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La trama para matar a un alcalde en Metapán

Siete personas, entre ellas tres policías y un exempleado de la Alcaldía de Metapán, enfrentarán juicio por intentar matar a un alcalde guatemalteco y asesinar a su operario. Los agentes son acusados de alterar la escena.
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A Juan Vanegas Hernández, alcalde de Concepción las Minas, Chiquimula, Guatemala, le dijeron en Metapán (Santa Ana) que ya habían pagado para matarlo. Se lo dijo Marvin Alexánder Figueroa, alias “Gory”, el domingo 19 de octubre de 2014 en la noche, minutos antes de dispararle en el cuello una bala que no cumplió con el encargo del sicario.

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El día del atentado Vanegas Hernández cruzó la frontera Anguiatú, cerca del mediodía, acompañado de su amigo y operador político, Otto Iván López Garza, las esposas de ambos y otros familiares. Un día antes, López Garza había planeado celebrar su cumpleaños y el de su esposa en El Salvador, en el balneario Apuzunga.

Antes de salir de Concepción las Minas, el alcalde acomodó dos cajas de cerveza Gallo en una camioneta porque se acordó de que Noel Umaña Heredia, un amigo salvadoreño, se las había encargado en una ocasión cuando lo visitó en Metapán. El grupo viajó en dos vehículos: la camioneta y un pick up. Camino al balneario, el alcalde pasó por el centro recreativo piscinas Linda Vista, propiedad de Umaña Heredia, para entregarle las cervezas. Allí, el anfitrión invitó a la comitiva a almorzar, pero al alcalde y a López Garza les pidió que lo acompañaran al restaurante Jaguar Blanco, siempre en Metapán. Les dijo que después irían a un jaripeo en el cantón El Capulín.

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Testimonios recabados por investigadores que forman parte del proceso judicial del caso, y que sirven de base para la construcción de este relato, consignan que los tres hombres, acompañados del dueño del restaurante, almorzaron ese domingo en el Jaguar Blanco. A la 1:15 de la tarde, abordaron una camioneta gris, propiedad de Umaña Heredia, y partieron hacia el jaripeo. Allí se les unió Félix Umaña Heredia, hermano de Noel.

Ya en el jaripeo, Noel le dijo al alcalde que lo acompañara a las graderías para presentarle a unos amigos. Se trataba de “Gory” y Juan Carlos Hernández, alias “Caballo”, un exempleado de la Alcaldía de Metapán. Ambos, perfilados por los investigadores como miembros de una banda de sicarios llamada Los Cacerolos, que tiene su base en Metapán. Después de beber un par de cervezas con ellos, el alcalde regresó a su lugar en el jaripeo.

Otro de los asistentes era Pedro Sanabria, conocido como “el Charrito”, un concejal que se convirtió en alcalde interino de Metapán desde abril pasado, cuando el jefe edilicio Juan Samayoa Umaña huyó al ser acusado de pertenecer a una red de blanqueo de capitales liderada por José Adán Salazar Umaña, alias “Chepe Diablo”.

“El Charrito” le dijo recientemente a LA PRENSA GRÁFICA que el alcalde guatemalteco solía frecuentar Metapán y que cuatro meses antes de sufrir el atentado estuvo en el municipio, en otro jaripeo.

Cuando ya eran las 5:30 de la tarde, el alcalde logró convencer a su esposa de que se adelantara y que él, junto con Otto, viajarían después, porque Umaña Heredia se había comprometido en ir a dejarlos a casa. Tras la partida de las dos mujeres, Noel también dejó el jaripeo porque debía llevar a su hijo a casa. Una hora más tarde, los guatemaltecos regresaron al Jaguar Blanco, minutos después llegaron los hermanos Umaña Heredia, casi al mismo tiempo entraron “Gory” y “Caballo”. Todos, coinciden los testigos, compartieron una misma mesa. Una hora y media más tarde, el alcalde le pidió a Noel Umaña Heredia que los llevara a Concepción las Minas, porque “Otto vivía más lejos y ya era bastante noche”.

