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La vida no le alcanzó para defender a alguien

Wilson quería ser defensor de derechos humanos, pero no alcanzó a llevar ni un caso de esos que siempre quiso. Lo mataron en su último año de estudios.
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Foto de LA PRENSA/Ericka Chávez Despedida.  Conocidos y familiares de Wilson le llevaron flores a su funeral. Hoy será sepultado.

Foto de LA PRENSA/Ericka Chávez Despedida. Conocidos y familiares de Wilson le llevaron flores a su funeral. Hoy será sepultado.

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Wilson Lemus solamente vivió 24 años. Estudiaba el último año de ciencias jurídicas en la Universidad Monseñor Óscar Arnulfo Romero (UMOAR), en Chalatenango. Al comienzo de esta semana, pretendía asistir a sus clases en la Facultad de Derecho de la universidad, como solía hacer cada semana. Este lunes, al llegar la tarde, sus familiares no recibieron ninguna llamada suya. En la noche tampoco supieron de él.La Policía Nacional Civil (PNC) informó que una persona les llamó alrededor de las 9 de la mañana del día siguiente y reportó el hallazgo de un cadáver cerca del cementerio general del barrio El Calvario. Era Wilson. El cadáver fue localizado este martes tendido cerca de las tumbas del cementerio.Los investigadores observaron que el cuerpo del joven tenía varios orificios de bala en diferentes partes. Calcularon que a la hora del hallazgo ya tenía entre 23 a 26 horas de muerto. En el lugar recolectaron tres casquillos.

Además, al seguir la inspección policial encontraron un vehículo color rojo marca Honda Civic, que pertenecía a la víctima junto a sus otras pertenencias, en el barrio Las Delicias, informó la PNC.

Nadie sospecha qué pudo haber pasado. Era un joven “que colaboraba bastante, respetuoso, trabajador”, según sus compañeros del Juzgado de Tejutla, en Chalatenango, donde a finales de 2017 Wilson realizó sus horas sociales.

“Soñaba con ser un gran abogado”, relató ayer un familiar de la víctima, quien a menudo lo escuchaba decir con entusiasmo que quería trabajar para defender los derechos humanos de las personas.

Familiares lo describen como un joven alegre, extrovertido y elegante. A Wilson le gustaba cocinar, cuidar a su abuela por las tardes y llevarla a pasear, según recuerdan sus familiares. Todos los días iba a cuidar un corral de un ganado en el cantón El Pepeto. Llevaba harinas y todo lo relacionado con el ganado. También estaba estudiando el idioma inglés.

A pesar de no criarse con su madre ni con su padre, recibía ayuda de todos sus familiares para poder estudiar. “Estaba feliz, a punto de graduarse de abogado”, comentaron sus familiares.

Un barrio de muerte

Vecinos del mismo municipio mencionaron que el barrio La Lomita, donde residía Wilson, es un lugar de riesgo para jóvenes universitarios.

“A cada rato mueren jóvenes de 20 a 25 años. Han muerto quizá unos 20”, dijo uno de los lugareños.

Hace aproximadamente un año, Wilson y sus familiares vivieron un hecho lamentable para ellos: el asesinato de un amigo cercano a Lemus.

Su nombre era Marlon Ayala, de la misma edad que él. Marlon estudiaba una carrera relacionada con sistemas informáticos y hasta la fecha nadie sabe por qué motivo fue asesinado. Él es una de esas víctimas a las que se refirió el lugareño que habló del asesinato de jóvenes en La Lomita.

Los vecinos no salían del asombro ayer. No podían creer que a una persona, a quien consideraban tan buena, le pudiera suceder eso. No tenía relación con nadie. Era evasivo. Solo salía a estudiar, según recuerdan. “No entendemos qué pasó. Él era un muchacho tranquilo. Qué pecado el que hicieron con él”, dijo un residente.

Personas cercanas a la víctima comentaron que no tenía ninguna relación de noviazgo y que no tienen una idea del motivo del ataque. No lo relacionan con nada. Mucho menos, con problemas de pandillas. Únicamente afirmaron que podría tratarse de envidias por ser un estudiante dedicado y con una profesión por delante.

Vecinos que llegaron a la velación de Wilson mostraron sus condolencias con ramos de flores rojas, amarillas y palabras de aliento para la familia. Mientras veían la fotografía del joven, se leían las siguientes letras impresas: “Duele mucho que te hayas ido demasiado rápido de nuestras vidas, hijo”.

Asimismo, compañeros universitarios y encargados de la Facultad de Derecho de la universidad organizaron una visita al lugar para dar el pésame a la familia.

El inspector de apellido Mena, de la delegación policial de Chalatenango, mencionó que en la zona existe presencia de pandillas. No es una cantidad grande, pero sí están presentes, dijo. La policía también desconoce las razones por las que Wilson pudo haber sido asesinado, y hasta la fecha no ha capturado a nadie por ese hecho.

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