Las Delicias de las Chacón, un negocio culinario de 70 años que ha sobrevivido guerras, epidemias y calamidades

Fundado en 1950, el negocio nació con la fundación de la colonia Las Delicias en Santa Tecla. Hoy sigue ahí, y además de la famosa cebada con sabor único, también se vende horchata casera, tamales, pastelitos de jalea y otros alimentos como lechones y lasagnas por encargo. Esta es su historia.

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Contrario a otros negocios que no sobrevivieron a la pandemia del covid-19, en El Salvador hay un emprendimiento que se fundó en 1950 y que sigue su marcha en el tiempo. Si bien comenzó como una refresquería en la que la bebida número uno era la cebada, hoy es conocida como Las Delicias de Las Chacón, ya que además de cebada también elaboran horchata, pastelitos de pan con jaleas de ciruela, piña, higo, fresa, guayaba y carne.

Toda esa variedad está disponible de lunes a viernes. Y los días sábado y domingo se agregan los tamales de pollo, cerdo con chile jalapeño y de chipilín con queso. 

Por encargo, el negocio también prepara gallinas, paella, lasagna y hasta lechones. Todos los productos pasan por la supervisión de doña Leonor Chacón, una de las dos fundadoras del negocio, en 1950, junto a su hermana Elvira.

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Doña Leonor tiene en la actualidad 84 años y a pesar de su edad se mantiene trabajando a la par de su hijo, nuera, dos nietas y una sobrina. Ellos son los encargados de procesar los alimentos, de cocinarlos y de ponerlos a disposición del público, no solo de la colonia Las Delicias, de Santa Tecla, sino también en toda Santa Tecla, sus alrededores, y en varios puntos del país.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

El negocio Las Delicias de Las Chacón está ubicado al final de la 4a. calle poniente #18, de la colonia Las Delicias, al costado poniente del estadio de fútbol Las Delicias. Javier, uno de los dos hijos que doña Leonor procreó con su esposo Raúl, ya fallecido, es quien atiende hoy el negocio familiar junto a su esposa Ana.

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Según Ana, durante la pandemia la demanda de alimentos aumentó, ya que varios negocios tradicionales estaban cerrados. "Si por lo general cocemos cinco libras de maíz para elaborar los refrescos, comenzamos a cocer 20 libras, y se hacían encargos de lechones, gallinas, lasagna, paellas, y otros alimentos, ya que con ello celebraban fiestas, cumpleaños. Así es que trabajamos durante toda la pandemia", comentó.

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De esa forma también comenzó el servicio a domicilio para llegar a más hogares, oficinas, a eventos de todo tipo. Las bebidas como cebada y horchata se venden por mayor y menor, con pedidos de $1 dólar, $1.50, $2.00 dólares y en depósito grande de $5.00 dólares. Pero para los pedidos no hay límite.

Los tamales son a $0.60 centavos y los pastelitos a $0.35 centavos o a tres unidades por $1.00 dólar.

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A un costado del local de la colonia Las Delicias donde venden los productos alimenticios hay un banner con un extenso mensaje basado en el pensamiento de San Romero, quien crió a don Raúl, el esposo de Leonor.

Según los herederos, San Romero, por aquellos días monseñor Romero, llegaba por las noches a visitar a su hijo de crianza y a la familia con la que vivía en Las Delicias. "Yo era pequeño, tenía como 7 u 8 años, pero recuerdo que venía, y la frase de él al llegar a la puerta, era '¿Se puede o no se puede?'. A lo que le contestaban: 'Claro que sí, pase adelante'. Recuerdo que se reunían con mi papá, mi mamá, con mi tía y contaban chistes, jugaban cartas, y solo venía en las noches", comentó Javier, el hijo menor de la familia.

Javier es sincero y dice que iba a saludar a Monseñor porque era un personaje, un adulto y un religioso, pero que se emocionaba más cuando al negocio llegaban Jorge "Mágico" González y Norberto "Pajarito" Huezo, entonces miembros de la selección de fútbol de El Salvador, y mundialistas de España 1982.  "Siempre que venían iba por mi autógrafo, fue en el 82, fue el año del mundial", agregó Javier.

Para la canonización de monseñor Romero, llegaron varias personas de varios países a comer y a tomar cebada y horchata al lugar, ya que supieron de la relación de San Romero con esa familia, lugar al que llegaba manejando su vehículo Toyota Cressida.

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Ana recuerda que cuando el Papa Juan Pablo II visitó El Salvador, le llevaron de la famosa cebada y horchata de Las Chacón, además de pastelitos; fue gracias a una señora bien cercana a las autoridades religiosas, de almacenes Kismet.

"Como no somos políticos, aquí hemos atendido a presidentes, fiscales, al Papa, el ex jugador del Santa Tecla, (Sebastián) Abreú, mandaba a comprar. Gracias a Dios el negocio que fundó mi suegra Leonor Chacón ha sobrevivido guerras, epidemias, calamidades, ha llevado sabor no solo a los hogares tecleños, sino también a los salvadoreños", dice Ana.

Las Chacón también preparan alimentos para exportación. Si las personas quieren llevar fuera del país, pueden llevar las bebidas congeladas y los pastelitos y tamales; "como los alimentos no llevan preservantes, deben cuidarse que no se arruinen", declaró Ana.

Hoy en día puede encontrar más información en redes sociales Facebook, Instagram, o bien en  WhatsApp al número 7735-1597.

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