La violencia obstétrica pasa desapercibida en el sistema de salud

Las vulneraciones que muchas mujeres sufren en su proceso de embarazo y durante el parto no son reconocidas dentro de la ley.

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La Encuesta Nacional de Violencia Sexual Contra la Mujer, realizada en el 2019 y publicada recientemente por la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC) del Ministerio de Economía (MINEC), revela a que el 61% de las mujeres que han recibido atención médica durante el parto han experimentado algún tipo de agresión por parte del personal médico.

La violencia obstétrica vulnera los derechos reproductivos, la integridad y la salud de las mujeres, explicó Silvia Juárez, coordinadora del Programa Hacia una Vida Libre de Violencia para las Mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA). "Eso quiere decir que estamos frente a una violencia que, per se, es institucional, porque se da precisamente en ese acceso a los cuidados y al trato (que debería ser) digno en los servicios de salud", afirmó.

En el año 2019, la Asamblea Legislativa discutió una propuesta de reforma a la Ley Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV), para reconocer y sancionar la violencia obstétrica, pero "no existe un concepto como tal, porque no está dentro de nuestra legislación, no está tipificado en nuestra normativa legal", agregó Mayra Bolaños, del programa Derechos Sexuales y Reproductivos de ORMUSA.

La normalización de la violencia obstétrica se encuentra presente en el sistema de salud salvadoreño: la encuesta de la DIGESTYC revela que no hay una diferencia sustancial entre las zonas rurales y urbanas. De acuerdo con Bolaños, este tipo de agresiones en contra de la mujer han sido tan repetidas que se encuentran naturalizadas por las víctimas.

"No vemos el derecho a la salud como una garantía, sino como si fuera una regalía", destacó y agregó que "también es un tema cultural. Hay una formación en la que se ha normalizado la vulneración hacia los cuerpos de las mujeres. Y eso se da en todas las esferas de la sociedad".

La edad promedio para el primer embarazo en El Salvador son los 21 años y las mujeres tienen, en promedio, 3.2 embarazos. "Si hablamos de que el 61% de mujeres lo han experimentado, con tres embarazos, quiere decir que es una práctica que puede volverse recurrente y sistemática", advirtió Juárez.

La violencia obstétrica atenta, inclusive, contra la dignidad en las atenciones sanitarias obstétricas, enfatizó Bolaños y aseguró que existe una normalización ante estas prácticas en el sistema de salud, especialmente en el sistema público, pero no se puede afirmar su inexistencia en el sistema privado.

Debido a la falta de reconocimiento legal, la violencia obstétrica se encuentra en el limbo. Mujeres que la han sufrido y la reconocen no saben cómo proceder para encontrar amparo; y muchas otras desconocen siquiera que las están vulnerando.

Bolaños recalcó que como vía legal para proceder se podría recurrir al delito como violencia institucional, "pero no puede haber denuncia, si no hay conocimiento; y no se reconoce la violencia obstétrica, por eso es importante que la población conozca sus derechos", subrayó.

Esta encuesta de la DIGESTYC es el primer estudio del Estado salvadoreño que indaga sobre la percepción de las mujeres sobre la violencia sexual y la violencia obstétrica.

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