Noel accedió, pero dijo que primero pasarían a Omega, un burdel ubicado cerca del centro judicial de Metapán, porque ya había acordado con su hermano, con “Gory” y con “Caballo” que irían a ese lugar. El alcalde alegó que era muy tarde para regresar a Guatemala; pero ante la insistencia de los cuatro, aceptó ir. En el parqueo del restaurante se distribuyeron así: López Garza, Vanegas Hernández y “Gory” se subieron en la camioneta de Noel Umaña Heredia, quien se ubicó al volante; el alcalde, en el asiento del copiloto; su amigo Otto, en el asiento trasero izquierdo; y “Gory”, en el derecho. Félix Umaña Heredia abordó un pick up y “Caballo” se subió a un carro blanco tipo sedán.

Cuando la caravana de vehículos circulaba en la 1.ª calle oriente y avenida San Carlos, Otto le dijo a Noel: “Compita, será mejor que nos vaya a dejar, porque es muy noche y tengo que viajar lejos”. El conductor lo vio por el espejo central del vehículo y le dijo que “no se preocupara”, que los llevaría hasta su casa. Segundos después, el alcalde le preguntó por qué disminuía la velocidad y Noel respondió que “la calle era malosa”. Solo terminó de hablar y se escuchó una fuerte detonación dentro del vehículo, por lo que el alcalde volvió la mirada hacia atrás y observó que “Gory” tenía un arma de fuego apuntándole. El aliento solo le alcanzó para preguntarle: “¿Qué hiciste?”

El alcalde contó después que el sicario le dijo: “Ya habían pagado para matarlos... y ahora te toca a vos”. Luego llegó “Caballo”, que había estacionado el carro tras la camioneta, abrió la puerta trasera y jaló el cadáver de Otto al piso. Noel siguió con la marcha del vehículo a un paso lento hasta detenerse unos metros adelante, donde estaba estacionado con las luces intermitentes Félix. Allí “Gory” y “Caballo” obligaron al alcalde a bajar del vehículo, tras un forcejeo lo golpearon en la cabeza y cayó al suelo. Según el alcalde, “Gory” le asestó un disparo en el cuello. No perdió la consciencia, pero, dice, decidió hacerse el muerto.

Miembros de una iglesia que salían de un culto encontraron el cadáver de Otto y después al alcalde, por lo que llamaron a la policía. Eran las 8 de la noche aproximadamente. Tres agentes llegaron a la escena. Dos de los policías llevaron a Vanegas Hernández al Hospital Nacional de Metapán, donde llegó con signos vitales y estable, pero se negó a contar lo sucedido. En ese lugar estaba bajo custodia policial, pues había sido testigo de un homicidio. Cerca de las 11 de la noche llegaron al hospital otros tres policías destacados en la División de Control Migratorio de la frontera de Anguiatú: el cabo Gerber Arnoldo Rivera Carías y los agentes Julio César Pineda y Silfo Romeo Aguirre. A ellos los acompañó la esposa del alcalde, quien pidió el alta.

El cabo le dijo al agente que custodiaba al alcalde que lo trasladarían a un hospital privado. El agente dijo que no podían llevárselo sin autorización superior; sin embargo, Gerber le dijo que “se dejara de tanta burocracia y que él se haría responsable de toda la custodia”. El alcalde fue trasladado a Guatemala ese mismo día sin que las autoridades le tomaran la declaración. Además, Noel llevó el vehículo a lavar: le desmontaron los asientos y lo aspiraron.

Las autoridades procesan en la actualidad a los hermanos Umaña Heredia, a “Gory” y a “Caballo” por el homicidio de López Garza y el intento de asesinato del alcalde. El cabo Gerber y los agentes Julio César y Silfo son procesados por fraude procesal. El caso está en el Tribunal Especializado de Sentencia de Santa Ana. Ayer tuvo que reprogramar una videoconferencia en la cual tomaría la declaración del alcalde desde Guatemala, ya que este se ha negado venir a declarar en El Salvador alegando amenazas de muerte. Ese testimonio es el principal elemento de la fiscalía para el juicio. Sin embargo, casi tres años después, las autoridades salvadoreñas no han logrado descifrar la trama ni los autores intelectuales del ataque.
 

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