ejercer acerca de distanciamiento acerca de lo que llamamos en medicina fómites (superficies donde queda el virus al hacer contacto) que pueden ser de metal o plástico, es imposible el control con grupos de 10 personas, mucho menos de cien o de mil.

En la parte médica, usted dijo que Estados Unidos no estaba preparado para enfrentar el virus. En el país ya hubo protestas de enfermeras por falta de equipo adecuado. Por las condiciones del sistema de salud del país ¿usted lo ve muy vulnerable?

Claro. Ni siquiera Estados Unidos con el sistema de salud primermundista que tiene puede aguantar una avalancha de casos. Es imposible. Ahora Nueva York con un sistema de salud excelente, sofisticado, de primer mundo, de primera clase no pueden aguantar, el sistema colapsa. El gobierno salvadoreño lo que tiene que hacer es retardar la propagación del virus para que el sistema de salud pueda atender a los que necesiten asistencia, si hay un desequilibrio entre los que necesitan atención de cuidados intensivos y la oferta de cama de cuidados intensivos, el excedente de pacientes se muere. Toda la idea es tratar de mantener la prevalencia y la incidencia lo más baja posible para que el sistema de salud pueda proveer los servicios que necesiten a los que lo requieren; si no, se muere la gente y colapsa el sistema de salud.

¿Y podrá aguantar el sistema de salud salvadoreño con esto?

Por eso es importantísimo que la gente acate todas las medidas y que el gobierno se asesore bien para que tengan una cuarentena que funcione, porque de nada sirve tener una cuarentena que no funciona, que llevará al país a un problema económico y que no previene la infección.

Aquí se ha hablado que la cuarentena ha sido drástica para contener el virus, ¿usted cree que así debe de ser, drástica?

La cuarentena funciona cuando la sociedad está comprometida con el aislamiento, cuando la educación se impone. La gente tiene que entender que esto es algo sin precedentes, que es súper serio, y que tiene que tomarse en serio. La gente tiene que estar comprometida en hacer la cuarentena porque nosotros somos tan vulnerables como el que menos hace la cuarentena, es decir: yo me cuido muchísimo, pero si el de al lado no se cuida nada yo me voy enfermar. Todos tenemos que estar en la misma página, de estar educados, informados lo suficiente para cumplir con el deber de hacer la cuarentena, de hacerla bien y el gobierno tiene que dar los lineamientos coherentes y consistentes con el sistema de salud pública y que sean verdaderos.

“La cuarentena funciona cuando la sociedad está comprometida con el aislamiento, cuando la educación se impone. La gente tiene que entender que esto es algo sin precedentes, que es súper serio, y que tiene que tomarse en serio”.

Mucha gente está aterrada por la cuarentena, por la economía y por el virus.

No tenemos que tenerle terror a este virus, pero sí tenemos que tenerle un severo respeto, con pánico ni miedo no hacemos nada, con severo respeto sí hacemos algo, nosotros guardamos la cuarentena, somos conscientes, cada quien pone su granito de arena y vamos a salir adelante.

Usted cree que geográficamente, por ser un país pequeño, aunque tenemos sobrepoblación, tenemos ventaja para identificar casos y aislarlos de manera rápida.

Es una situación bastante difícil porque el hacinamiento no ayuda y somos un país densamente poblado y este factor no nos ayuda. De ahí viene que los lineamientos que da el gobierno tienen que ser concisos, consistentes, basados en epidemiología médica. Las medidas funcionan al principio cuando el presidente aisló el país hasta que una persona entró por un punto ciego, el de Metapán. Obviamente nadie pude tener una frontera que es completamente hermética.

Desde el primer caso hasta hoy que ya sobrepasamos los 100, ¿usted cree que se ha logrado aplanar la famosa curva?

Este es un problema de muestreo. Si se tienen 100 casos este es el numerador, el denominador son los casos que se han muestreado, para un país como El Salvador tendríamos que hacer entre 2,000 y 3,000 muestras al día, para tener una muestra representativa de la población, si se hacen menos de 500, no sé cuántas se hacen exactamente, perdemos casos y al perder un caso o diluirse un caso se está infectando la población alrededor.

El gobierno dice que ahora que se está en fase 2 la apuesta es subir el número de pruebas y buscar los nexos. ¿Ahí si la geografía sí puede ayudar por el desplazamiento rápido?

Exactamente y todas las áreas de El Salvador son accesibles. Es una ventaja logística y espero en Dios que el gobierno, sé que están haciendo su mejor esfuerzo, aumente las pruebas diarias porque es la única forma de ponerle la tapadera a esta olla.

¿Cómo tiene que protegerse el personal médico del país?

Nosotros usamos mascarillas N95 y anteojos sellados. En el hospital fuimos a comprar donde venden equipos de deporte, para buceo, y no son ventilados, son sellados y después que uno los usa se limpian completamente por la superficie que pudo contaminarse. Los guantes y batas son descartables. Luego están los trajes que son completamente aislados que se utilizan de acuerdo con el grado de severidad de las salas en los hospitales.

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