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Las heridas que unen a María y Pantaleona

“Cuando empiezo a explicarles esto, siento que esa herida la estoy lastimando y sigue sangrando”. Con esa frase inició su relato María del Rosario López Sánchez, quien se salvó de la masacre perpetrada por fuerzas élites del Ejército en 1981, en el norte de Morazán.
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Entregan osamentas.  Los restos de 13 personas masacradas en El Mozote fueron entregadas en ataudes blancos.

Entregan osamentas. Los restos de 13 personas masacradas en El Mozote fueron entregadas en ataudes blancos.

Las heridas que  unen a María y Pantaleona

Las heridas que unen a María y Pantaleona

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La señora recordó cuando le tocó huir del cantón La Joya, en Morazán, mientras miembros del Ejército asesinaban con crueldad a su familia. “He vivido seis años en la abertura de un cerro. Permanecí ahí con la esperanza de que se haga justicia contra estas personas que hicieron esto”, afirmó López Sánchez, quien ayer, 35 años después, pudo reunirse con los restos de aquellos que dejó atrás, hundidos en gritos de auxilio.

En un acto con las características de una diligencia judicial, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), a través de Medicina Legal, entregó a 13 familias las osamentas de igual cantidad de víctimas (ocho menores de edad y cinco adultos). Mientras iban transcurriendo las entregas, el evento fue tomando un tono más solemne.

“Todos los que han entregado hoy son familia, son del cantón La Joya, ustedes saben que en el pueblo casi todos somos familia al final”, aseguró López Sánchez.

Pantaleona Érmula Gómez es una de las personas que recibieron en sus manos al menos tres osamentas. Al igual que el resto de sus familiares, con la mirada perdida, intentó explicar las expectativas que tiene de la reparación que el Estado pueda hacer por el daño que le ha ocasionado todos estos años. No pudo decir mucho. Al final de un sollozo, solo volvió a la frase símbolo de la resignación de muchas familias salvadoreñas: “Que se haga la voluntad de Dios”.

La resignación de Pantaleona Gómez coincide con lo dicho en el evento por el magistrado de la Sala de lo Constitucional Florentín Meléndez, quien afirmó que “aparte de que el Estado salvadoreño negó la justicia en el caso, no ha hecho nada para reparar a las víctimas”.

Pantaleona Gómez perdía la mirada ayer cada vez que narraba las necesidades económicas que pasa en su cantón. María del Rosario hacía un gesto similar cuando platicaba acerca de cómo creyó en las promesas de un presidente de la República que lloró en El Mozote. Y hubo algo que las dos repitieron de forma exacta cuando se les preguntó por los hechores del crimen de lesa humanidad: una mueca inacabada, una mirada esquiva acompañada de un sollozo. María del Rosario resumió su pesar en seis palabras: “Jamás voy a poder borrar estas heridas”.

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