Las alianzas de Ulloa en Centroamérica

Las pesquisas policiales consignan que Jorge Ernesto Ulloa Sibrián tenía nexos con estructuras y carteles que operan en C. A. para realizar el trasiego de coca.
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Nexos.  Las autoridades consideran que Ulloa Sibrián estableció nexos con narcotraficantes  de C. A. para facilitar el trasiego de cocaína.

Nexos. Las autoridades consideran que Ulloa Sibrián estableció nexos con narcotraficantes de C. A. para facilitar el trasiego de cocaína.

Las alianzas de Ulloa en Centroamérica

Las alianzas de Ulloa en Centroamérica

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Las autoridades de El Salvador dan cuenta de que Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, alias “Repollo”, supuesto narcotraficante salvadoreño capturado la semana pasada en Guatemala, se valió de una red de contactos clave en cada uno de los países centroamericanos para mover 22 alijos de cocaína (calculados en 9.6 toneladas) desde Colombia hasta Estados Unidos, entre 2005 y 2011.

El pasado domingo, cuando Ulloa Sibrián fue presentado ante la prensa, el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Francisco Salinas, definió esa alianza como una estructura de narcotraficantes que tenía un corredor desde Colombia hasta México.

El primer eslabón en la red de contactos utilizados por Ulloa Sibrián en Centroamérica para subir la cocaína al norte son dos colombianos radicados en Panamá. En los informes de la PNC ellos aparecen como los principales abastecedores de la estructura.

Se trata de un hombre de 38 años, de piel blanca y complexión delgada identificado en los informes únicamente como Jhose. El otro colombiano aparece mencionado como “Choquito”.

Investigadores antinarcóticos han identificado que ambos eran los encargados de conseguir la droga en Colombia y luego introducirla en territorio panameño.

Las autoridades tienen perfilado a Carlos Gómez Figueroa como el segundo contacto clave de la estructura en Panamá. Según los informes, Gómez Figueroa es un panameño que se encargaba, junto con otros siete colaboradores, de coordinar el envío de droga vía terrestre desde suelo panameño hasta la frontera con Costa Rica (Paso Canoas). Informes policiales revelan que Gómez Figueroa fue detenido y condenado en 2011 por delitos de tráfico de drogas.

Las investigaciones revelan que ya en suelo costarricense la cocaína era movilizada por dos estructuras de narcotraficantes que operan a escala local: la familia Sequeira y un grupo de expolicías ticos que se involucraron en el negocio del narcotráfico desde antes de 2009.

Jhony Sequeira, de 68 años, y su hijo del mismo nombre, de 31, eran los encargados de recibir los alijos de droga que llegaban vía terrestre coordinados por Carlos Figueroa y trasladarlos a los expolicías.

Según el informe policial, este grupo de exagentes ticos era comandado por Walter Corea, un nicaragüense-costarricense de 32 años, que pasó rápidamente de ser un agente policial a tener propiedades en un punto fronterizo de Guanacaste, Costa Rica.

Los informes consignan que el exagente Corea recibía la droga en Santa Cecilia, una población ubicada contiguo a la frontera de Peñas Blancas, y la pasaba a territorio nicaragüense utilizando lanchas a través del lago de Managua hasta entregarla en la municipalidad de Cárdenas, Nicaragua.

En agosto de 2008, las autoridades ticas descubrieron que Corea iba cuidando un vehículo en el que se transportaban 78 kilos de cocaína en el cantón Upala. Según informes periodísticos en medios de Costa Rica, el oficial logró escapar de agentes de la Policía de Control de Drogas que en esa ocasión solo detuvieron a un nicaragüense de apellidos Cantillano Bustos, quien conducía el camión.

Casi un año después, el 10 de septiembre de 2009, las autoridades ticas capturaron a Corea en una de sus propiedades: en la finca Santa Elena, ubicada en Santa Cecilia. De acuerdo con las pesquisas, ese terreno tiene una particularidad: al frente pertenece a territorio costarricense y por la parte trasera se pasa a Nicaragua.

En junio de 2011, Corea fue condenado a 12 años de prisión por delitos de tráfico de drogas. Junto con él también fue procesado su jefe inmediato, el entonces jefe de la delegación del puesto de Santa Cruz, quien fue absuelto.

La policía salvadoreña ha identificado que la propiedad del exagente Corea era utilizada por Ulloa Sibrián para movilizar la droga desde Suramérica y para mantener vehículos en ese lugar.

La droga puesta en suelo nicaragüense era trasladada por otro grupo clave: Los Alvaritos. Según la investigación, este grupo se encargaba de movilizar la droga vía terrestre hasta Honduras a manos del cartel de Los Valle, uno de los carteles más importantes que funcionan en Centroamérica, según informes de Estados Unidos.

Se trata de un clan familiar compuesto por tres hermanos a los que señalan de ser uno de los carteles hondureños más fuertes, con nexos con el cartel de Sinaloa, cuyo cabecilla es el mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Informes internacionales reseñaron en su momento que Guzmán podría estarse ocultando en la finca El Espíritu, propiedad de Luis, Arnulfo y Mario Valle.

Las pesquisas arrojan que en la finca de los hermanos Valle se recibió un aproximado de cinco alijos de cocaína en diversos años, parte de los cuales supuestamente fue trasladada por salvadoreños y hondureños hacia diversas propiedades bajo el control de Ulloa Sibrián. O que, incluso, algunos alijos fueron supuestamente movilizados directamente desde Honduras hacia Guatemala.

Los datos que poseen la PNC y la Fiscalía General de la República (FGR) apuntan a que uno de los hermanos Valle visitó El Salvador para coordinar, en un rancho de San Diego, un ajuste de cuentas con la ayuda de Ulloa Sibrián.

Además, los informes dan cuenta de que la estructura liderada por Ulloa Sibrián también utilizaba el mar para ingresar droga a territorio salvadoreño a través de lanchas cargadas con cocaína.

Según la información recabada por los investigadores, la droga era recibida por un ciudadano costarricense, identificado como Ed Tiffer, en una propiedad ubicada en la playa Samara, que tiene acceso al océano Pacífico. Desde allí, la policía sospecha que este hombre se encargaba de coordinar el trasiego de droga hacia El Salvador por medio de lanchas que llegaban a tres atracaderos: dos en la zona de la Costa del Sol (La Paz) y uno más en San Diego (La Libertad).

Sin embargo, según la información policial, no solo Tiffer ayudaba a Ulloa Sibrián a movilizar los alijos. Corea, a su vez, también los trasladaba evadiendo las fronteras establecidas en tierra.

Una vez la droga estaba en El Salvador, en distintas propiedades que las autoridades atribuyen a Ulloa Sibrián, esta era trasladada por salvadoreños, o guatemaltecos, hacia tres propiedades en Guatemala: la finca Vista al Mar, la finca la Siguanaba y una propiedad en Fraijanes. A partir de ahí, según las pesquisas, la cadena de mando era retomada por el salvadoreño Julio César Bonilla Cabrera.

Bonilla Cabrera, detenido recientemente en el país y procesado junto a “Repollo”, es perfilado como la persona que tenía el contacto con los lugartenientes del cartel de Sinaloa en México. Los informes señalan que Bonilla coordinaba el paso de cocaína hacia México por medio de un hombre identificado únicamente como Nery N.

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